Charla con Arutam Ruymán en El Tanque, Santa Cruz de Tenerife, a 30 de Junio del 2018.

 PREGUNTA SOBRE LAS LECCIONES DEL CAMINO:  ¿El Natem nos lleva hacia nuestras oscuridades?  Ruymán: no es que el Natem nos lleve a nuestra oscuridad: digamos que el Natem nos sumerge en las profundidades del Espíritu, y  mientras llegamos al Espíritu, vemos esas tendencias oscuras que alimentamos diariamente, sentimos su miseria y velo sombrío. Vemos qué es y como está creciendo en nosotros. Pero si no hiciéramos eso, el trance  del Natem sería sólo el resplandor del Espíritu: pura luz y belleza, como la Vida.  PREGUNTA: bueno, cuando el Natem nos muestra esas partes oscuras de nuestro ser, empiezo a sentir náuseas. El sentimiento es que tiene que irse de esa oscuridad, no quieres ir a ese lugar.  Ruymán: no, por el contrario: tienes que mirar con toda la curiosiadad. Sin miedo. Cuando se enciende la luz, cuando todo es más claro y puedes ver toda esa miseria que estás alimentando, y dejando que crezca por dentro y te carcoma, tienes que mirar con curiosidad, e indagar: ¿qué es eso? ¿Pero dónde tengo yo eso en mí? ¿Qué parte de mi mente está tan enferma como para alimentar esa porquería? Te pones a investigar y a entender, y claro que sientes náuseas. Y en realidad ocurre que no quieres. No quieres que eso se descubra. No quieres que se vea. Es tan horripilante esa sombra que pudre nuestra carne , que sientes un rechazo total. Y muchas veces eso pasa porque te quieres liberar, pero también puede ser porque quieres que pare la intensidad de esa visión, para no seguir ahondando en eso. Pero ¡hay que mirar! Hay que mirar, y llegar, e intentarlo hasta que realmente lo puedas ver de frente, y encontrar esa explicación: “ah, es por esto… esto es lo que yo hago”. Y allí es donde te dices: “por Dios, ¿cómo no me dí cuenta?”. Y por eso tanta gente tiene miedo de mirar. El chamanismo no es un camino de placer. Es una verdadera sanación. Es un verdadero despertar de la conciencia. Cuando prendes la luz, en un cuarto, muchas veces dices: “mejor la apago”. Estás ante la verdad. Y por eso se trata de uno de los trabajos más arduos que un ser humano debe afrontar. Puede ser que lo consigas. Puede que no. Puede que debas asumir que eres cobarde, y quieras huir.  Cuando yo estudiaba en la universidad, sabía que si en el examen ponía lo que estaba en los libros, iba a aprobar. Si tú estudias el libro que te da el profesor, lo lees completo y respondes el examen, tú sabes que luego apruebas. Aunque muchas veces ni entiendas bien lo que estás leyendo. Pero esto… cuando yo era joven, y aprendía el camino del Chamanismo, me preguntaba: ¿aprenderé, algún día, lo que los ancianos me están enseñando? ¿Llegaré a esa paz, a esa profundidad, a esa unión con la existencia? Porque lo veo hoy y no lo concibo. ¡Quiero, pero no sé si voy a poder! ¡Pero quiero y no puedo! ¿Y si estoy perdiendo mi tiempo? ¿Moriré como  mis antepasados? Miedo, incertidumbre y la pregunta: ¿qué hago? Es la tortura del yo. Al  hacerlo y al mirar, aparecen las náuseas: porque veo esas sombras, eso que tengo adentro, esos errores. Pero también está el orgullo y me da rabia cambiarlos, me pongo a la defensiva y reacciono mal. Es la misma vorágine de autodestrucción.  Pero ¿saben una cosa? Ya he vivido suficientes años una vida normal. Suficientes veces he visto cómo acababan mis mayores, la gente que me rodeaba. Sabía que no quería terminar así, que allí no estaba la verdadera felicidad. Sabía que si cerraba los ojos, no había paz. Una paz que sí veía en mis maestros. Porque ellos tenían salud, ellos tenían fuerza, ellos sabían lo que decían. Y sabían curar. Y entonces dije: yo quiero esto. De manera que con un poco de voluntad, con un poco de fe –mucho no me gusta esa palabra, aunque a veces también tiene una connotación bella-, pude ver que era verdad lo que se transmitió tantas veces en el Chamanismo shuar, de viejos a jóvenes, y que por algo había sobrevivido cientos o miles de años. Y lo pude comprobar. Lo pude realizar en mí mismo.  PREGUNTA SOBRE INTERPRETACIÓN:  En las visiones hay manecillas de relojes. ¿Qué significado puede tener? Navegando por el cosmos, ví un barco cósmico, una nave cósmica. Me estaba acercando a la puerta de ese barco, y entré en el cristal de una ventanilla –muy limpio-, y allí empecé a ver las manecillas,  que se veían primero grandes y luego más chicas, de manera progresiva. De más grandes a más chicas.  Ruymán: veamos. Estaba en el cosmos, con su identidad, sólida, entrando en una máquina hecha para navegar por el cosmos. Y entonces comenzó a ver la mecánica de esa rígida máquina. A través del cristal de la Vida vió el reloj que se empezó a disolver, en piezas cada vez más pequeñas, mostrando su naturaleza mecánica creada, hasta llegar al motor, al alma de esa máquina. Como si estuviera yendo hacia la esencia. Desde ese inicio un poco rígido, del yo que viaja en máquina por el universo -sin la libertad total, de la luz que da brillo a las estrellas, a la negrura del espacio que da consciencia a las galaxias-, comenzó a disolver esa máquina en sus partecitas. Era un proceso de descomposición. Típico de las hojas de Yaji, en la intensidad del Natem profundo. Entonces, era un proceso de ir descomponiendo, hasta que desaparezca todo, hasta llegar a las piezas de la máquina.  PREGUNTA SOBRE EL DESARROLLO DE LAS VISIONES:  He asistido a varias ceremonias, y siento que en mi primera ceremonia comenzó una historia, y que esa historia sigue apareciendo, cada vez con más detalle, en cada ceremonia. Por ejemplo, en la primera ceremonia había un puma, muy hermoso. En otras ceremonias volví a ver ese puma, cada vez con más detalle. ¿Es una historia que está desarrollándose?  Ruymán: no, no. La ceremonia es un camino para soltarse en un matrimonio eterno con Arutam. Permanecer fundido con toda la existencia sin ningún esfuerzo, en el sabor tenebroso de los encantamientos esclarecedores de la Ayahuasca. Poder entender cuándo nos estamos equivocando en la vida, cuándo nos estamos haciendo daño. Tu mente todavía es mecánica, ordinaria, lineal. Esclaviza el tiempo en su resistencia para doblegar en dolor la realidad de su eternidad. Puede ser que te estés dando cuenta de algunas cosas, poco a poco. Como sea, veo una evolución positiva. Y creo que vas a continuar. Cada vez mejor y mejor. Tienes que empezar a esforzarte, a soltarte más, y a olvidar las referencias. Mirar con una identidad, para encontrar más espacios de soltura y de luz en la vida. Estoy seguro que lo vas a conseguir.  PREGUNTA: también tuve otras experiencias, en las que estuve entregado por completo. ¿Qué puede significar eso?  Ruymán: llegará un momento en el que la experiencia siempre sea una relación total con la existencia. En la medida en que la mente ordinaria se abandone y se pierdan las ganas y la fe en esas ganas de que siga viva. Uno se aburre, también, y se queda en la luz de la Vida, brillando constantemente, como los animales en la selva.        Bueno, descansemos un poco. Vamos a revisar el Tabaco.                        

PREGUNTA SOBRE LAS LECCIONES DEL CAMINO:

¿El Natem nos lleva hacia nuestras oscuridades?

Ruymán: no es que el Natem nos lleve a nuestra oscuridad: digamos que el Natem nos sumerge en las profundidades del Espíritu, y  mientras llegamos al Espíritu, vemos esas tendencias oscuras que alimentamos diariamente, sentimos su miseria y velo sombrío. Vemos qué es y como está creciendo en nosotros. Pero si no hiciéramos eso, el trance  del Natem sería sólo el resplandor del Espíritu: pura luz y belleza, como la Vida.

PREGUNTA: bueno, cuando el Natem nos muestra esas partes oscuras de nuestro ser, empiezo a sentir náuseas. El sentimiento es que tiene que irse de esa oscuridad, no quieres ir a ese lugar.

Ruymán: no, por el contrario: tienes que mirar con toda la curiosiadad. Sin miedo. Cuando se enciende la luz, cuando todo es más claro y puedes ver toda esa miseria que estás alimentando, y dejando que crezca por dentro y te carcoma, tienes que mirar con curiosidad, e indagar: ¿qué es eso? ¿Pero dónde tengo yo eso en mí? ¿Qué parte de mi mente está tan enferma como para alimentar esa porquería? Te pones a investigar y a entender, y claro que sientes náuseas. Y en realidad ocurre que no quieres. No quieres que eso se descubra. No quieres que se vea. Es tan horripilante esa sombra que pudre nuestra carne , que sientes un rechazo total. Y muchas veces eso pasa porque te quieres liberar, pero también puede ser porque quieres que pare la intensidad de esa visión, para no seguir ahondando en eso. Pero ¡hay que mirar! Hay que mirar, y llegar, e intentarlo hasta que realmente lo puedas ver de frente, y encontrar esa explicación: “ah, es por esto… esto es lo que yo hago”. Y allí es donde te dices: “por Dios, ¿cómo no me dí cuenta?”. Y por eso tanta gente tiene miedo de mirar. El chamanismo no es un camino de placer. Es una verdadera sanación. Es un verdadero despertar de la conciencia. Cuando prendes la luz, en un cuarto, muchas veces dices: “mejor la apago”. Estás ante la verdad. Y por eso se trata de uno de los trabajos más arduos que un ser humano debe afrontar. Puede ser que lo consigas. Puede que no. Puede que debas asumir que eres cobarde, y quieras huir.

Cuando yo estudiaba en la universidad, sabía que si en el examen ponía lo que estaba en los libros, iba a aprobar. Si tú estudias el libro que te da el profesor, lo lees completo y respondes el examen, tú sabes que luego apruebas. Aunque muchas veces ni entiendas bien lo que estás leyendo. Pero esto… cuando yo era joven, y aprendía el camino del Chamanismo, me preguntaba: ¿aprenderé, algún día, lo que los ancianos me están enseñando? ¿Llegaré a esa paz, a esa profundidad, a esa unión con la existencia? Porque lo veo hoy y no lo concibo. ¡Quiero, pero no sé si voy a poder! ¡Pero quiero y no puedo! ¿Y si estoy perdiendo mi tiempo? ¿Moriré como  mis antepasados? Miedo, incertidumbre y la pregunta: ¿qué hago? Es la tortura del yo. Al  hacerlo y al mirar, aparecen las náuseas: porque veo esas sombras, eso que tengo adentro, esos errores. Pero también está el orgullo y me da rabia cambiarlos, me pongo a la defensiva y reacciono mal. Es la misma vorágine de autodestrucción.

Pero ¿saben una cosa? Ya he vivido suficientes años una vida normal. Suficientes veces he visto cómo acababan mis mayores, la gente que me rodeaba. Sabía que no quería terminar así, que allí no estaba la verdadera felicidad. Sabía que si cerraba los ojos, no había paz. Una paz que sí veía en mis maestros. Porque ellos tenían salud, ellos tenían fuerza, ellos sabían lo que decían. Y sabían curar. Y entonces dije: yo quiero esto. De manera que con un poco de voluntad, con un poco de fe –mucho no me gusta esa palabra, aunque a veces también tiene una connotación bella-, pude ver que era verdad lo que se transmitió tantas veces en el Chamanismo shuar, de viejos a jóvenes, y que por algo había sobrevivido cientos o miles de años. Y lo pude comprobar. Lo pude realizar en mí mismo.

PREGUNTA SOBRE INTERPRETACIÓN:

En las visiones hay manecillas de relojes. ¿Qué significado puede tener? Navegando por el cosmos, ví un barco cósmico, una nave cósmica. Me estaba acercando a la puerta de ese barco, y entré en el cristal de una ventanilla –muy limpio-, y allí empecé a ver las manecillas,  que se veían primero grandes y luego más chicas, de manera progresiva. De más grandes a más chicas.

Ruymán: veamos. Estaba en el cosmos, con su identidad, sólida, entrando en una máquina hecha para navegar por el cosmos. Y entonces comenzó a ver la mecánica de esa rígida máquina. A través del cristal de la Vida vió el reloj que se empezó a disolver, en piezas cada vez más pequeñas, mostrando su naturaleza mecánica creada, hasta llegar al motor, al alma de esa máquina. Como si estuviera yendo hacia la esencia. Desde ese inicio un poco rígido, del yo que viaja en máquina por el universo -sin la libertad total, de la luz que da brillo a las estrellas, a la negrura del espacio que da consciencia a las galaxias-, comenzó a disolver esa máquina en sus partecitas. Era un proceso de descomposición. Típico de las hojas de Yaji, en la intensidad del Natem profundo. Entonces, era un proceso de ir descomponiendo, hasta que desaparezca todo, hasta llegar a las piezas de la máquina.

PREGUNTA SOBRE EL DESARROLLO DE LAS VISIONES:

He asistido a varias ceremonias, y siento que en mi primera ceremonia comenzó una historia, y que esa historia sigue apareciendo, cada vez con más detalle, en cada ceremonia. Por ejemplo, en la primera ceremonia había un puma, muy hermoso. En otras ceremonias volví a ver ese puma, cada vez con más detalle. ¿Es una historia que está desarrollándose?

Ruymán: no, no. La ceremonia es un camino para soltarse en un matrimonio eterno con Arutam. Permanecer fundido con toda la existencia sin ningún esfuerzo, en el sabor tenebroso de los encantamientos esclarecedores de la Ayahuasca. Poder entender cuándo nos estamos equivocando en la vida, cuándo nos estamos haciendo daño. Tu mente todavía es mecánica, ordinaria, lineal. Esclaviza el tiempo en su resistencia para doblegar en dolor la realidad de su eternidad. Puede ser que te estés dando cuenta de algunas cosas, poco a poco. Como sea, veo una evolución positiva. Y creo que vas a continuar. Cada vez mejor y mejor. Tienes que empezar a esforzarte, a soltarte más, y a olvidar las referencias. Mirar con una identidad, para encontrar más espacios de soltura y de luz en la vida. Estoy seguro que lo vas a conseguir.

PREGUNTA: también tuve otras experiencias, en las que estuve entregado por completo. ¿Qué puede significar eso?

Ruymán: llegará un momento en el que la experiencia siempre sea una relación total con la existencia. En la medida en que la mente ordinaria se abandone y se pierdan las ganas y la fe en esas ganas de que siga viva. Uno se aburre, también, y se queda en la luz de la Vida, brillando constantemente, como los animales en la selva.

 

 

Bueno, descansemos un poco. Vamos a revisar el Tabaco.