Buscando consejo en el chamanismo. Preguntas significativas sobre la ceremonia de Ayahuasca a Arutam Ruymán

Pregunta: en mi primera semana con usted tuve visiones muy intensas, muy buenas y muy breves. Entendí bastantes cosas, pero ahora, en las últimas ceremonias sigo teniendo visiones, pero no tan intensas. Mi pregunta es si es muy importante tener visiones, y si el efecto de sanación ocurre igual, es decir, si uno puede sanarse sin tener visiones. Tal vez el Gran Espíritu se enojó, y es por eso que ahora no tengo más visiones. En la primera ceremonia mis visiones eran en color, mientras que en las últimas, las visiones son en blanco y negro o gris.    ¿Anoche vomitaste?    Sí, suelo vomitar.    Cuando tomaste, ¿cuánto tardaste en vomitar?    Mäs o menos dos horas.    ¿Tomaste ayer una vez? ¿Y cuánto tardaste en vomitar? ¿Dos horas?    Sí.    ¿Y volviste a tomar después?    Sí.    ¿Cuánto tardaste en vomitar?    Media hora.    Ruymán: el Natem que tomaste ayer era de una potencia tremenda. Ningún ser humano podría retener eso. Si tomabas 60 mililítros repartidos en dosis de cucharas soperas, no hay ser humano que no tenga visiones. Yo la primera vez me tomé un vaso entero, y tuve un poco de visiones, al principio, pero después se fue el efecto. Y no vomité. Si hubiera vomitado, no hubiera sentido nada. O sea que es bastante sensible, si tuvo visiones. Después volví a tomar, y me duró un poquito, pero no tuve muchas visiones, sino más bien una sensación de encantamiento con la naturaleza y la selva. Y no vomité. Y después tuve que volver a tomar, la tercera vez, y me tomé casi otro vaso entero, y me pasé. O sea, al principio no sentía mucho, y no podía trabajar bien. La segunda vez pude trabajar más, pero no me duró mucho. Y la tercera dije, bueno: ahora me tomo el vaso. Y me noqueó. Y entonces podía trabajar, pero ya acostado. Y eso sumado al cansancio del viaje, y al hecho de no haber comido. Se me fue al ratito, a eso de las dos, tres horas. Era intensísimo. Ahí pude visionar muy fuerte. Fue increíble. Realmente increíble. Pero claro: eso es bueno cuando tú no eres el Chamán, y puedes permanecer acostado toda la noche. Entonces, tristemente, pasaron más de dos horas y no podía cantar, debido a la intensidad, y sólo podía estar en trance acostado. Tomé un poquito de agua y luego vomité. Pero como en realidad eran tantas horas que tenía el Natem dentro, se había absorbido tanta cantidad, que aunque pude vomitar, eso no cambió mucho el panorama. Pero bueno, por lo menos ya pude tocar el "Tumank". A partir de eso, estuve presente toda la noche. Pero no, no me animé con el violín. Creo que si esa noche hubiera tocado el violín, hubiésemos tenido una orquesta de vómitos (risas). Pienso que no tienes ningún problema. Que tienes que seguir el ritmo, mantener la medicina y encontrar su ritmo. Más bien he visto en ti una evolución muy positiva. Hay que tener una energía fuerte, y eso se consigue cuidando la eyaculación –en los hombres-, y cuidando el equilibrio del trabajo en el descanso. Orientando la vida hacia las actividades que a uno lo hacen feliz, que tengan sentido para el corazón, que uno pueda poner su corazón en ellas. Y sobre todo es muy importante tener el paladar perfecto. Como si lleváramos adelante una alimentación en la naturaleza. Es decir: acostumbrarse al dulce con agua, es decir, a las frutas. No a las grasas mezcladas con dulce. Y reducir todo lo posible las harinas, comer muy poco o nada de cereales, sobre todo semillas: quinua, trigo sarraceno. Comer tubérculos, verduras, más pescado que carne, y acostumbrarse a los sabores amargos. Por ejemplo, la cerveza negra (risas). Me refiero a las hierbas amargas, a las infusiones, al sabor de las plantas. El cacao no es tan bueno, pero si tomas de vez en cuando no hay inconvenientes. En la selva, por ejemplo, nosotros nos comemos las frutas. Y la semilla se escupe. No hacemos polvo de la semilla ni la comemos. Dicen, entre los Shuar, en las costumbres nuestras en la selva, que el cacao es una semilla y, como tal, tiene ciertos principios –el sabor amargo- que tiene una función protectora de la semilla, para que, en sus generaciones, siga sobreviviendo. Puede tener un leve efecto parecido al del veneno dentro del organismo. El cacao además es estimulante, es antidepresivo, y la semilla suele estar quemada, tostada. Eso también hace daño. Y el cuerpo, además, reacciona con erupciones cutáneas, como expulsándolo. No sé muy bien cómo es el mecanismo, pero a mí el chocolate me deja el estómago sucio: a mí me da esa sensación. Pasa que yo mantengo una gran pureza en la dieta para poder estar en condiciones perfectas durante la ceremonia. Por eso me doy cuenta, más que aquellos que no tienen esa disciplina. Comprueben eso ustedes mismos.    Pregunta: ¿y qué pasa con el café?    Ruymán: Con el café pasa lo mismo. Es otra semilla, y su efecto estimulante está más relacionado con el efecto de un veneno. Un efecto puro de estimulación como podría ser el de la guayusa o la yerba mate. El té, inclusive. El mate no tiene un comportamiento como el de una semilla, y su estimulación, evidentemente, no es de naturaleza tóxica. Pero hace tanto tiempo que no tomo café, que no les puedo decir con precisión. La hoja de coca, en cambio, tiene un efecto bastante saludable. Es estimulante, pero de una forma más pura. Realmente este tipo de plantas, de hojas, ayudan a que se incremente el tacto sagrado en el ser. Eso está muy lejos de ser una estimulación por intoxicación. Por ejemplo vamos a ver un caso: El de relajación. El Natem me relaja. Es una planta que relajaba a los indios para meditar, y encontrar el Arutam. Sí, me relaja, pero despierta todos mis instintos, me hace más fuerte, incrementa el Arutam, la presencia del Gran Espíritu en mí hasta el infinito, hasta fundirme con el espejo de la vida, el cristal de la vida, el Arutam, y sentirme que estoy vivo en toda la existencia, en esa ceremonia, en los días que vienen, y, si puedo, en toda mi vida. Hay gente que dice “bueno, yo fumo marihuana porque me relaja también, y entro en trance”. Un trance que después se tiene que pagar muy caro. Porque pierdo energía vital, me debilito, pierdo mi voluntad, el mundo se va haciendo mas gris y un velo me va tapando más profundamente, no puedo trabajar duro y firmemente, porque estoy débil, empiezo a obsesionarme con el pensamiento, en plan neurótico, y cada día el espejo de la vida, en su cristal, está más lejos de mí, más oscuro. Y el miedo a esa caída y a esa oscuridad me hace fumar cada vez más, y más, y más. Para buscar un placer cada vez más caro, haciéndose un círculo vicioso. Porque la relajación no es la misma, no es lo mismo tomar mate o tomar guayusa que tomar café. La estimulación no es la misma.    PREGUNTA: Hace muchos años que participo de las ceremonias, y con cada ceremonia he aprendido mucho. Ahora me doy cuenta de muchas cosas que sólo se comprenden gracias a las visiones, pero ahora las entiendo sin necesidad de tener visiones. Pero de todos modos tengo ganas de ver visiones. No tengo visiones más tranquilas, pero en el plano de las sensaciones, tengo visiones que traen modos de aprender.    Ruymán: ella es una persona tranquila que busca eso: la comprensión. Y así es como se le da, así se le presenta la ceremonia.    Estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero tengo ganas de ver visiones. Estoy lista para ver visiones.    Ruymán: pero yo no te he visto tomando mucha cantidad como para ver visiones.    Bueno, voy a probar, gracias (risas).    Ruyman: bueno, para entrar en trance y tener visiones tienes que tomar una buena cantidad y aguantar un ratito las náuseas, y ahí se va a encender la luz apenas un segundo. Tendrás que pedir ayuda, que te lleven al baño, que te ayuden a caminar.    Bueno, algunas veces sí: siento que no puedo ni caminar. Pero tampoco tengo visiones.    Ruymán: Hoy te voy a hacer un encantamiento, te voy a soplar tu medicina y así también puedo establecer la dosis. Necesitas un empujón, el tacto sagrado circula muy débilmente en tu ser, no es suficiente para rebosarse en el alto fogonazo de la visión. Aunque tu pulso es débil, se muestra perturbado por las emociones también. Por lo que hemos hablado, entiendo que tu dieta vegana, cruda y fría, más la preocupación profunda por años en tu familia, han debilitado mucho tu Bazo y, por consiguiente, tu energía vital. A través del encantamiento voy a procurar hacer crecer el tacto sagrado para que rebose en salud y fuerza, pueda desbordarse llorando el Arutam en tu visión.    PREGUNTA: Últimamente, en mis visiones, me siento como si fuera diferentes animales. La sensación de tener una piel, y algunos instintos de diferentes animales. Siento que eso es importante, pero ¿cómo puedo integrar eso a mi vida?    Ruymán: Cuando haces una ceremonia con el Natem, éste te enseña el Arutam, y te lo va mostrando de esa forma, ese es el camino natural. Todos nosotros emanamos de una Gran Perfección, y somos un rayo de luz que proviene de ese infinito, del estado perfecto de la vida. Entonces cuando tú te acercas, hacia adentro, mediante el uso de un enteógeno, o del Natem, especialmente, puedes sentir las pieles, puedes sentirte como los animales, que también llevan esa misma luz. La misma luz que nosotros también llevamos dentro. Eso hará que cada vez vayas viendo más y más animales, hasta que seas capaz de sentir que eres muchos de ellos a la vez, hasta que llegue un momento en el que puedas sentir los árboles, los cielos, los mares, los ríos. Toda la existencia. Esa es la respuesta: tienes que seguir descubriendo y darte cuenta de que más allá de la individualidad y del ego, hay todo un mundo al que uno pertenece, que somos. Y cada vez que pasa el tiempo, y que pasa la vida, esa resistencia se hace más cruel si no la dejamos ir. Y más dramática: nos pasan cosas peore, que a la vez, nos tomamos cada vez peor.Y nos alejamos del mundo, nos alejamos de ese gran ser que somos todos. ¿Verdad que te gusta sentir las pieles de esos animales?    Me gusta más sentirme en la piel de otro animal que en mi propia piel (risas).    Ruymán: bueno, todos son animales. Tú también. Tengamos en cuenta que si perdemos ese yo, ese conglomerado que ha formado el yo, con todos sus espíritus oscuros, sentimos que nos morimos o que nos volvemos locos. Y no. En realidad eso que descubrimos es mucho mejor. Cuando inhales tabaco, vas a poder saber. Y revivir todas esas realizaciones en tu día a día.    Pregunta: El último mes, cuando inhalé tabaco en mi casa, casi no sentí el efecto, tal vez por tener muchos pensamientos.    Ruymán: es que antes de inhalar tabaco hay que prepararse. Hay que llegar de la mejor manera posible, relajarse. Si no lo consigues, esperas a la noche: lo inhalas bastante y te acuestas a dormir. Pero bueno, si eso pasa con el Tabaco, significa que tenemos que corregir. Tenemos que aflojar la resistencia. Eso es lo bueno: si no tuvieramos el Tabaco, tal vez seguimos sin darnos cuenta de cómo estamos realmente.    Pregunta: cuando consumo el Tabaco me siento un poco desmayado, con un poco de náuseas. ¿Es el efecto del Tabaco, o es que estoy haciendo algo de manera incorrecta?    Ruymán: bueno, habrá que investigarlo bien. Habría que ver cómo llegas a ese momento, cómo ha sido el día. Habría que probar hacerlo en varios momentos distintos del día. Pero si ya sabes que te va a dar ese efecto, entonces tendrías que hacerlo poco antes de acostarte, así te desmayas en la cama (risas)y sueñas profundamente escuchando los susurros del Espíritu. Pero no hacerlo por la mañana, cuando te has levantado para trabajar.    Pregunta: quiero decirte muchas gracias. Ayer no tomé. Voy a tomar hoy. Pero ayer noté que usted dijo que estaba cansado, pero tuve una experiencia muy buena. Y quiero agradecerle porque pudo hacer lo mejor para todos. Y lo hace con mucho cariño, como siempre dando lo mejor. Y ahora estoy con muchas ganas de que llegue la noche. Y quería pedirle consejo, despejar algunas dudas.    Pregunta: cuando tomo por primera vez, tengo visiones y trabajo bien con la medicina. Pero eso dura una hora, una hora y media, como máximo dos horas. Después el efecto baja, y como ya no siento tanto, pienso que puedo volver a tomar, pero cuando vuelvo a tomar, ya no es tan intensa la medicina, pero es más profunda. Con un efecto más profundo. Pero ese segundo vaso, por la mañana, me hace sufrir. Y por la mañana tengo que vomitar. Siento que tengo que vomitar. Entonces mi pregunta es. Tal vez tengo que tomar un vaso a medianoche, ¿está bien eso? ¿o tengo que tomar otro vaso y vomitar por las mañanas? Porque no puedo aguantar ese segundo vaso por la mañana.    Ruymán: ahora te propongo tomar más cantidad de entrada.    Pregunta: pero de entrada tomo casi un vaso lleno, del pequeño. Entonces tengo que tomar un vaso más grande?    Ruymán: hay que explorar, saber explorar. E ir encontrando la mejor forma. La otra solución es que cuando vuelva a tomar –la segunda vez- tome menos cantidad.    Pregunta: suelo tomar bastante poco en el segundo vaso. Pero no importa si tomo así o más; por la mañana cuesta, tengo náuseas, visiones, y como que nunca se para. Creo que la luz, la mañana, me hace sufrir.    Ruymán: entonces el segundo vaso, que tome bastante. Que tome bastante, y así vomita antes de que amanezca.    Pregunta: ¿y cómo uno mismo se puede mantener, en esa forma física que usted tiene? ¿qué ejercicios practica? Porque se nota que está en muy buena forma.    Ruymán: bueno, es una mezcla. Tengo una finca grande, en Tenerife, con frutales. Y tengo que podarlas yo mismo, cuidar la hierba, hacer leña para la chimenea, etc. Entonces eso me pone bastante fuerte. Este fin de semana, por ejemplo, estuve cortando árboles con hacha, durante cinco horas. Eso te entrena.    En mi casa de campo tengo un árbol de manzanas, ¿puede ir a cortar algo? Pero no, no (risas).    Todos los días practico un yoga muy físico, mantengo la concentración y disciplina en mis viejas prácticas de la tradición china. Finalmente nadar en el mar, que te cojan las olas y te revuelquen está cañero. Caminar en el bosque, mientras alcanzo lugares óptimos para la meditación es excelente actividad también. Lo más imortante es la dieta: buen nivel de grasas saturadas; obtener energía y saciedad de aceites vegetales de calidad alta; legumbres y pescado; bastante fruta y verdura cruda; beber bastante agua pura y tomar las infusiones de hierbas apropiadas.        PREGUNTA: Es mi segunda ceremonia, y también quiero preguntar sobre la segunda toma. Por ejemplo hoy, durante la ceremonia, después del primer vaso, tuve una experiencia muy fuerte, y bastante complicada, difícil, en lo físico, estaba llorando. Como aprendí muchas cosas, era muy intensa mi visión. Pero después de unas horas ya no pude aguantar más y vomité la medicina. Al vomitar la medicina sentí mucha tranquilidad, calma. La sensación de estar como tranquila, de estar aliviando algo. Estaba en armonía. Y en ese momento ofrecieron el segundo vaso. Y como sentí ganas de tomar más, porque ya no tenía visiones, pero estaba en esa paz y tampoco tenía energía, no tuve fuerzas para levantarme y tomar otro vaso. Mi pregunta es: ¿tenía que ir y tomar otro vaso y seguir trabajando? ¿O quizás esa paz, esa tranquilidad, es otra parte del trabajo, de la ceremonia?    Ruymán: bueno. Tomaste, pasaste por tu sombra, entendiste mucho, la medicina llegó a las raíces de esa oscuridad, y cuando tocaste y desprendiste las raíces que estaban aferradas en ti, haciéndote sufrir, liberaste hacia afuera de tu cuerpo a través del vómito. Y entonces sentiste la sanación, sentiste la paz, la calma, y te sentiste quizás como una niña: en paz. Posiblemente te sentiste como te sentías antes de haber vivido ese problema, antes de haber tenido esa sombra pegada dentro. Y bueno: esa fue la sanación. Posiblemente hacía mucho tiempo que no te sentías así. No veo entonces cuál es la razón para tomar más. Hiciste el trabajo. Hoy es un nuevo día y empezamos desde otro lugar. Ánimo!

Pregunta: en mi primera semana con usted tuve visiones muy intensas, muy buenas y muy breves. Entendí bastantes cosas, pero ahora, en las últimas ceremonias sigo teniendo visiones, pero no tan intensas. Mi pregunta es si es muy importante tener visiones, y si el efecto de sanación ocurre igual, es decir, si uno puede sanarse sin tener visiones. Tal vez el Gran Espíritu se enojó, y es por eso que ahora no tengo más visiones. En la primera ceremonia mis visiones eran en color, mientras que en las últimas, las visiones son en blanco y negro o gris.

¿Anoche vomitaste?

Sí, suelo vomitar.

Cuando tomaste, ¿cuánto tardaste en vomitar?

Mäs o menos dos horas.

¿Tomaste ayer una vez? ¿Y cuánto tardaste en vomitar? ¿Dos horas?

Sí.

¿Y volviste a tomar después?

Sí.

¿Cuánto tardaste en vomitar?

Media hora.

Ruymán: el Natem que tomaste ayer era de una potencia tremenda. Ningún ser humano podría retener eso. Si tomabas 60 mililítros repartidos en dosis de cucharas soperas, no hay ser humano que no tenga visiones. Yo la primera vez me tomé un vaso entero, y tuve un poco de visiones, al principio, pero después se fue el efecto. Y no vomité. Si hubiera vomitado, no hubiera sentido nada. O sea que es bastante sensible, si tuvo visiones. Después volví a tomar, y me duró un poquito, pero no tuve muchas visiones, sino más bien una sensación de encantamiento con la naturaleza y la selva. Y no vomité. Y después tuve que volver a tomar, la tercera vez, y me tomé casi otro vaso entero, y me pasé. O sea, al principio no sentía mucho, y no podía trabajar bien. La segunda vez pude trabajar más, pero no me duró mucho. Y la tercera dije, bueno: ahora me tomo el vaso. Y me noqueó. Y entonces podía trabajar, pero ya acostado. Y eso sumado al cansancio del viaje, y al hecho de no haber comido. Se me fue al ratito, a eso de las dos, tres horas. Era intensísimo. Ahí pude visionar muy fuerte. Fue increíble. Realmente increíble. Pero claro: eso es bueno cuando tú no eres el Chamán, y puedes permanecer acostado toda la noche. Entonces, tristemente, pasaron más de dos horas y no podía cantar, debido a la intensidad, y sólo podía estar en trance acostado. Tomé un poquito de agua y luego vomité. Pero como en realidad eran tantas horas que tenía el Natem dentro, se había absorbido tanta cantidad, que aunque pude vomitar, eso no cambió mucho el panorama. Pero bueno, por lo menos ya pude tocar el "Tumank". A partir de eso, estuve presente toda la noche. Pero no, no me animé con el violín. Creo que si esa noche hubiera tocado el violín, hubiésemos tenido una orquesta de vómitos (risas). Pienso que no tienes ningún problema. Que tienes que seguir el ritmo, mantener la medicina y encontrar su ritmo. Más bien he visto en ti una evolución muy positiva. Hay que tener una energía fuerte, y eso se consigue cuidando la eyaculación –en los hombres-, y cuidando el equilibrio del trabajo en el descanso. Orientando la vida hacia las actividades que a uno lo hacen feliz, que tengan sentido para el corazón, que uno pueda poner su corazón en ellas. Y sobre todo es muy importante tener el paladar perfecto. Como si lleváramos adelante una alimentación en la naturaleza. Es decir: acostumbrarse al dulce con agua, es decir, a las frutas. No a las grasas mezcladas con dulce. Y reducir todo lo posible las harinas, comer muy poco o nada de cereales, sobre todo semillas: quinua, trigo sarraceno. Comer tubérculos, verduras, más pescado que carne, y acostumbrarse a los sabores amargos. Por ejemplo, la cerveza negra (risas). Me refiero a las hierbas amargas, a las infusiones, al sabor de las plantas. El cacao no es tan bueno, pero si tomas de vez en cuando no hay inconvenientes. En la selva, por ejemplo, nosotros nos comemos las frutas. Y la semilla se escupe. No hacemos polvo de la semilla ni la comemos. Dicen, entre los Shuar, en las costumbres nuestras en la selva, que el cacao es una semilla y, como tal, tiene ciertos principios –el sabor amargo- que tiene una función protectora de la semilla, para que, en sus generaciones, siga sobreviviendo. Puede tener un leve efecto parecido al del veneno dentro del organismo. El cacao además es estimulante, es antidepresivo, y la semilla suele estar quemada, tostada. Eso también hace daño. Y el cuerpo, además, reacciona con erupciones cutáneas, como expulsándolo. No sé muy bien cómo es el mecanismo, pero a mí el chocolate me deja el estómago sucio: a mí me da esa sensación. Pasa que yo mantengo una gran pureza en la dieta para poder estar en condiciones perfectas durante la ceremonia. Por eso me doy cuenta, más que aquellos que no tienen esa disciplina. Comprueben eso ustedes mismos.

Pregunta: ¿y qué pasa con el café?

Ruymán: Con el café pasa lo mismo. Es otra semilla, y su efecto estimulante está más relacionado con el efecto de un veneno. Un efecto puro de estimulación como podría ser el de la guayusa o la yerba mate. El té, inclusive. El mate no tiene un comportamiento como el de una semilla, y su estimulación, evidentemente, no es de naturaleza tóxica. Pero hace tanto tiempo que no tomo café, que no les puedo decir con precisión. La hoja de coca, en cambio, tiene un efecto bastante saludable. Es estimulante, pero de una forma más pura. Realmente este tipo de plantas, de hojas, ayudan a que se incremente el tacto sagrado en el ser. Eso está muy lejos de ser una estimulación por intoxicación. Por ejemplo vamos a ver un caso: El de relajación. El Natem me relaja. Es una planta que relajaba a los indios para meditar, y encontrar el Arutam. Sí, me relaja, pero despierta todos mis instintos, me hace más fuerte, incrementa el Arutam, la presencia del Gran Espíritu en mí hasta el infinito, hasta fundirme con el espejo de la vida, el cristal de la vida, el Arutam, y sentirme que estoy vivo en toda la existencia, en esa ceremonia, en los días que vienen, y, si puedo, en toda mi vida. Hay gente que dice “bueno, yo fumo marihuana porque me relaja también, y entro en trance”. Un trance que después se tiene que pagar muy caro. Porque pierdo energía vital, me debilito, pierdo mi voluntad, el mundo se va haciendo mas gris y un velo me va tapando más profundamente, no puedo trabajar duro y firmemente, porque estoy débil, empiezo a obsesionarme con el pensamiento, en plan neurótico, y cada día el espejo de la vida, en su cristal, está más lejos de mí, más oscuro. Y el miedo a esa caída y a esa oscuridad me hace fumar cada vez más, y más, y más. Para buscar un placer cada vez más caro, haciéndose un círculo vicioso. Porque la relajación no es la misma, no es lo mismo tomar mate o tomar guayusa que tomar café. La estimulación no es la misma.

PREGUNTA: Hace muchos años que participo de las ceremonias, y con cada ceremonia he aprendido mucho. Ahora me doy cuenta de muchas cosas que sólo se comprenden gracias a las visiones, pero ahora las entiendo sin necesidad de tener visiones. Pero de todos modos tengo ganas de ver visiones. No tengo visiones más tranquilas, pero en el plano de las sensaciones, tengo visiones que traen modos de aprender.

Ruymán: ella es una persona tranquila que busca eso: la comprensión. Y así es como se le da, así se le presenta la ceremonia.

Estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero tengo ganas de ver visiones. Estoy lista para ver visiones.

Ruymán: pero yo no te he visto tomando mucha cantidad como para ver visiones.

Bueno, voy a probar, gracias (risas).

Ruyman: bueno, para entrar en trance y tener visiones tienes que tomar una buena cantidad y aguantar un ratito las náuseas, y ahí se va a encender la luz apenas un segundo. Tendrás que pedir ayuda, que te lleven al baño, que te ayuden a caminar.

Bueno, algunas veces sí: siento que no puedo ni caminar. Pero tampoco tengo visiones.

Ruymán: Hoy te voy a hacer un encantamiento, te voy a soplar tu medicina y así también puedo establecer la dosis. Necesitas un empujón, el tacto sagrado circula muy débilmente en tu ser, no es suficiente para rebosarse en el alto fogonazo de la visión. Aunque tu pulso es débil, se muestra perturbado por las emociones también. Por lo que hemos hablado, entiendo que tu dieta vegana, cruda y fría, más la preocupación profunda por años en tu familia, han debilitado mucho tu Bazo y, por consiguiente, tu energía vital. A través del encantamiento voy a procurar hacer crecer el tacto sagrado para que rebose en salud y fuerza, pueda desbordarse llorando el Arutam en tu visión.

PREGUNTA: Últimamente, en mis visiones, me siento como si fuera diferentes animales. La sensación de tener una piel, y algunos instintos de diferentes animales. Siento que eso es importante, pero ¿cómo puedo integrar eso a mi vida?

Ruymán: Cuando haces una ceremonia con el Natem, éste te enseña el Arutam, y te lo va mostrando de esa forma, ese es el camino natural. Todos nosotros emanamos de una Gran Perfección, y somos un rayo de luz que proviene de ese infinito, del estado perfecto de la vida. Entonces cuando tú te acercas, hacia adentro, mediante el uso de un enteógeno, o del Natem, especialmente, puedes sentir las pieles, puedes sentirte como los animales, que también llevan esa misma luz. La misma luz que nosotros también llevamos dentro. Eso hará que cada vez vayas viendo más y más animales, hasta que seas capaz de sentir que eres muchos de ellos a la vez, hasta que llegue un momento en el que puedas sentir los árboles, los cielos, los mares, los ríos. Toda la existencia. Esa es la respuesta: tienes que seguir descubriendo y darte cuenta de que más allá de la individualidad y del ego, hay todo un mundo al que uno pertenece, que somos. Y cada vez que pasa el tiempo, y que pasa la vida, esa resistencia se hace más cruel si no la dejamos ir. Y más dramática: nos pasan cosas peore, que a la vez, nos tomamos cada vez peor.Y nos alejamos del mundo, nos alejamos de ese gran ser que somos todos. ¿Verdad que te gusta sentir las pieles de esos animales?

Me gusta más sentirme en la piel de otro animal que en mi propia piel (risas).

Ruymán: bueno, todos son animales. Tú también. Tengamos en cuenta que si perdemos ese yo, ese conglomerado que ha formado el yo, con todos sus espíritus oscuros, sentimos que nos morimos o que nos volvemos locos. Y no. En realidad eso que descubrimos es mucho mejor. Cuando inhales tabaco, vas a poder saber. Y revivir todas esas realizaciones en tu día a día.

Pregunta: El último mes, cuando inhalé tabaco en mi casa, casi no sentí el efecto, tal vez por tener muchos pensamientos.

Ruymán: es que antes de inhalar tabaco hay que prepararse. Hay que llegar de la mejor manera posible, relajarse. Si no lo consigues, esperas a la noche: lo inhalas bastante y te acuestas a dormir. Pero bueno, si eso pasa con el Tabaco, significa que tenemos que corregir. Tenemos que aflojar la resistencia. Eso es lo bueno: si no tuvieramos el Tabaco, tal vez seguimos sin darnos cuenta de cómo estamos realmente.

Pregunta: cuando consumo el Tabaco me siento un poco desmayado, con un poco de náuseas. ¿Es el efecto del Tabaco, o es que estoy haciendo algo de manera incorrecta?

Ruymán: bueno, habrá que investigarlo bien. Habría que ver cómo llegas a ese momento, cómo ha sido el día. Habría que probar hacerlo en varios momentos distintos del día. Pero si ya sabes que te va a dar ese efecto, entonces tendrías que hacerlo poco antes de acostarte, así te desmayas en la cama (risas)y sueñas profundamente escuchando los susurros del Espíritu. Pero no hacerlo por la mañana, cuando te has levantado para trabajar.

Pregunta: quiero decirte muchas gracias. Ayer no tomé. Voy a tomar hoy. Pero ayer noté que usted dijo que estaba cansado, pero tuve una experiencia muy buena. Y quiero agradecerle porque pudo hacer lo mejor para todos. Y lo hace con mucho cariño, como siempre dando lo mejor. Y ahora estoy con muchas ganas de que llegue la noche. Y quería pedirle consejo, despejar algunas dudas.

Pregunta: cuando tomo por primera vez, tengo visiones y trabajo bien con la medicina. Pero eso dura una hora, una hora y media, como máximo dos horas. Después el efecto baja, y como ya no siento tanto, pienso que puedo volver a tomar, pero cuando vuelvo a tomar, ya no es tan intensa la medicina, pero es más profunda. Con un efecto más profundo. Pero ese segundo vaso, por la mañana, me hace sufrir. Y por la mañana tengo que vomitar. Siento que tengo que vomitar. Entonces mi pregunta es. Tal vez tengo que tomar un vaso a medianoche, ¿está bien eso? ¿o tengo que tomar otro vaso y vomitar por las mañanas? Porque no puedo aguantar ese segundo vaso por la mañana.

Ruymán: ahora te propongo tomar más cantidad de entrada.

Pregunta: pero de entrada tomo casi un vaso lleno, del pequeño. Entonces tengo que tomar un vaso más grande?

Ruymán: hay que explorar, saber explorar. E ir encontrando la mejor forma. La otra solución es que cuando vuelva a tomar –la segunda vez- tome menos cantidad.

Pregunta: suelo tomar bastante poco en el segundo vaso. Pero no importa si tomo así o más; por la mañana cuesta, tengo náuseas, visiones, y como que nunca se para. Creo que la luz, la mañana, me hace sufrir.

Ruymán: entonces el segundo vaso, que tome bastante. Que tome bastante, y así vomita antes de que amanezca.

Pregunta: ¿y cómo uno mismo se puede mantener, en esa forma física que usted tiene? ¿qué ejercicios practica? Porque se nota que está en muy buena forma.

Ruymán: bueno, es una mezcla. Tengo una finca grande, en Tenerife, con frutales. Y tengo que podarlas yo mismo, cuidar la hierba, hacer leña para la chimenea, etc. Entonces eso me pone bastante fuerte. Este fin de semana, por ejemplo, estuve cortando árboles con hacha, durante cinco horas. Eso te entrena.

En mi casa de campo tengo un árbol de manzanas, ¿puede ir a cortar algo? Pero no, no (risas).

Todos los días practico un yoga muy físico, mantengo la concentración y disciplina en mis viejas prácticas de la tradición china. Finalmente nadar en el mar, que te cojan las olas y te revuelquen está cañero. Caminar en el bosque, mientras alcanzo lugares óptimos para la meditación es excelente actividad también. Lo más imortante es la dieta: buen nivel de grasas saturadas; obtener energía y saciedad de aceites vegetales de calidad alta; legumbres y pescado; bastante fruta y verdura cruda; beber bastante agua pura y tomar las infusiones de hierbas apropiadas.

PREGUNTA: Es mi segunda ceremonia, y también quiero preguntar sobre la segunda toma. Por ejemplo hoy, durante la ceremonia, después del primer vaso, tuve una experiencia muy fuerte, y bastante complicada, difícil, en lo físico, estaba llorando. Como aprendí muchas cosas, era muy intensa mi visión. Pero después de unas horas ya no pude aguantar más y vomité la medicina. Al vomitar la medicina sentí mucha tranquilidad, calma. La sensación de estar como tranquila, de estar aliviando algo. Estaba en armonía. Y en ese momento ofrecieron el segundo vaso. Y como sentí ganas de tomar más, porque ya no tenía visiones, pero estaba en esa paz y tampoco tenía energía, no tuve fuerzas para levantarme y tomar otro vaso. Mi pregunta es: ¿tenía que ir y tomar otro vaso y seguir trabajando? ¿O quizás esa paz, esa tranquilidad, es otra parte del trabajo, de la ceremonia?

Ruymán: bueno. Tomaste, pasaste por tu sombra, entendiste mucho, la medicina llegó a las raíces de esa oscuridad, y cuando tocaste y desprendiste las raíces que estaban aferradas en ti, haciéndote sufrir, liberaste hacia afuera de tu cuerpo a través del vómito. Y entonces sentiste la sanación, sentiste la paz, la calma, y te sentiste quizás como una niña: en paz. Posiblemente te sentiste como te sentías antes de haber vivido ese problema, antes de haber tenido esa sombra pegada dentro. Y bueno: esa fue la sanación. Posiblemente hacía mucho tiempo que no te sentías así. No veo entonces cuál es la razón para tomar más. Hiciste el trabajo. Hoy es un nuevo día y empezamos desde otro lugar. Ánimo!