Algunas cuestiones relevantes a Arutam Ruymán post-ceremonia. Santa Cruz de Tenerife, España, a 30 de Junio del 2018.

 Algunas cuestiones relevantes a Arutam Ruymán post - ceremonia. Santa Cruz de Tenerife, España, a 30 de Junio del 2018.     PREGUNTA SOBRE INTERPRETACIÓN: Durante la noche tuve muchas visiones, y entendí lo que soñaba. Pero en la última no entendí bien. Soñé que estaba en una orilla.     RUYMÁN: ¿del río o del mar?     PREGUNTA: del mar. En la orilla del mar había dos hombres muy hermosos, que me llamaron. Luego ví un barco, en el que había cuatro hombres, también muy hermosos, que me llamaron. Estaba caminando, y me pidieron que fuera hacia la nave. Todo estaba bien, hasta que empecé a preguntarme qué significaba esa visión: de inmediato la visión se desvaneció.     RUYMÁN: Bueno, y entonces empezastes mal, intetaste razonar, usaste la perspectiva (bloqueo espacio-temporal) del monstruo que mira y responde a tu nombre. Fue por eso que perdiste la visión. Se difuminó el azar mágico en el que Arutam te susurra a través de los instintos. Tienes que aprender a no hacer eso nunca más. Así es como en la vida bloqueamos todo lo que nuestro espíritu nos esclarece, nos indica y nos guía. Hasta en nuestros sueños. Todo lo coaccionamos con la mente, con la resistencia de nuestro yo, con el control.nuestro     PREGUNTA: ¿cómo se puede hacer para que la mente no nos interrumpa las visiones? ¿Cómo mantener la mente a raya, no utilizarla, no pensar?     RUYMÁN: eso no se consigue en el momento de tener esas visiones. Hay que llegar a las ceremonias con ese trabajo ya hecho, en la vida cotidiana, en el día a día. Pero básicamente está bien. Estabas entregada a la visión, estabas formando parte del evento y fue de repente que volviste a la costumbre, a la tendencia de querer entender –y controlar- desde el punto de vista enfermo de la sombra de la resistencia, de la entidad del yo. Es decir: sabes hacerlo. Lo estabas haciendo, sólo que lo interrumpiste. Pero naturalmente lo sabes hacer. Y así es: nacemos del Gran Espíritu. Nacemos de esa inteligencia con la cual sólo tenemos que existir, para lo cual no es necesaria una mente que controle, que calcule o que se organice; que tenga preguntas y necesite respuestas que expliquen la percepción nublada de su mirada ajena al mundo y unión con nuestro sentir. Nosotros nacimos de esa inteligencia, y el cuerpo, sus órganos, todo fluye en la perfecta armonía de esa inteligencia. Estabas fluyendo, dejándote embriagar en sagrado encantamiento, hacia una visión, hacia un sentir; dejando que se dibujara la libertad, con los trazos de luz del Tabaco y las pinceladas únicas de Arutam. Lo que pasa es que después te acordaste de tu identidad, sentiste que se te estaba olvidando, y esta otra vez te dio con dureza, y volvió ese monstruo. Y lógicamente perdiste la visión. Pero ahora yo te pregunto: ¿qué te gustó más? ¿Cuando estabas fluyendo en el milagro en el que Arutam dibuja ese arte, y nos habla, o cuando te interrumpió la mente, que otra vez lo nubló y lo perdió todo? ¡Así se aprende en el chamanismo! A través del sentir. A través de los errores. Errores que hay que cometer una y otra vez hasta que algo en ti dice: ¡Basta! ¡Estoy harto! ¡Por favor! ¡Ya no quiero más! ¿Cuántas veces me va a pasar lo mismo? Y nos preguntamos: ¿Cuántas veces en la vida cometemos un error sobre otro error, y caemos enfermos y decimos “basta ya, no puedo seguir así”? Muchas veces, cuando cometemos un error, debemos seguir esa tendencia hasta que ésta se transforma en un fracaso total. Recién allí nos damos cuenta de que era un error. Lo único que puede hacer ese Espíritu que tenemos dentro es ser como un espejo. Y reflejar lo que estamos haciendo con ese “yo”, con ese monstruo. Y sí: es la forma más dolorosa de aprender. Pero fuimos nosotros quienes escogimos ese camino doloroso: cuando nos separamos de Arutam. Y hay que tener mucho valor para verlo. Pararse firme, sentir lo que estamos haciendo, y decidir hacerlo de otra forma. Hacia el Espíritu. Hacia Arutam. Así que alégrate. Alégrate de esa experiencia. Y de todas las que hagan falta para que le cojas asco y repelús al asunto. Y digas: ¡fuera! ¡Hay que hacerlo de otra forma!     PREGUNTA: ayer me dolía mucho la cabeza. Y cuando iba a la ceremonia pensaba que quizá no tenía que tomar la medicina. Uno o dos minutos después de tomarla, vomité. Tomé, otra vez, y la experiencia fue muy dura…     Ruymán: antes de continuar quiero decir que el dolor de cabeza, casi siempre, es por un exceso de tensión, que ocurre porque la resistencia del “yo”, simbolizada por el hígado, sube demasiado, tensa el cuello y luego aumenta el dolor en los laterales y en el vértex de la cabeza. Con mucho pensamiento, también afectaría la frente. No podemos atribuirle este dolor al Natem sino más bien a que habría que bajar un par de marchas. Por ejemplo, si ya está en ese estado, evitar el mate  durante un par de días, hasta que se calme. Y tomar infusiones que no sean estimulantes, sino más bien relajantes, hasta que pare el dolor. Remedios medicinales óptimos serían: la raíz de la peonia blanca, la uña de gato, la concha de ostra y Valeriana.  Recién entonces puede volver a tomar Ayahuasca (habría que tener extremo cuidado con el San Pedro). Si estás en un exceso, si estás ante una tensión desbordada, es decir que la resistencia del yo está apretando demasiado, el monstruo mordiendo, la cabeza hiriendo, porque todo ese fuego está arriba –el fuego tiende a ir hacia arriba, como el calor- y quema. Entonces cuando tomas el Natem todo va hacia arriba y en algún momento sale por la boca. Como una bomba que hace explotar esas tensiones por todos lados.  Pero te hago una pregunta: Cuándo vomitaste con fuerza y luego te calmaste ¿notaste cierto alivio? Porque esa hinchazón, ese exceso de tensión, salió hacia el aire y le permitió calmarse. Y pudo calmarse para volver a tomar. Lo que yo hubiera hecho es esperar al menos una hora, para calmarme algo más, y haber tomado tabaco –que es muy hipotensor, muy calmante- para equilibrarme algo más en el tacto sagrado, y volver a tomar recién una hora después, no tan de inmediato, con tanta ansiedad. Seguramente el Natem todavía fue un poco fuerte cuando lo tomó, porque no llevó a cabo esta recomendación. Y seguramente fue un poco violento. Pero, para ser más exactos, hay que decir que no fue violento el Natem. El Natem es Natem: no es algo ni violento ni relajado. Lo que hizo el Natem es mostrarle esa resistencia, que aún estaba un poco alta, y no le gustó ver lo que estaba llevando consigo mismo, a menudo, y alimentando. No le gustó Robert. ¿Qué fue lo que viste, para lo cual no estabas preparado?     PREGUNTA: importantes momentos de mi vida. Y mucho que todavía no puedo aceptar. Y vino a mi mente algún caso de gente que pasó momentos difíciles en ceremonia.     Ruymán: ayer hablé bastante sobre el dolor. Y cuán grande es el dolor que podemos vivir y llevar con nosotros. Ese dolor está detenido, en un bloqueo espacio-tiempo, en una persona que cree que es real, y lo guarda, y lo lleva. Y a veces ese dolor ha sido duro y verdadero, pero ya ha sido muy doloroso en su momento, no puede ser nuestra  condena de por vida. Eso se  tiene que ir. Y para que se vaya, el concepto Robert tiene que desaparecer. La persona que lleva ese dolor, que cree que existe y que cierra el espacio y el tiempo y, en esa tensión sigue adelante, en una especie de dirección, tiene que disolverse. Y eso es lo que el Natem intenta conseguir, al hacerlo explotar. Pero cuando no queremos, y el Natem nos lleva a esa liberación, ¡pero no queremos!, nos expande, nos sigue llevando a esa liberación con todos sus encantamientos –entre luminosos y tenebrosos-, porque eso tenebroso es nuestra sombra, ¡y no queremos! Hasta que en un momento decimos: ¡Dios mío, me va a volver loco! Entonces aparece la disyuntiva: o tomo de una buena vez este camino, o sigo como estoy hasta el día de mi muerte. Pero claro: es como lanzarse al vacío. Es lanzarse al infinito. Y hay que quererlo con todas las fuerzas, porque de otro modo ¿para qué presionar con el Natem? Si hay momentos de tu vida, específicos, cuya resistencia y dolor te cuesta soltar, me los puedes comentar en privado, y podemos hablar sobre eso. Pero hay que soltar. Hay que liberar esa resistencia en el espacio y el tiempo. Que no quede lugar donde se pueda volver a un recuerdo o a un dolor, que hasta querer recordar algún trauma nos haga decir: qué esfuerzo inútil. Paso. Llegar a algo así como a un cansancio de madurez. Como el de un viejo sabio. Eso es ser un hombre sano. No hay derecho: que hayas nacido a la vida, desde el Gran Espíritu, de Arutam, de ese cristal de paz y perfección, del que emana hasta el más mínimo susurro del más pequeño grillo, y que tú ignores todo eso para formar una construcción resistente y oscura para olvidarlo todo, y vivas sufriendo para consumir esa vida, de la que cada vez te llega menos, y finalmente te dejes morir así. No te lo mereces, ni se lo merece tampoco el Gran Ser que te dio la vida. El que te la está dando ahora. Y te la sigue dando. Así que piénsalo: si me quieres decir algo, dímelo y lo hablamos para que  pueda ayudarte a enfocarte bien. Y por otro lado, si en esa búsqueda vemos algo muy difícil, siempre se  pueden hacer encantamientos en la medicina. Para que el Espíritu, a través del arte del Natem, pueda hablarte, ayudarte a entender, darte la perspectiva mediante sus encantamientos –luminosos y tenebrosos-. Y Robert: eres nuestro amigo, como todos los hermanos aquí presentes. Si en algún momento te duele la cabeza nos avisas, que si no soy yo, será Sami o Nunkui, y desinflamos el globo con un par de agujas (risas). Ponemos una en la nariz, otra bajo la lengua y otra en… no, bueno, mejor no (risas). ¿Alguna otra pregunta?     PREGUNTA: Tuve la visión de un  barco, que el mar llevó hacia la orilla, a la arena. Y entonces sentí que ya no podía navegar más, y empecé a pensar en cómo salvarme, y de repente el barco se deshizo en mil  pedazos. Y cada  parte se partió en más pedacitos aún más pequeños. Y luego sintió que de los restos de ese barco empezaban a crecer hojas, hierba, como si la vida empezara a nacer otra vez. Y sentí que la vida había encontrado otra forma de crecer, de seguir su curso. Y sentí que esa era otra forma de salvar ese barco.       Ruymán: hay varias connotaciones que nos permiten explicar esta visión. Vamos a explicar un par de ellas. Aunque yo siento que lo entendiste bastante bien. Que la visión te hizo el impacto correcto. De hecho la visión es impresionante: muy buena. Me impresiona la relación entre el barco y la realidad, la realidad humana, el nivel afectivo, el pasado, lo que éramos –esa realidad humana, en definitiva-. Que llega hacia la costa, traído desde el mar, y eso es como una muerte y un descanso de toda esa realidad humana, de esa construcción humana. También me impresiona cómo desde ese pasado llegamos hacia un presente en el que esa realidad humana lo deshizo completamente, en todas sus células y átomos, y de lo viejo llegó al núcleo mismo de las células, desde lo más profundo, donde pudo reencontrar la vida. Y la vida pudo brotar de nuevo, desde lo viejo que había llegado a la orilla. Pudo brotar otra vez. Me impresiona cómo a ese barco viejo, que llegó a la orilla, el Natem lo pudo deshacer, para encontrar la fuente de la vida en la madera vieja, para que brotara de ahí una selva, un bosque. Es peculiar que haya brotado la vida de algo inerte. Es una visión realmente maravillosa. Y yo, mientras tanto, le preguntaba ¿sentiste la medicina? (risas). Muy bien. Gracias por compartirlo. ¿Alguna otra pregunta?     PREGUNTA: bueno, la verdad es que esta mañana y durante todo el día de hoy, después de la experiencia, me sentí muy bien, inmerso en un sentimiento de amor muy profundo y de felicidad y de bienestar. Y digamos que ese mismo sentimiento de bienestar hizo que se me planteara una duda: esto se lo comenté a Jordi y a Sami en el día de hoy. Ellos me dieron su consejo y yo lo recibí de muy buen grado. Y es que esto me hizo plantearme hasta qué punto debía volver a tomar la medicina ahora. Porque realmente sentí que la medicina me dio lo que necesitaba. Me sentí bastante lleno y muy feliz. Y sentí que volver a hacerlo podía desencadenar algo malo o, no sé. Ya no necesitaba más. Y se me presentó esa duda y , comentándolo con ellos me dijeron que muchas veces el ego herido te juega malas pasadas, te hace pequeñas trampas y te hace buscar la excusa para no continuar.     Ruymán: si quieres yo puedo darte mi opinión. Tuviste una experiencia muy buena. El descanso es también una opción excelente. Es decir, no hay prisa. Puedes venir la próxima vez, y quedarte con ese sentimiento que encontraste –que hacía mucho que no lo encontrabas-, y cuidarlo. A mí realmente me parece que esa es la mejor opción. Vale por mi experiencia y por lo que sentí en este momento que lo puedas hacer. Porque ese sentimiento, tal como tú nos lo relataste, hace mucho que no pasaba por ti. Quizá desde tu infancia, quién sabe. Entonces, como respeto a ese sentir, yo lo dejaría ahí, y lo cuidaría durante un par de meses. Y luego lo retomaría. Hasta lo veo como algo sagrado y respetuoso de tu parte. Y me gusta: habla de tu buen corazón y de tu sinceridad. Que me pareció siempre real. Desde que te conocí en nuestra primera charla. Tú justamente habías hecho las cosas un poco mal. Pero bueno: estamos en una isla, uno no sabe, uno no sabe, uno está empezando. Ahora me has podido conocer a mí, que conozco esto bastante bien. Pero oye: se empieza de a poco hasta que llegas a otro nivel. Tuviste la suerte de que esos errores no te hayan pasado factura. A mucha gente le ocurre. El Espíritu no tiene afectos particulares, pero de alguna manera quiere darte una lección, para que no regreses por ahí otra vez. Y esta vez no pasó. ¿Por qué? Porque fue inocente. Fue un deseo sincero. Y por eso llegaste aquí. Y te dio en lo profundo de tu corazón: te dio la dicha. Me parece muy respetable que además no estés con ansiedad (como dejándote ganar por la codicia de experiencias psicoactivas o visiones). Me parece realmente una muestra de tu buen sentir y de tu nobleza hacia el honorable Arutam. A mí me parece lo mejor, realmente, y por algo lo sentiste tú también. Así que confía en lo que sientes: no tienes que andar preguntándole a la gente. Confía, porque la verdad es que tu sentir es  noble. Entonces, tal como va tu camino, y cómo lo llevas, me parece acertada la decisión. Si te quedaras hoy el Natem va a fluir. Aquí ya no va a encontrar nada. O va a encontrar el espacio adecuado en tu corazón, en tu sentimiento, para que la anaconda siga levantando cabeza hacia los ojos, hacia la corona. Y vas a tener una experiencia muy visionaria, muy fuerte. Pero va a pegar aquí muy fuerte. Con una intensidad muy considerable. Que sí, probablemente vas a alucinar, pero a mí no me gustaría que se te nublara, o que toda esa fuerza te hiciera olvidar lo que hiciste ayer. Me gustaría que te llevaras lo de ayer como un tesoro, para alimentarlo y cuidarlo en tu corazón, y volvieras luego desde ahí, para dar ese salto.                  

Algunas cuestiones relevantes a Arutam Ruymán post - ceremonia. Santa Cruz de Tenerife, España, a 30 de Junio del 2018.

 

PREGUNTA SOBRE INTERPRETACIÓN: Durante la noche tuve muchas visiones, y entendí lo que soñaba. Pero en la última no entendí bien. Soñé que estaba en una orilla.

 

RUYMÁN: ¿del río o del mar?

 

PREGUNTA: del mar. En la orilla del mar había dos hombres muy hermosos, que me llamaron. Luego ví un barco, en el que había cuatro hombres, también muy hermosos, que me llamaron. Estaba caminando, y me pidieron que fuera hacia la nave. Todo estaba bien, hasta que empecé a preguntarme qué significaba esa visión: de inmediato la visión se desvaneció.

 

RUYMÁN: Bueno, y entonces empezastes mal, intetaste razonar, usaste la perspectiva (bloqueo espacio-temporal) del monstruo que mira y responde a tu nombre. Fue por eso que perdiste la visión. Se difuminó el azar mágico en el que Arutam te susurra a través de los instintos. Tienes que aprender a no hacer eso nunca más. Así es como en la vida bloqueamos todo lo que nuestro espíritu nos esclarece, nos indica y nos guía. Hasta en nuestros sueños. Todo lo coaccionamos con la mente, con la resistencia de nuestro yo, con el control.nuestro

 

PREGUNTA: ¿cómo se puede hacer para que la mente no nos interrumpa las visiones? ¿Cómo mantener la mente a raya, no utilizarla, no pensar?

 

RUYMÁN: eso no se consigue en el momento de tener esas visiones. Hay que llegar a las ceremonias con ese trabajo ya hecho, en la vida cotidiana, en el día a día. Pero básicamente está bien. Estabas entregada a la visión, estabas formando parte del evento y fue de repente que volviste a la costumbre, a la tendencia de querer entender –y controlar- desde el punto de vista enfermo de la sombra de la resistencia, de la entidad del yo. Es decir: sabes hacerlo. Lo estabas haciendo, sólo que lo interrumpiste. Pero naturalmente lo sabes hacer. Y así es: nacemos del Gran Espíritu. Nacemos de esa inteligencia con la cual sólo tenemos que existir, para lo cual no es necesaria una mente que controle, que calcule o que se organice; que tenga preguntas y necesite respuestas que expliquen la percepción nublada de su mirada ajena al mundo y unión con nuestro sentir. Nosotros nacimos de esa inteligencia, y el cuerpo, sus órganos, todo fluye en la perfecta armonía de esa inteligencia. Estabas fluyendo, dejándote embriagar en sagrado encantamiento, hacia una visión, hacia un sentir; dejando que se dibujara la libertad, con los trazos de luz del Tabaco y las pinceladas únicas de Arutam. Lo que pasa es que después te acordaste de tu identidad, sentiste que se te estaba olvidando, y esta otra vez te dio con dureza, y volvió ese monstruo. Y lógicamente perdiste la visión. Pero ahora yo te pregunto: ¿qué te gustó más? ¿Cuando estabas fluyendo en el milagro en el que Arutam dibuja ese arte, y nos habla, o cuando te interrumpió la mente, que otra vez lo nubló y lo perdió todo? ¡Así se aprende en el chamanismo! A través del sentir. A través de los errores. Errores que hay que cometer una y otra vez hasta que algo en ti dice: ¡Basta! ¡Estoy harto! ¡Por favor! ¡Ya no quiero más! ¿Cuántas veces me va a pasar lo mismo? Y nos preguntamos: ¿Cuántas veces en la vida cometemos un error sobre otro error, y caemos enfermos y decimos “basta ya, no puedo seguir así”? Muchas veces, cuando cometemos un error, debemos seguir esa tendencia hasta que ésta se transforma en un fracaso total. Recién allí nos damos cuenta de que era un error. Lo único que puede hacer ese Espíritu que tenemos dentro es ser como un espejo. Y reflejar lo que estamos haciendo con ese “yo”, con ese monstruo. Y sí: es la forma más dolorosa de aprender. Pero fuimos nosotros quienes escogimos ese camino doloroso: cuando nos separamos de Arutam. Y hay que tener mucho valor para verlo. Pararse firme, sentir lo que estamos haciendo, y decidir hacerlo de otra forma. Hacia el Espíritu. Hacia Arutam. Así que alégrate. Alégrate de esa experiencia. Y de todas las que hagan falta para que le cojas asco y repelús al asunto. Y digas: ¡fuera! ¡Hay que hacerlo de otra forma!

 

PREGUNTA: ayer me dolía mucho la cabeza. Y cuando iba a la ceremonia pensaba que quizá no tenía que tomar la medicina. Uno o dos minutos después de tomarla, vomité. Tomé, otra vez, y la experiencia fue muy dura…

 

Ruymán: antes de continuar quiero decir que el dolor de cabeza, casi siempre, es por un exceso de tensión, que ocurre porque la resistencia del “yo”, simbolizada por el hígado, sube demasiado, tensa el cuello y luego aumenta el dolor en los laterales y en el vértex de la cabeza. Con mucho pensamiento, también afectaría la frente. No podemos atribuirle este dolor al Natem sino más bien a que habría que bajar un par de marchas. Por ejemplo, si ya está en ese estado, evitar el mate  durante un par de días, hasta que se calme. Y tomar infusiones que no sean estimulantes, sino más bien relajantes, hasta que pare el dolor. Remedios medicinales óptimos serían: la raíz de la peonia blanca, la uña de gato, la concha de ostra y Valeriana.  Recién entonces puede volver a tomar Ayahuasca (habría que tener extremo cuidado con el San Pedro). Si estás en un exceso, si estás ante una tensión desbordada, es decir que la resistencia del yo está apretando demasiado, el monstruo mordiendo, la cabeza hiriendo, porque todo ese fuego está arriba –el fuego tiende a ir hacia arriba, como el calor- y quema. Entonces cuando tomas el Natem todo va hacia arriba y en algún momento sale por la boca. Como una bomba que hace explotar esas tensiones por todos lados.  Pero te hago una pregunta: Cuándo vomitaste con fuerza y luego te calmaste ¿notaste cierto alivio? Porque esa hinchazón, ese exceso de tensión, salió hacia el aire y le permitió calmarse. Y pudo calmarse para volver a tomar. Lo que yo hubiera hecho es esperar al menos una hora, para calmarme algo más, y haber tomado tabaco –que es muy hipotensor, muy calmante- para equilibrarme algo más en el tacto sagrado, y volver a tomar recién una hora después, no tan de inmediato, con tanta ansiedad. Seguramente el Natem todavía fue un poco fuerte cuando lo tomó, porque no llevó a cabo esta recomendación. Y seguramente fue un poco violento. Pero, para ser más exactos, hay que decir que no fue violento el Natem. El Natem es Natem: no es algo ni violento ni relajado. Lo que hizo el Natem es mostrarle esa resistencia, que aún estaba un poco alta, y no le gustó ver lo que estaba llevando consigo mismo, a menudo, y alimentando. No le gustó Robert. ¿Qué fue lo que viste, para lo cual no estabas preparado?

 

PREGUNTA: importantes momentos de mi vida. Y mucho que todavía no puedo aceptar. Y vino a mi mente algún caso de gente que pasó momentos difíciles en ceremonia.

 

Ruymán: ayer hablé bastante sobre el dolor. Y cuán grande es el dolor que podemos vivir y llevar con nosotros. Ese dolor está detenido, en un bloqueo espacio-tiempo, en una persona que cree que es real, y lo guarda, y lo lleva. Y a veces ese dolor ha sido duro y verdadero, pero ya ha sido muy doloroso en su momento, no puede ser nuestra  condena de por vida. Eso se  tiene que ir. Y para que se vaya, el concepto Robert tiene que desaparecer. La persona que lleva ese dolor, que cree que existe y que cierra el espacio y el tiempo y, en esa tensión sigue adelante, en una especie de dirección, tiene que disolverse. Y eso es lo que el Natem intenta conseguir, al hacerlo explotar. Pero cuando no queremos, y el Natem nos lleva a esa liberación, ¡pero no queremos!, nos expande, nos sigue llevando a esa liberación con todos sus encantamientos –entre luminosos y tenebrosos-, porque eso tenebroso es nuestra sombra, ¡y no queremos! Hasta que en un momento decimos: ¡Dios mío, me va a volver loco! Entonces aparece la disyuntiva: o tomo de una buena vez este camino, o sigo como estoy hasta el día de mi muerte. Pero claro: es como lanzarse al vacío. Es lanzarse al infinito. Y hay que quererlo con todas las fuerzas, porque de otro modo ¿para qué presionar con el Natem? Si hay momentos de tu vida, específicos, cuya resistencia y dolor te cuesta soltar, me los puedes comentar en privado, y podemos hablar sobre eso. Pero hay que soltar. Hay que liberar esa resistencia en el espacio y el tiempo. Que no quede lugar donde se pueda volver a un recuerdo o a un dolor, que hasta querer recordar algún trauma nos haga decir: qué esfuerzo inútil. Paso. Llegar a algo así como a un cansancio de madurez. Como el de un viejo sabio. Eso es ser un hombre sano. No hay derecho: que hayas nacido a la vida, desde el Gran Espíritu, de Arutam, de ese cristal de paz y perfección, del que emana hasta el más mínimo susurro del más pequeño grillo, y que tú ignores todo eso para formar una construcción resistente y oscura para olvidarlo todo, y vivas sufriendo para consumir esa vida, de la que cada vez te llega menos, y finalmente te dejes morir así. No te lo mereces, ni se lo merece tampoco el Gran Ser que te dio la vida. El que te la está dando ahora. Y te la sigue dando. Así que piénsalo: si me quieres decir algo, dímelo y lo hablamos para que  pueda ayudarte a enfocarte bien. Y por otro lado, si en esa búsqueda vemos algo muy difícil, siempre se  pueden hacer encantamientos en la medicina. Para que el Espíritu, a través del arte del Natem, pueda hablarte, ayudarte a entender, darte la perspectiva mediante sus encantamientos –luminosos y tenebrosos-. Y Robert: eres nuestro amigo, como todos los hermanos aquí presentes. Si en algún momento te duele la cabeza nos avisas, que si no soy yo, será Sami o Nunkui, y desinflamos el globo con un par de agujas (risas). Ponemos una en la nariz, otra bajo la lengua y otra en… no, bueno, mejor no (risas). ¿Alguna otra pregunta?

 

PREGUNTA: Tuve la visión de un  barco, que el mar llevó hacia la orilla, a la arena. Y entonces sentí que ya no podía navegar más, y empecé a pensar en cómo salvarme, y de repente el barco se deshizo en mil  pedazos. Y cada  parte se partió en más pedacitos aún más pequeños. Y luego sintió que de los restos de ese barco empezaban a crecer hojas, hierba, como si la vida empezara a nacer otra vez. Y sentí que la vida había encontrado otra forma de crecer, de seguir su curso. Y sentí que esa era otra forma de salvar ese barco.  

 

Ruymán: hay varias connotaciones que nos permiten explicar esta visión. Vamos a explicar un par de ellas. Aunque yo siento que lo entendiste bastante bien. Que la visión te hizo el impacto correcto. De hecho la visión es impresionante: muy buena. Me impresiona la relación entre el barco y la realidad, la realidad humana, el nivel afectivo, el pasado, lo que éramos –esa realidad humana, en definitiva-. Que llega hacia la costa, traído desde el mar, y eso es como una muerte y un descanso de toda esa realidad humana, de esa construcción humana. También me impresiona cómo desde ese pasado llegamos hacia un presente en el que esa realidad humana lo deshizo completamente, en todas sus células y átomos, y de lo viejo llegó al núcleo mismo de las células, desde lo más profundo, donde pudo reencontrar la vida. Y la vida pudo brotar de nuevo, desde lo viejo que había llegado a la orilla. Pudo brotar otra vez. Me impresiona cómo a ese barco viejo, que llegó a la orilla, el Natem lo pudo deshacer, para encontrar la fuente de la vida en la madera vieja, para que brotara de ahí una selva, un bosque. Es peculiar que haya brotado la vida de algo inerte. Es una visión realmente maravillosa. Y yo, mientras tanto, le preguntaba ¿sentiste la medicina? (risas). Muy bien. Gracias por compartirlo. ¿Alguna otra pregunta?

 

PREGUNTA: bueno, la verdad es que esta mañana y durante todo el día de hoy, después de la experiencia, me sentí muy bien, inmerso en un sentimiento de amor muy profundo y de felicidad y de bienestar. Y digamos que ese mismo sentimiento de bienestar hizo que se me planteara una duda: esto se lo comenté a Jordi y a Sami en el día de hoy. Ellos me dieron su consejo y yo lo recibí de muy buen grado. Y es que esto me hizo plantearme hasta qué punto debía volver a tomar la medicina ahora. Porque realmente sentí que la medicina me dio lo que necesitaba. Me sentí bastante lleno y muy feliz. Y sentí que volver a hacerlo podía desencadenar algo malo o, no sé. Ya no necesitaba más. Y se me presentó esa duda y , comentándolo con ellos me dijeron que muchas veces el ego herido te juega malas pasadas, te hace pequeñas trampas y te hace buscar la excusa para no continuar.

 

Ruymán: si quieres yo puedo darte mi opinión. Tuviste una experiencia muy buena. El descanso es también una opción excelente. Es decir, no hay prisa. Puedes venir la próxima vez, y quedarte con ese sentimiento que encontraste –que hacía mucho que no lo encontrabas-, y cuidarlo. A mí realmente me parece que esa es la mejor opción. Vale por mi experiencia y por lo que sentí en este momento que lo puedas hacer. Porque ese sentimiento, tal como tú nos lo relataste, hace mucho que no pasaba por ti. Quizá desde tu infancia, quién sabe. Entonces, como respeto a ese sentir, yo lo dejaría ahí, y lo cuidaría durante un par de meses. Y luego lo retomaría. Hasta lo veo como algo sagrado y respetuoso de tu parte. Y me gusta: habla de tu buen corazón y de tu sinceridad. Que me pareció siempre real. Desde que te conocí en nuestra primera charla. Tú justamente habías hecho las cosas un poco mal. Pero bueno: estamos en una isla, uno no sabe, uno no sabe, uno está empezando. Ahora me has podido conocer a mí, que conozco esto bastante bien. Pero oye: se empieza de a poco hasta que llegas a otro nivel. Tuviste la suerte de que esos errores no te hayan pasado factura. A mucha gente le ocurre. El Espíritu no tiene afectos particulares, pero de alguna manera quiere darte una lección, para que no regreses por ahí otra vez. Y esta vez no pasó. ¿Por qué? Porque fue inocente. Fue un deseo sincero. Y por eso llegaste aquí. Y te dio en lo profundo de tu corazón: te dio la dicha. Me parece muy respetable que además no estés con ansiedad (como dejándote ganar por la codicia de experiencias psicoactivas o visiones). Me parece realmente una muestra de tu buen sentir y de tu nobleza hacia el honorable Arutam. A mí me parece lo mejor, realmente, y por algo lo sentiste tú también. Así que confía en lo que sientes: no tienes que andar preguntándole a la gente. Confía, porque la verdad es que tu sentir es  noble. Entonces, tal como va tu camino, y cómo lo llevas, me parece acertada la decisión. Si te quedaras hoy el Natem va a fluir. Aquí ya no va a encontrar nada. O va a encontrar el espacio adecuado en tu corazón, en tu sentimiento, para que la anaconda siga levantando cabeza hacia los ojos, hacia la corona. Y vas a tener una experiencia muy visionaria, muy fuerte. Pero va a pegar aquí muy fuerte. Con una intensidad muy considerable. Que sí, probablemente vas a alucinar, pero a mí no me gustaría que se te nublara, o que toda esa fuerza te hiciera olvidar lo que hiciste ayer. Me gustaría que te llevaras lo de ayer como un tesoro, para alimentarlo y cuidarlo en tu corazón, y volvieras luego desde ahí, para dar ese salto.