Segunda parte: La dieta en el chamanismo, especialmente para la ceremonia de Ayahuasca.

20171129_172507.jpg

Continúo con unas aclaraciones del artículo original publicado en el post anterior:

-He recibido bastantes preguntas al respecto de cuáles son las mejores verduras para consumir. Las hojas de todo tipo en ensalada cruda es una gran opción. Todo tipo de verduras de agua, especialmente: calabacines (zuquini) de todo tipo, berenjena, puerro, variedades de calabazas (más moderación), acelgas, espinacas, pimientos, etc. La cantidad en general no importa, hasta la saciedad.

 

-Otra cuestión para aclarar es qué tipo de hidratos consumir. Si hablamos de semillas: la quinua y el alforfón  (trigo sarraceno) son las mejores opciones. Hay que dejar los cereales de lado. Si hablamos de verduras, tenemos raíces ricas en hidratos: la zanahoria, nabo y remolacha como muy aceptables, recordando que debemos consumir una cantidad moderada. Con el rábano hay que ser más cuidadoso porque es picante. La papa y batata se pueden consumir, pero debido al alto contenido en hidratos, debe ser poca la cantidad. Una aproximación sería no más de 500g por día en total, para un almuerzo combinado de raíces (cada persona es distinta y deber ir probando). Aclarar que debemos decidir si comemos en el almuerzo semillas o raíces, no juntas. En la selva se tiene sólo raíces: yuca, pelma, papachinia, camote, etc. Estos son los hidratos normalmente consumidos junto al plátano verde.

 

- Respecto a la fruta, no debe comerse muy tarde, para mí, después de ceremonia, después del agua es genial. En la temprana tarde suelo tomar mi segunda ración. En mi vida normal, intento consumir alrededor de dos kilos diarios, no tanto los días de ceremonia. Es muy importante diferenciar en dos las frutas: bajas en azúcares y las que no. Recomendables para un consumo alto diario y permitidas durante ceremonia serían, por ejemplo: melón y sandía (mejor solas); la uva, manzana y pera (un poco frías para el Natem); blueberries, durazno, níspero, albaricoque, ciruelas y papaya son geniales siempre. La chirimoya, cereza, higo y el caqui no son tan recomendables en la tarde de los días de ceremonia, son muy dulces. La banana y dátil son demasiado dulces, no recomendables. Fresa, frambuesa, mora, kiwi, piña, pocas gotas de limón y mandarina (muy poca) deben consumirse con moderación y lejos de las ceremonias, son bastantes ácidas. La naranja, pomelo, etc., no se utilizan en el camino del chamanismo debido a su acidez extrema.

 

- La sal es una opción necesaria. La rosada o sal de mina, es la mejor y tradicionalmente usada en la selva. Cierto que hay que ser insípido como el cielo, el agua y la brisa, pero los riñones necesitan estimulación y fuerza para apoyarnos en las largas noches seguidas de profunda concentración. Poca pero fundamental, especialmente para los no bien entrenados. La debilidad del tacto sagrado en la fuente de su nacimiento en el cuerpo: los riñones, es un mal muy compartido en las ciudades. Las personan fallan mucho en su trabajo en el chamanismo y consigo mismos por ello. No jugemos aflojando demasiado: el largo abandono del Espíritu, la debilidad de su tacto; al abuso a través de la sobre estimulación, ansiedad y sexo, sólo quedan al descubierto con la carencia de sal y ayuno forzado.

 

- Otra cuestión es el asunto del ayuno: comer o no comer... Señores, hay que comer, hace falta energía para mantener la intensidad o para trabajar en pos del equilibrio en Arutam. Las personas en las ciudades son muy débiles, no son una pura raza criada en la naturaleza llena de tacto sagrado y cuidado ayuno sexual. Con el fuego de la vida débil entre los riñones, no pueden resistir y trabajar bien con la Ayahuasca especialmente, aunque se aplica a cualquier enteógeno. El ayuno es un peligro y una inutilidad en el chamanismo, salvo para un experto. La energía de los alimentos ayuda cuando hay insufencia del tacto sagrado, es fundamental para resistir y no desmoronarse, especialmente para ceremonias con fuertes plantas de poder y maestros poderosos. Lo que hay que hacer, en todo caso, es comer poco y pronto, antes del medio día de ceremonia.