Algunas cuestiones relevantes a Arutam Ruymán post-ceremonia. Santa Cruz de Tenerife, España, a 30 de Junio del 2018.

 Algunas cuestiones relevantes a Arutam Ruymán post - ceremonia. Santa Cruz de Tenerife, España, a 30 de Junio del 2018.     PREGUNTA SOBRE INTERPRETACIÓN: Durante la noche tuve muchas visiones, y entendí lo que soñaba. Pero en la última no entendí bien. Soñé que estaba en una orilla.     RUYMÁN: ¿del río o del mar?     PREGUNTA: del mar. En la orilla del mar había dos hombres muy hermosos, que me llamaron. Luego ví un barco, en el que había cuatro hombres, también muy hermosos, que me llamaron. Estaba caminando, y me pidieron que fuera hacia la nave. Todo estaba bien, hasta que empecé a preguntarme qué significaba esa visión: de inmediato la visión se desvaneció.     RUYMÁN: Bueno, y entonces empezastes mal, intetaste razonar, usaste la perspectiva (bloqueo espacio-temporal) del monstruo que mira y responde a tu nombre. Fue por eso que perdiste la visión. Se difuminó el azar mágico en el que Arutam te susurra a través de los instintos. Tienes que aprender a no hacer eso nunca más. Así es como en la vida bloqueamos todo lo que nuestro espíritu nos esclarece, nos indica y nos guía. Hasta en nuestros sueños. Todo lo coaccionamos con la mente, con la resistencia de nuestro yo, con el control.nuestro     PREGUNTA: ¿cómo se puede hacer para que la mente no nos interrumpa las visiones? ¿Cómo mantener la mente a raya, no utilizarla, no pensar?     RUYMÁN: eso no se consigue en el momento de tener esas visiones. Hay que llegar a las ceremonias con ese trabajo ya hecho, en la vida cotidiana, en el día a día. Pero básicamente está bien. Estabas entregada a la visión, estabas formando parte del evento y fue de repente que volviste a la costumbre, a la tendencia de querer entender –y controlar- desde el punto de vista enfermo de la sombra de la resistencia, de la entidad del yo. Es decir: sabes hacerlo. Lo estabas haciendo, sólo que lo interrumpiste. Pero naturalmente lo sabes hacer. Y así es: nacemos del Gran Espíritu. Nacemos de esa inteligencia con la cual sólo tenemos que existir, para lo cual no es necesaria una mente que controle, que calcule o que se organice; que tenga preguntas y necesite respuestas que expliquen la percepción nublada de su mirada ajena al mundo y unión con nuestro sentir. Nosotros nacimos de esa inteligencia, y el cuerpo, sus órganos, todo fluye en la perfecta armonía de esa inteligencia. Estabas fluyendo, dejándote embriagar en sagrado encantamiento, hacia una visión, hacia un sentir; dejando que se dibujara la libertad, con los trazos de luz del Tabaco y las pinceladas únicas de Arutam. Lo que pasa es que después te acordaste de tu identidad, sentiste que se te estaba olvidando, y esta otra vez te dio con dureza, y volvió ese monstruo. Y lógicamente perdiste la visión. Pero ahora yo te pregunto: ¿qué te gustó más? ¿Cuando estabas fluyendo en el milagro en el que Arutam dibuja ese arte, y nos habla, o cuando te interrumpió la mente, que otra vez lo nubló y lo perdió todo? ¡Así se aprende en el chamanismo! A través del sentir. A través de los errores. Errores que hay que cometer una y otra vez hasta que algo en ti dice: ¡Basta! ¡Estoy harto! ¡Por favor! ¡Ya no quiero más! ¿Cuántas veces me va a pasar lo mismo? Y nos preguntamos: ¿Cuántas veces en la vida cometemos un error sobre otro error, y caemos enfermos y decimos “basta ya, no puedo seguir así”? Muchas veces, cuando cometemos un error, debemos seguir esa tendencia hasta que ésta se transforma en un fracaso total. Recién allí nos damos cuenta de que era un error. Lo único que puede hacer ese Espíritu que tenemos dentro es ser como un espejo. Y reflejar lo que estamos haciendo con ese “yo”, con ese monstruo. Y sí: es la forma más dolorosa de aprender. Pero fuimos nosotros quienes escogimos ese camino doloroso: cuando nos separamos de Arutam. Y hay que tener mucho valor para verlo. Pararse firme, sentir lo que estamos haciendo, y decidir hacerlo de otra forma. Hacia el Espíritu. Hacia Arutam. Así que alégrate. Alégrate de esa experiencia. Y de todas las que hagan falta para que le cojas asco y repelús al asunto. Y digas: ¡fuera! ¡Hay que hacerlo de otra forma!     PREGUNTA: ayer me dolía mucho la cabeza. Y cuando iba a la ceremonia pensaba que quizá no tenía que tomar la medicina. Uno o dos minutos después de tomarla, vomité. Tomé, otra vez, y la experiencia fue muy dura…     Ruymán: antes de continuar quiero decir que el dolor de cabeza, casi siempre, es por un exceso de tensión, que ocurre porque la resistencia del “yo”, simbolizada por el hígado, sube demasiado, tensa el cuello y luego aumenta el dolor en los laterales y en el vértex de la cabeza. Con mucho pensamiento, también afectaría la frente. No podemos atribuirle este dolor al Natem sino más bien a que habría que bajar un par de marchas. Por ejemplo, si ya está en ese estado, evitar el mate  durante un par de días, hasta que se calme. Y tomar infusiones que no sean estimulantes, sino más bien relajantes, hasta que pare el dolor. Remedios medicinales óptimos serían: la raíz de la peonia blanca, la uña de gato, la concha de ostra y Valeriana.  Recién entonces puede volver a tomar Ayahuasca (habría que tener extremo cuidado con el San Pedro). Si estás en un exceso, si estás ante una tensión desbordada, es decir que la resistencia del yo está apretando demasiado, el monstruo mordiendo, la cabeza hiriendo, porque todo ese fuego está arriba –el fuego tiende a ir hacia arriba, como el calor- y quema. Entonces cuando tomas el Natem todo va hacia arriba y en algún momento sale por la boca. Como una bomba que hace explotar esas tensiones por todos lados.  Pero te hago una pregunta: Cuándo vomitaste con fuerza y luego te calmaste ¿notaste cierto alivio? Porque esa hinchazón, ese exceso de tensión, salió hacia el aire y le permitió calmarse. Y pudo calmarse para volver a tomar. Lo que yo hubiera hecho es esperar al menos una hora, para calmarme algo más, y haber tomado tabaco –que es muy hipotensor, muy calmante- para equilibrarme algo más en el tacto sagrado, y volver a tomar recién una hora después, no tan de inmediato, con tanta ansiedad. Seguramente el Natem todavía fue un poco fuerte cuando lo tomó, porque no llevó a cabo esta recomendación. Y seguramente fue un poco violento. Pero, para ser más exactos, hay que decir que no fue violento el Natem. El Natem es Natem: no es algo ni violento ni relajado. Lo que hizo el Natem es mostrarle esa resistencia, que aún estaba un poco alta, y no le gustó ver lo que estaba llevando consigo mismo, a menudo, y alimentando. No le gustó Robert. ¿Qué fue lo que viste, para lo cual no estabas preparado?     PREGUNTA: importantes momentos de mi vida. Y mucho que todavía no puedo aceptar. Y vino a mi mente algún caso de gente que pasó momentos difíciles en ceremonia.     Ruymán: ayer hablé bastante sobre el dolor. Y cuán grande es el dolor que podemos vivir y llevar con nosotros. Ese dolor está detenido, en un bloqueo espacio-tiempo, en una persona que cree que es real, y lo guarda, y lo lleva. Y a veces ese dolor ha sido duro y verdadero, pero ya ha sido muy doloroso en su momento, no puede ser nuestra  condena de por vida. Eso se  tiene que ir. Y para que se vaya, el concepto Robert tiene que desaparecer. La persona que lleva ese dolor, que cree que existe y que cierra el espacio y el tiempo y, en esa tensión sigue adelante, en una especie de dirección, tiene que disolverse. Y eso es lo que el Natem intenta conseguir, al hacerlo explotar. Pero cuando no queremos, y el Natem nos lleva a esa liberación, ¡pero no queremos!, nos expande, nos sigue llevando a esa liberación con todos sus encantamientos –entre luminosos y tenebrosos-, porque eso tenebroso es nuestra sombra, ¡y no queremos! Hasta que en un momento decimos: ¡Dios mío, me va a volver loco! Entonces aparece la disyuntiva: o tomo de una buena vez este camino, o sigo como estoy hasta el día de mi muerte. Pero claro: es como lanzarse al vacío. Es lanzarse al infinito. Y hay que quererlo con todas las fuerzas, porque de otro modo ¿para qué presionar con el Natem? Si hay momentos de tu vida, específicos, cuya resistencia y dolor te cuesta soltar, me los puedes comentar en privado, y podemos hablar sobre eso. Pero hay que soltar. Hay que liberar esa resistencia en el espacio y el tiempo. Que no quede lugar donde se pueda volver a un recuerdo o a un dolor, que hasta querer recordar algún trauma nos haga decir: qué esfuerzo inútil. Paso. Llegar a algo así como a un cansancio de madurez. Como el de un viejo sabio. Eso es ser un hombre sano. No hay derecho: que hayas nacido a la vida, desde el Gran Espíritu, de Arutam, de ese cristal de paz y perfección, del que emana hasta el más mínimo susurro del más pequeño grillo, y que tú ignores todo eso para formar una construcción resistente y oscura para olvidarlo todo, y vivas sufriendo para consumir esa vida, de la que cada vez te llega menos, y finalmente te dejes morir así. No te lo mereces, ni se lo merece tampoco el Gran Ser que te dio la vida. El que te la está dando ahora. Y te la sigue dando. Así que piénsalo: si me quieres decir algo, dímelo y lo hablamos para que  pueda ayudarte a enfocarte bien. Y por otro lado, si en esa búsqueda vemos algo muy difícil, siempre se  pueden hacer encantamientos en la medicina. Para que el Espíritu, a través del arte del Natem, pueda hablarte, ayudarte a entender, darte la perspectiva mediante sus encantamientos –luminosos y tenebrosos-. Y Robert: eres nuestro amigo, como todos los hermanos aquí presentes. Si en algún momento te duele la cabeza nos avisas, que si no soy yo, será Sami o Nunkui, y desinflamos el globo con un par de agujas (risas). Ponemos una en la nariz, otra bajo la lengua y otra en… no, bueno, mejor no (risas). ¿Alguna otra pregunta?     PREGUNTA: Tuve la visión de un  barco, que el mar llevó hacia la orilla, a la arena. Y entonces sentí que ya no podía navegar más, y empecé a pensar en cómo salvarme, y de repente el barco se deshizo en mil  pedazos. Y cada  parte se partió en más pedacitos aún más pequeños. Y luego sintió que de los restos de ese barco empezaban a crecer hojas, hierba, como si la vida empezara a nacer otra vez. Y sentí que la vida había encontrado otra forma de crecer, de seguir su curso. Y sentí que esa era otra forma de salvar ese barco.       Ruymán: hay varias connotaciones que nos permiten explicar esta visión. Vamos a explicar un par de ellas. Aunque yo siento que lo entendiste bastante bien. Que la visión te hizo el impacto correcto. De hecho la visión es impresionante: muy buena. Me impresiona la relación entre el barco y la realidad, la realidad humana, el nivel afectivo, el pasado, lo que éramos –esa realidad humana, en definitiva-. Que llega hacia la costa, traído desde el mar, y eso es como una muerte y un descanso de toda esa realidad humana, de esa construcción humana. También me impresiona cómo desde ese pasado llegamos hacia un presente en el que esa realidad humana lo deshizo completamente, en todas sus células y átomos, y de lo viejo llegó al núcleo mismo de las células, desde lo más profundo, donde pudo reencontrar la vida. Y la vida pudo brotar de nuevo, desde lo viejo que había llegado a la orilla. Pudo brotar otra vez. Me impresiona cómo a ese barco viejo, que llegó a la orilla, el Natem lo pudo deshacer, para encontrar la fuente de la vida en la madera vieja, para que brotara de ahí una selva, un bosque. Es peculiar que haya brotado la vida de algo inerte. Es una visión realmente maravillosa. Y yo, mientras tanto, le preguntaba ¿sentiste la medicina? (risas). Muy bien. Gracias por compartirlo. ¿Alguna otra pregunta?     PREGUNTA: bueno, la verdad es que esta mañana y durante todo el día de hoy, después de la experiencia, me sentí muy bien, inmerso en un sentimiento de amor muy profundo y de felicidad y de bienestar. Y digamos que ese mismo sentimiento de bienestar hizo que se me planteara una duda: esto se lo comenté a Jordi y a Sami en el día de hoy. Ellos me dieron su consejo y yo lo recibí de muy buen grado. Y es que esto me hizo plantearme hasta qué punto debía volver a tomar la medicina ahora. Porque realmente sentí que la medicina me dio lo que necesitaba. Me sentí bastante lleno y muy feliz. Y sentí que volver a hacerlo podía desencadenar algo malo o, no sé. Ya no necesitaba más. Y se me presentó esa duda y , comentándolo con ellos me dijeron que muchas veces el ego herido te juega malas pasadas, te hace pequeñas trampas y te hace buscar la excusa para no continuar.     Ruymán: si quieres yo puedo darte mi opinión. Tuviste una experiencia muy buena. El descanso es también una opción excelente. Es decir, no hay prisa. Puedes venir la próxima vez, y quedarte con ese sentimiento que encontraste –que hacía mucho que no lo encontrabas-, y cuidarlo. A mí realmente me parece que esa es la mejor opción. Vale por mi experiencia y por lo que sentí en este momento que lo puedas hacer. Porque ese sentimiento, tal como tú nos lo relataste, hace mucho que no pasaba por ti. Quizá desde tu infancia, quién sabe. Entonces, como respeto a ese sentir, yo lo dejaría ahí, y lo cuidaría durante un par de meses. Y luego lo retomaría. Hasta lo veo como algo sagrado y respetuoso de tu parte. Y me gusta: habla de tu buen corazón y de tu sinceridad. Que me pareció siempre real. Desde que te conocí en nuestra primera charla. Tú justamente habías hecho las cosas un poco mal. Pero bueno: estamos en una isla, uno no sabe, uno no sabe, uno está empezando. Ahora me has podido conocer a mí, que conozco esto bastante bien. Pero oye: se empieza de a poco hasta que llegas a otro nivel. Tuviste la suerte de que esos errores no te hayan pasado factura. A mucha gente le ocurre. El Espíritu no tiene afectos particulares, pero de alguna manera quiere darte una lección, para que no regreses por ahí otra vez. Y esta vez no pasó. ¿Por qué? Porque fue inocente. Fue un deseo sincero. Y por eso llegaste aquí. Y te dio en lo profundo de tu corazón: te dio la dicha. Me parece muy respetable que además no estés con ansiedad (como dejándote ganar por la codicia de experiencias psicoactivas o visiones). Me parece realmente una muestra de tu buen sentir y de tu nobleza hacia el honorable Arutam. A mí me parece lo mejor, realmente, y por algo lo sentiste tú también. Así que confía en lo que sientes: no tienes que andar preguntándole a la gente. Confía, porque la verdad es que tu sentir es  noble. Entonces, tal como va tu camino, y cómo lo llevas, me parece acertada la decisión. Si te quedaras hoy el Natem va a fluir. Aquí ya no va a encontrar nada. O va a encontrar el espacio adecuado en tu corazón, en tu sentimiento, para que la anaconda siga levantando cabeza hacia los ojos, hacia la corona. Y vas a tener una experiencia muy visionaria, muy fuerte. Pero va a pegar aquí muy fuerte. Con una intensidad muy considerable. Que sí, probablemente vas a alucinar, pero a mí no me gustaría que se te nublara, o que toda esa fuerza te hiciera olvidar lo que hiciste ayer. Me gustaría que te llevaras lo de ayer como un tesoro, para alimentarlo y cuidarlo en tu corazón, y volvieras luego desde ahí, para dar ese salto.                  

Algunas cuestiones relevantes a Arutam Ruymán post - ceremonia. Santa Cruz de Tenerife, España, a 30 de Junio del 2018.

 

PREGUNTA SOBRE INTERPRETACIÓN: Durante la noche tuve muchas visiones, y entendí lo que soñaba. Pero en la última no entendí bien. Soñé que estaba en una orilla.

 

RUYMÁN: ¿del río o del mar?

 

PREGUNTA: del mar. En la orilla del mar había dos hombres muy hermosos, que me llamaron. Luego ví un barco, en el que había cuatro hombres, también muy hermosos, que me llamaron. Estaba caminando, y me pidieron que fuera hacia la nave. Todo estaba bien, hasta que empecé a preguntarme qué significaba esa visión: de inmediato la visión se desvaneció.

 

RUYMÁN: Bueno, y entonces empezastes mal, intetaste razonar, usaste la perspectiva (bloqueo espacio-temporal) del monstruo que mira y responde a tu nombre. Fue por eso que perdiste la visión. Se difuminó el azar mágico en el que Arutam te susurra a través de los instintos. Tienes que aprender a no hacer eso nunca más. Así es como en la vida bloqueamos todo lo que nuestro espíritu nos esclarece, nos indica y nos guía. Hasta en nuestros sueños. Todo lo coaccionamos con la mente, con la resistencia de nuestro yo, con el control.nuestro

 

PREGUNTA: ¿cómo se puede hacer para que la mente no nos interrumpa las visiones? ¿Cómo mantener la mente a raya, no utilizarla, no pensar?

 

RUYMÁN: eso no se consigue en el momento de tener esas visiones. Hay que llegar a las ceremonias con ese trabajo ya hecho, en la vida cotidiana, en el día a día. Pero básicamente está bien. Estabas entregada a la visión, estabas formando parte del evento y fue de repente que volviste a la costumbre, a la tendencia de querer entender –y controlar- desde el punto de vista enfermo de la sombra de la resistencia, de la entidad del yo. Es decir: sabes hacerlo. Lo estabas haciendo, sólo que lo interrumpiste. Pero naturalmente lo sabes hacer. Y así es: nacemos del Gran Espíritu. Nacemos de esa inteligencia con la cual sólo tenemos que existir, para lo cual no es necesaria una mente que controle, que calcule o que se organice; que tenga preguntas y necesite respuestas que expliquen la percepción nublada de su mirada ajena al mundo y unión con nuestro sentir. Nosotros nacimos de esa inteligencia, y el cuerpo, sus órganos, todo fluye en la perfecta armonía de esa inteligencia. Estabas fluyendo, dejándote embriagar en sagrado encantamiento, hacia una visión, hacia un sentir; dejando que se dibujara la libertad, con los trazos de luz del Tabaco y las pinceladas únicas de Arutam. Lo que pasa es que después te acordaste de tu identidad, sentiste que se te estaba olvidando, y esta otra vez te dio con dureza, y volvió ese monstruo. Y lógicamente perdiste la visión. Pero ahora yo te pregunto: ¿qué te gustó más? ¿Cuando estabas fluyendo en el milagro en el que Arutam dibuja ese arte, y nos habla, o cuando te interrumpió la mente, que otra vez lo nubló y lo perdió todo? ¡Así se aprende en el chamanismo! A través del sentir. A través de los errores. Errores que hay que cometer una y otra vez hasta que algo en ti dice: ¡Basta! ¡Estoy harto! ¡Por favor! ¡Ya no quiero más! ¿Cuántas veces me va a pasar lo mismo? Y nos preguntamos: ¿Cuántas veces en la vida cometemos un error sobre otro error, y caemos enfermos y decimos “basta ya, no puedo seguir así”? Muchas veces, cuando cometemos un error, debemos seguir esa tendencia hasta que ésta se transforma en un fracaso total. Recién allí nos damos cuenta de que era un error. Lo único que puede hacer ese Espíritu que tenemos dentro es ser como un espejo. Y reflejar lo que estamos haciendo con ese “yo”, con ese monstruo. Y sí: es la forma más dolorosa de aprender. Pero fuimos nosotros quienes escogimos ese camino doloroso: cuando nos separamos de Arutam. Y hay que tener mucho valor para verlo. Pararse firme, sentir lo que estamos haciendo, y decidir hacerlo de otra forma. Hacia el Espíritu. Hacia Arutam. Así que alégrate. Alégrate de esa experiencia. Y de todas las que hagan falta para que le cojas asco y repelús al asunto. Y digas: ¡fuera! ¡Hay que hacerlo de otra forma!

 

PREGUNTA: ayer me dolía mucho la cabeza. Y cuando iba a la ceremonia pensaba que quizá no tenía que tomar la medicina. Uno o dos minutos después de tomarla, vomité. Tomé, otra vez, y la experiencia fue muy dura…

 

Ruymán: antes de continuar quiero decir que el dolor de cabeza, casi siempre, es por un exceso de tensión, que ocurre porque la resistencia del “yo”, simbolizada por el hígado, sube demasiado, tensa el cuello y luego aumenta el dolor en los laterales y en el vértex de la cabeza. Con mucho pensamiento, también afectaría la frente. No podemos atribuirle este dolor al Natem sino más bien a que habría que bajar un par de marchas. Por ejemplo, si ya está en ese estado, evitar el mate  durante un par de días, hasta que se calme. Y tomar infusiones que no sean estimulantes, sino más bien relajantes, hasta que pare el dolor. Remedios medicinales óptimos serían: la raíz de la peonia blanca, la uña de gato, la concha de ostra y Valeriana.  Recién entonces puede volver a tomar Ayahuasca (habría que tener extremo cuidado con el San Pedro). Si estás en un exceso, si estás ante una tensión desbordada, es decir que la resistencia del yo está apretando demasiado, el monstruo mordiendo, la cabeza hiriendo, porque todo ese fuego está arriba –el fuego tiende a ir hacia arriba, como el calor- y quema. Entonces cuando tomas el Natem todo va hacia arriba y en algún momento sale por la boca. Como una bomba que hace explotar esas tensiones por todos lados.  Pero te hago una pregunta: Cuándo vomitaste con fuerza y luego te calmaste ¿notaste cierto alivio? Porque esa hinchazón, ese exceso de tensión, salió hacia el aire y le permitió calmarse. Y pudo calmarse para volver a tomar. Lo que yo hubiera hecho es esperar al menos una hora, para calmarme algo más, y haber tomado tabaco –que es muy hipotensor, muy calmante- para equilibrarme algo más en el tacto sagrado, y volver a tomar recién una hora después, no tan de inmediato, con tanta ansiedad. Seguramente el Natem todavía fue un poco fuerte cuando lo tomó, porque no llevó a cabo esta recomendación. Y seguramente fue un poco violento. Pero, para ser más exactos, hay que decir que no fue violento el Natem. El Natem es Natem: no es algo ni violento ni relajado. Lo que hizo el Natem es mostrarle esa resistencia, que aún estaba un poco alta, y no le gustó ver lo que estaba llevando consigo mismo, a menudo, y alimentando. No le gustó Robert. ¿Qué fue lo que viste, para lo cual no estabas preparado?

 

PREGUNTA: importantes momentos de mi vida. Y mucho que todavía no puedo aceptar. Y vino a mi mente algún caso de gente que pasó momentos difíciles en ceremonia.

 

Ruymán: ayer hablé bastante sobre el dolor. Y cuán grande es el dolor que podemos vivir y llevar con nosotros. Ese dolor está detenido, en un bloqueo espacio-tiempo, en una persona que cree que es real, y lo guarda, y lo lleva. Y a veces ese dolor ha sido duro y verdadero, pero ya ha sido muy doloroso en su momento, no puede ser nuestra  condena de por vida. Eso se  tiene que ir. Y para que se vaya, el concepto Robert tiene que desaparecer. La persona que lleva ese dolor, que cree que existe y que cierra el espacio y el tiempo y, en esa tensión sigue adelante, en una especie de dirección, tiene que disolverse. Y eso es lo que el Natem intenta conseguir, al hacerlo explotar. Pero cuando no queremos, y el Natem nos lleva a esa liberación, ¡pero no queremos!, nos expande, nos sigue llevando a esa liberación con todos sus encantamientos –entre luminosos y tenebrosos-, porque eso tenebroso es nuestra sombra, ¡y no queremos! Hasta que en un momento decimos: ¡Dios mío, me va a volver loco! Entonces aparece la disyuntiva: o tomo de una buena vez este camino, o sigo como estoy hasta el día de mi muerte. Pero claro: es como lanzarse al vacío. Es lanzarse al infinito. Y hay que quererlo con todas las fuerzas, porque de otro modo ¿para qué presionar con el Natem? Si hay momentos de tu vida, específicos, cuya resistencia y dolor te cuesta soltar, me los puedes comentar en privado, y podemos hablar sobre eso. Pero hay que soltar. Hay que liberar esa resistencia en el espacio y el tiempo. Que no quede lugar donde se pueda volver a un recuerdo o a un dolor, que hasta querer recordar algún trauma nos haga decir: qué esfuerzo inútil. Paso. Llegar a algo así como a un cansancio de madurez. Como el de un viejo sabio. Eso es ser un hombre sano. No hay derecho: que hayas nacido a la vida, desde el Gran Espíritu, de Arutam, de ese cristal de paz y perfección, del que emana hasta el más mínimo susurro del más pequeño grillo, y que tú ignores todo eso para formar una construcción resistente y oscura para olvidarlo todo, y vivas sufriendo para consumir esa vida, de la que cada vez te llega menos, y finalmente te dejes morir así. No te lo mereces, ni se lo merece tampoco el Gran Ser que te dio la vida. El que te la está dando ahora. Y te la sigue dando. Así que piénsalo: si me quieres decir algo, dímelo y lo hablamos para que  pueda ayudarte a enfocarte bien. Y por otro lado, si en esa búsqueda vemos algo muy difícil, siempre se  pueden hacer encantamientos en la medicina. Para que el Espíritu, a través del arte del Natem, pueda hablarte, ayudarte a entender, darte la perspectiva mediante sus encantamientos –luminosos y tenebrosos-. Y Robert: eres nuestro amigo, como todos los hermanos aquí presentes. Si en algún momento te duele la cabeza nos avisas, que si no soy yo, será Sami o Nunkui, y desinflamos el globo con un par de agujas (risas). Ponemos una en la nariz, otra bajo la lengua y otra en… no, bueno, mejor no (risas). ¿Alguna otra pregunta?

 

PREGUNTA: Tuve la visión de un  barco, que el mar llevó hacia la orilla, a la arena. Y entonces sentí que ya no podía navegar más, y empecé a pensar en cómo salvarme, y de repente el barco se deshizo en mil  pedazos. Y cada  parte se partió en más pedacitos aún más pequeños. Y luego sintió que de los restos de ese barco empezaban a crecer hojas, hierba, como si la vida empezara a nacer otra vez. Y sentí que la vida había encontrado otra forma de crecer, de seguir su curso. Y sentí que esa era otra forma de salvar ese barco.  

 

Ruymán: hay varias connotaciones que nos permiten explicar esta visión. Vamos a explicar un par de ellas. Aunque yo siento que lo entendiste bastante bien. Que la visión te hizo el impacto correcto. De hecho la visión es impresionante: muy buena. Me impresiona la relación entre el barco y la realidad, la realidad humana, el nivel afectivo, el pasado, lo que éramos –esa realidad humana, en definitiva-. Que llega hacia la costa, traído desde el mar, y eso es como una muerte y un descanso de toda esa realidad humana, de esa construcción humana. También me impresiona cómo desde ese pasado llegamos hacia un presente en el que esa realidad humana lo deshizo completamente, en todas sus células y átomos, y de lo viejo llegó al núcleo mismo de las células, desde lo más profundo, donde pudo reencontrar la vida. Y la vida pudo brotar de nuevo, desde lo viejo que había llegado a la orilla. Pudo brotar otra vez. Me impresiona cómo a ese barco viejo, que llegó a la orilla, el Natem lo pudo deshacer, para encontrar la fuente de la vida en la madera vieja, para que brotara de ahí una selva, un bosque. Es peculiar que haya brotado la vida de algo inerte. Es una visión realmente maravillosa. Y yo, mientras tanto, le preguntaba ¿sentiste la medicina? (risas). Muy bien. Gracias por compartirlo. ¿Alguna otra pregunta?

 

PREGUNTA: bueno, la verdad es que esta mañana y durante todo el día de hoy, después de la experiencia, me sentí muy bien, inmerso en un sentimiento de amor muy profundo y de felicidad y de bienestar. Y digamos que ese mismo sentimiento de bienestar hizo que se me planteara una duda: esto se lo comenté a Jordi y a Sami en el día de hoy. Ellos me dieron su consejo y yo lo recibí de muy buen grado. Y es que esto me hizo plantearme hasta qué punto debía volver a tomar la medicina ahora. Porque realmente sentí que la medicina me dio lo que necesitaba. Me sentí bastante lleno y muy feliz. Y sentí que volver a hacerlo podía desencadenar algo malo o, no sé. Ya no necesitaba más. Y se me presentó esa duda y , comentándolo con ellos me dijeron que muchas veces el ego herido te juega malas pasadas, te hace pequeñas trampas y te hace buscar la excusa para no continuar.

 

Ruymán: si quieres yo puedo darte mi opinión. Tuviste una experiencia muy buena. El descanso es también una opción excelente. Es decir, no hay prisa. Puedes venir la próxima vez, y quedarte con ese sentimiento que encontraste –que hacía mucho que no lo encontrabas-, y cuidarlo. A mí realmente me parece que esa es la mejor opción. Vale por mi experiencia y por lo que sentí en este momento que lo puedas hacer. Porque ese sentimiento, tal como tú nos lo relataste, hace mucho que no pasaba por ti. Quizá desde tu infancia, quién sabe. Entonces, como respeto a ese sentir, yo lo dejaría ahí, y lo cuidaría durante un par de meses. Y luego lo retomaría. Hasta lo veo como algo sagrado y respetuoso de tu parte. Y me gusta: habla de tu buen corazón y de tu sinceridad. Que me pareció siempre real. Desde que te conocí en nuestra primera charla. Tú justamente habías hecho las cosas un poco mal. Pero bueno: estamos en una isla, uno no sabe, uno no sabe, uno está empezando. Ahora me has podido conocer a mí, que conozco esto bastante bien. Pero oye: se empieza de a poco hasta que llegas a otro nivel. Tuviste la suerte de que esos errores no te hayan pasado factura. A mucha gente le ocurre. El Espíritu no tiene afectos particulares, pero de alguna manera quiere darte una lección, para que no regreses por ahí otra vez. Y esta vez no pasó. ¿Por qué? Porque fue inocente. Fue un deseo sincero. Y por eso llegaste aquí. Y te dio en lo profundo de tu corazón: te dio la dicha. Me parece muy respetable que además no estés con ansiedad (como dejándote ganar por la codicia de experiencias psicoactivas o visiones). Me parece realmente una muestra de tu buen sentir y de tu nobleza hacia el honorable Arutam. A mí me parece lo mejor, realmente, y por algo lo sentiste tú también. Así que confía en lo que sientes: no tienes que andar preguntándole a la gente. Confía, porque la verdad es que tu sentir es  noble. Entonces, tal como va tu camino, y cómo lo llevas, me parece acertada la decisión. Si te quedaras hoy el Natem va a fluir. Aquí ya no va a encontrar nada. O va a encontrar el espacio adecuado en tu corazón, en tu sentimiento, para que la anaconda siga levantando cabeza hacia los ojos, hacia la corona. Y vas a tener una experiencia muy visionaria, muy fuerte. Pero va a pegar aquí muy fuerte. Con una intensidad muy considerable. Que sí, probablemente vas a alucinar, pero a mí no me gustaría que se te nublara, o que toda esa fuerza te hiciera olvidar lo que hiciste ayer. Me gustaría que te llevaras lo de ayer como un tesoro, para alimentarlo y cuidarlo en tu corazón, y volvieras luego desde ahí, para dar ese salto.

         

     

Charla con Arutam Ruymán en El Tanque, Santa Cruz de Tenerife, a 30 de Junio del 2018.

 PREGUNTA SOBRE LAS LECCIONES DEL CAMINO:  ¿El Natem nos lleva hacia nuestras oscuridades?  Ruymán: no es que el Natem nos lleve a nuestra oscuridad: digamos que el Natem nos sumerge en las profundidades del Espíritu, y  mientras llegamos al Espíritu, vemos esas tendencias oscuras que alimentamos diariamente, sentimos su miseria y velo sombrío. Vemos qué es y como está creciendo en nosotros. Pero si no hiciéramos eso, el trance  del Natem sería sólo el resplandor del Espíritu: pura luz y belleza, como la Vida.  PREGUNTA: bueno, cuando el Natem nos muestra esas partes oscuras de nuestro ser, empiezo a sentir náuseas. El sentimiento es que tiene que irse de esa oscuridad, no quieres ir a ese lugar.  Ruymán: no, por el contrario: tienes que mirar con toda la curiosiadad. Sin miedo. Cuando se enciende la luz, cuando todo es más claro y puedes ver toda esa miseria que estás alimentando, y dejando que crezca por dentro y te carcoma, tienes que mirar con curiosidad, e indagar: ¿qué es eso? ¿Pero dónde tengo yo eso en mí? ¿Qué parte de mi mente está tan enferma como para alimentar esa porquería? Te pones a investigar y a entender, y claro que sientes náuseas. Y en realidad ocurre que no quieres. No quieres que eso se descubra. No quieres que se vea. Es tan horripilante esa sombra que pudre nuestra carne , que sientes un rechazo total. Y muchas veces eso pasa porque te quieres liberar, pero también puede ser porque quieres que pare la intensidad de esa visión, para no seguir ahondando en eso. Pero ¡hay que mirar! Hay que mirar, y llegar, e intentarlo hasta que realmente lo puedas ver de frente, y encontrar esa explicación: “ah, es por esto… esto es lo que yo hago”. Y allí es donde te dices: “por Dios, ¿cómo no me dí cuenta?”. Y por eso tanta gente tiene miedo de mirar. El chamanismo no es un camino de placer. Es una verdadera sanación. Es un verdadero despertar de la conciencia. Cuando prendes la luz, en un cuarto, muchas veces dices: “mejor la apago”. Estás ante la verdad. Y por eso se trata de uno de los trabajos más arduos que un ser humano debe afrontar. Puede ser que lo consigas. Puede que no. Puede que debas asumir que eres cobarde, y quieras huir.  Cuando yo estudiaba en la universidad, sabía que si en el examen ponía lo que estaba en los libros, iba a aprobar. Si tú estudias el libro que te da el profesor, lo lees completo y respondes el examen, tú sabes que luego apruebas. Aunque muchas veces ni entiendas bien lo que estás leyendo. Pero esto… cuando yo era joven, y aprendía el camino del Chamanismo, me preguntaba: ¿aprenderé, algún día, lo que los ancianos me están enseñando? ¿Llegaré a esa paz, a esa profundidad, a esa unión con la existencia? Porque lo veo hoy y no lo concibo. ¡Quiero, pero no sé si voy a poder! ¡Pero quiero y no puedo! ¿Y si estoy perdiendo mi tiempo? ¿Moriré como  mis antepasados? Miedo, incertidumbre y la pregunta: ¿qué hago? Es la tortura del yo. Al  hacerlo y al mirar, aparecen las náuseas: porque veo esas sombras, eso que tengo adentro, esos errores. Pero también está el orgullo y me da rabia cambiarlos, me pongo a la defensiva y reacciono mal. Es la misma vorágine de autodestrucción.  Pero ¿saben una cosa? Ya he vivido suficientes años una vida normal. Suficientes veces he visto cómo acababan mis mayores, la gente que me rodeaba. Sabía que no quería terminar así, que allí no estaba la verdadera felicidad. Sabía que si cerraba los ojos, no había paz. Una paz que sí veía en mis maestros. Porque ellos tenían salud, ellos tenían fuerza, ellos sabían lo que decían. Y sabían curar. Y entonces dije: yo quiero esto. De manera que con un poco de voluntad, con un poco de fe –mucho no me gusta esa palabra, aunque a veces también tiene una connotación bella-, pude ver que era verdad lo que se transmitió tantas veces en el Chamanismo shuar, de viejos a jóvenes, y que por algo había sobrevivido cientos o miles de años. Y lo pude comprobar. Lo pude realizar en mí mismo.  PREGUNTA SOBRE INTERPRETACIÓN:  En las visiones hay manecillas de relojes. ¿Qué significado puede tener? Navegando por el cosmos, ví un barco cósmico, una nave cósmica. Me estaba acercando a la puerta de ese barco, y entré en el cristal de una ventanilla –muy limpio-, y allí empecé a ver las manecillas,  que se veían primero grandes y luego más chicas, de manera progresiva. De más grandes a más chicas.  Ruymán: veamos. Estaba en el cosmos, con su identidad, sólida, entrando en una máquina hecha para navegar por el cosmos. Y entonces comenzó a ver la mecánica de esa rígida máquina. A través del cristal de la Vida vió el reloj que se empezó a disolver, en piezas cada vez más pequeñas, mostrando su naturaleza mecánica creada, hasta llegar al motor, al alma de esa máquina. Como si estuviera yendo hacia la esencia. Desde ese inicio un poco rígido, del yo que viaja en máquina por el universo -sin la libertad total, de la luz que da brillo a las estrellas, a la negrura del espacio que da consciencia a las galaxias-, comenzó a disolver esa máquina en sus partecitas. Era un proceso de descomposición. Típico de las hojas de Yaji, en la intensidad del Natem profundo. Entonces, era un proceso de ir descomponiendo, hasta que desaparezca todo, hasta llegar a las piezas de la máquina.  PREGUNTA SOBRE EL DESARROLLO DE LAS VISIONES:  He asistido a varias ceremonias, y siento que en mi primera ceremonia comenzó una historia, y que esa historia sigue apareciendo, cada vez con más detalle, en cada ceremonia. Por ejemplo, en la primera ceremonia había un puma, muy hermoso. En otras ceremonias volví a ver ese puma, cada vez con más detalle. ¿Es una historia que está desarrollándose?  Ruymán: no, no. La ceremonia es un camino para soltarse en un matrimonio eterno con Arutam. Permanecer fundido con toda la existencia sin ningún esfuerzo, en el sabor tenebroso de los encantamientos esclarecedores de la Ayahuasca. Poder entender cuándo nos estamos equivocando en la vida, cuándo nos estamos haciendo daño. Tu mente todavía es mecánica, ordinaria, lineal. Esclaviza el tiempo en su resistencia para doblegar en dolor la realidad de su eternidad. Puede ser que te estés dando cuenta de algunas cosas, poco a poco. Como sea, veo una evolución positiva. Y creo que vas a continuar. Cada vez mejor y mejor. Tienes que empezar a esforzarte, a soltarte más, y a olvidar las referencias. Mirar con una identidad, para encontrar más espacios de soltura y de luz en la vida. Estoy seguro que lo vas a conseguir.  PREGUNTA: también tuve otras experiencias, en las que estuve entregado por completo. ¿Qué puede significar eso?  Ruymán: llegará un momento en el que la experiencia siempre sea una relación total con la existencia. En la medida en que la mente ordinaria se abandone y se pierdan las ganas y la fe en esas ganas de que siga viva. Uno se aburre, también, y se queda en la luz de la Vida, brillando constantemente, como los animales en la selva.        Bueno, descansemos un poco. Vamos a revisar el Tabaco.                        

PREGUNTA SOBRE LAS LECCIONES DEL CAMINO:

¿El Natem nos lleva hacia nuestras oscuridades?

Ruymán: no es que el Natem nos lleve a nuestra oscuridad: digamos que el Natem nos sumerge en las profundidades del Espíritu, y  mientras llegamos al Espíritu, vemos esas tendencias oscuras que alimentamos diariamente, sentimos su miseria y velo sombrío. Vemos qué es y como está creciendo en nosotros. Pero si no hiciéramos eso, el trance  del Natem sería sólo el resplandor del Espíritu: pura luz y belleza, como la Vida.

PREGUNTA: bueno, cuando el Natem nos muestra esas partes oscuras de nuestro ser, empiezo a sentir náuseas. El sentimiento es que tiene que irse de esa oscuridad, no quieres ir a ese lugar.

Ruymán: no, por el contrario: tienes que mirar con toda la curiosiadad. Sin miedo. Cuando se enciende la luz, cuando todo es más claro y puedes ver toda esa miseria que estás alimentando, y dejando que crezca por dentro y te carcoma, tienes que mirar con curiosidad, e indagar: ¿qué es eso? ¿Pero dónde tengo yo eso en mí? ¿Qué parte de mi mente está tan enferma como para alimentar esa porquería? Te pones a investigar y a entender, y claro que sientes náuseas. Y en realidad ocurre que no quieres. No quieres que eso se descubra. No quieres que se vea. Es tan horripilante esa sombra que pudre nuestra carne , que sientes un rechazo total. Y muchas veces eso pasa porque te quieres liberar, pero también puede ser porque quieres que pare la intensidad de esa visión, para no seguir ahondando en eso. Pero ¡hay que mirar! Hay que mirar, y llegar, e intentarlo hasta que realmente lo puedas ver de frente, y encontrar esa explicación: “ah, es por esto… esto es lo que yo hago”. Y allí es donde te dices: “por Dios, ¿cómo no me dí cuenta?”. Y por eso tanta gente tiene miedo de mirar. El chamanismo no es un camino de placer. Es una verdadera sanación. Es un verdadero despertar de la conciencia. Cuando prendes la luz, en un cuarto, muchas veces dices: “mejor la apago”. Estás ante la verdad. Y por eso se trata de uno de los trabajos más arduos que un ser humano debe afrontar. Puede ser que lo consigas. Puede que no. Puede que debas asumir que eres cobarde, y quieras huir.

Cuando yo estudiaba en la universidad, sabía que si en el examen ponía lo que estaba en los libros, iba a aprobar. Si tú estudias el libro que te da el profesor, lo lees completo y respondes el examen, tú sabes que luego apruebas. Aunque muchas veces ni entiendas bien lo que estás leyendo. Pero esto… cuando yo era joven, y aprendía el camino del Chamanismo, me preguntaba: ¿aprenderé, algún día, lo que los ancianos me están enseñando? ¿Llegaré a esa paz, a esa profundidad, a esa unión con la existencia? Porque lo veo hoy y no lo concibo. ¡Quiero, pero no sé si voy a poder! ¡Pero quiero y no puedo! ¿Y si estoy perdiendo mi tiempo? ¿Moriré como  mis antepasados? Miedo, incertidumbre y la pregunta: ¿qué hago? Es la tortura del yo. Al  hacerlo y al mirar, aparecen las náuseas: porque veo esas sombras, eso que tengo adentro, esos errores. Pero también está el orgullo y me da rabia cambiarlos, me pongo a la defensiva y reacciono mal. Es la misma vorágine de autodestrucción.

Pero ¿saben una cosa? Ya he vivido suficientes años una vida normal. Suficientes veces he visto cómo acababan mis mayores, la gente que me rodeaba. Sabía que no quería terminar así, que allí no estaba la verdadera felicidad. Sabía que si cerraba los ojos, no había paz. Una paz que sí veía en mis maestros. Porque ellos tenían salud, ellos tenían fuerza, ellos sabían lo que decían. Y sabían curar. Y entonces dije: yo quiero esto. De manera que con un poco de voluntad, con un poco de fe –mucho no me gusta esa palabra, aunque a veces también tiene una connotación bella-, pude ver que era verdad lo que se transmitió tantas veces en el Chamanismo shuar, de viejos a jóvenes, y que por algo había sobrevivido cientos o miles de años. Y lo pude comprobar. Lo pude realizar en mí mismo.

PREGUNTA SOBRE INTERPRETACIÓN:

En las visiones hay manecillas de relojes. ¿Qué significado puede tener? Navegando por el cosmos, ví un barco cósmico, una nave cósmica. Me estaba acercando a la puerta de ese barco, y entré en el cristal de una ventanilla –muy limpio-, y allí empecé a ver las manecillas,  que se veían primero grandes y luego más chicas, de manera progresiva. De más grandes a más chicas.

Ruymán: veamos. Estaba en el cosmos, con su identidad, sólida, entrando en una máquina hecha para navegar por el cosmos. Y entonces comenzó a ver la mecánica de esa rígida máquina. A través del cristal de la Vida vió el reloj que se empezó a disolver, en piezas cada vez más pequeñas, mostrando su naturaleza mecánica creada, hasta llegar al motor, al alma de esa máquina. Como si estuviera yendo hacia la esencia. Desde ese inicio un poco rígido, del yo que viaja en máquina por el universo -sin la libertad total, de la luz que da brillo a las estrellas, a la negrura del espacio que da consciencia a las galaxias-, comenzó a disolver esa máquina en sus partecitas. Era un proceso de descomposición. Típico de las hojas de Yaji, en la intensidad del Natem profundo. Entonces, era un proceso de ir descomponiendo, hasta que desaparezca todo, hasta llegar a las piezas de la máquina.

PREGUNTA SOBRE EL DESARROLLO DE LAS VISIONES:

He asistido a varias ceremonias, y siento que en mi primera ceremonia comenzó una historia, y que esa historia sigue apareciendo, cada vez con más detalle, en cada ceremonia. Por ejemplo, en la primera ceremonia había un puma, muy hermoso. En otras ceremonias volví a ver ese puma, cada vez con más detalle. ¿Es una historia que está desarrollándose?

Ruymán: no, no. La ceremonia es un camino para soltarse en un matrimonio eterno con Arutam. Permanecer fundido con toda la existencia sin ningún esfuerzo, en el sabor tenebroso de los encantamientos esclarecedores de la Ayahuasca. Poder entender cuándo nos estamos equivocando en la vida, cuándo nos estamos haciendo daño. Tu mente todavía es mecánica, ordinaria, lineal. Esclaviza el tiempo en su resistencia para doblegar en dolor la realidad de su eternidad. Puede ser que te estés dando cuenta de algunas cosas, poco a poco. Como sea, veo una evolución positiva. Y creo que vas a continuar. Cada vez mejor y mejor. Tienes que empezar a esforzarte, a soltarte más, y a olvidar las referencias. Mirar con una identidad, para encontrar más espacios de soltura y de luz en la vida. Estoy seguro que lo vas a conseguir.

PREGUNTA: también tuve otras experiencias, en las que estuve entregado por completo. ¿Qué puede significar eso?

Ruymán: llegará un momento en el que la experiencia siempre sea una relación total con la existencia. En la medida en que la mente ordinaria se abandone y se pierdan las ganas y la fe en esas ganas de que siga viva. Uno se aburre, también, y se queda en la luz de la Vida, brillando constantemente, como los animales en la selva.

 

 

Bueno, descansemos un poco. Vamos a revisar el Tabaco.   

                   

Aclaración dieta de mis abuelos

 En la selva es difícil encontrar grasa y proteína de origen vegetal. Todo está demasiado mojado y el terreno es agua con muy poca tierra encima muchas veces. Estos elementos son los centrales en una dieta que optimice el alto rendimiento y correcto desarrollo o mantenimiento muscular. En la selva, la perfección de todas las funciones fisiológicas como animal, es absolutamente necesaria. Hay que sobrevivir: construir casa para no mojarse; tener mucha leña seca, cazar, pescar y cultivar para alimentar a la familia; ser fuertes y tener la excelencia para superar los riesgos. La fuerza no puede decaer ni un instante, cuando toque morir será la primera y última caída.  Mis ancestros comían un poco de lo que cultivaban: calabazas variadas, hojas de la selva, raíces diversas, frutas si había, chontas, etc. No se consumía demasiado, porque son demasiado ricos en hidratos, sólo lo necesario para tener una buena energía hasta el descanso. Más allá de esta función, no se le dirigía más importancia o atención. La base central era la grasa y proteína que obtenían sólo del pescado (nada de mariscos, babosas, pulpos etc.) y aves: normalmente silvestres cazadas con bodoquera, incluye especies parecidas a pavos y demás. La grasa saturada les saciaba por mucho tiempo, su proteína nutría sus músculos y construía o reparaba diariamente los tejidos. Obtenían así, unos cuerpos atléticos y perfectos para vivir en una situación de extrema rigurosidad.  Personalmente, aunque que no como aves, sí como pescado recién cogido. He sido simpatizante del veganismo por mucho tiempo, es una bonita idea y muy filosófica, pero la realidad en el sentir final del individuo, muestra su fracaso. Si quitamos la grasa y proteína animal, rellenaremos con manufacturados e hidratos a loco nuestra dieta, eso no le va a funcionar a una persona que necesite rendir a la perfección. "Normalmente" encontramos veganos débiles, delgados, consumidos; o todo lo contrario, gordos, fofos con un lamentable estado de tonificación muscular. Estos hombres y mujeres no podrían vivir en un ambiente natural que requiriera lo mejor de ellos para sobrevivir, así quedarán en sus ciudades, llendo de la casa al trabajo y de vuelta. Es lamentable ver alrededor del mundo el desastre que ha hecho unas creencias filosóficas sin rigurosidad del sentir individual. Realmente escribo este pequeño Post porque quiero ser cada día mejor y compartir lo que así entiendo y compruebo para mí,  con la gente que que me sigue y quiero. Sé que muchos se molestaran, hasta los cuchillos de sus ciegas creencias desearán hacerme sangrar, piensen pues como un vegano puede ser violento si no come carne...  Mis abuelos así me enseñaron y así se tomó el Natem (Ayahuasca) en paz.    

En la selva es difícil encontrar grasa y proteína de origen vegetal. Todo está demasiado mojado y el terreno es agua con muy poca tierra encima muchas veces. Estos elementos son los centrales en una dieta que optimice el alto rendimiento y correcto desarrollo o mantenimiento muscular. En la selva, la perfección de todas las funciones fisiológicas como animal, es absolutamente necesaria. Hay que sobrevivir: construir casa para no mojarse; tener mucha leña seca, cazar, pescar y cultivar para alimentar a la familia; ser fuertes y tener la excelencia para superar los riesgos. La fuerza no puede decaer ni un instante, cuando toque morir será la primera y última caída.

Mis ancestros comían un poco de lo que cultivaban: calabazas variadas, hojas de la selva, raíces diversas, frutas si había, chontas, etc. No se consumía demasiado, porque son demasiado ricos en hidratos, sólo lo necesario para tener una buena energía hasta el descanso. Más allá de esta función, no se le dirigía más importancia o atención. La base central era la grasa y proteína que obtenían sólo del pescado (nada de mariscos, babosas, pulpos etc.) y aves: normalmente silvestres cazadas con bodoquera, incluye especies parecidas a pavos y demás. La grasa saturada les saciaba por mucho tiempo, su proteína nutría sus músculos y construía o reparaba diariamente los tejidos. Obtenían así, unos cuerpos atléticos y perfectos para vivir en una situación de extrema rigurosidad.

Personalmente, aunque que no como aves, sí como pescado recién cogido. He sido simpatizante del veganismo por mucho tiempo, es una bonita idea y muy filosófica, pero la realidad en el sentir final del individuo, muestra su fracaso. Si quitamos la grasa y proteína animal, rellenaremos con manufacturados e hidratos a loco nuestra dieta, eso no le va a funcionar a una persona que necesite rendir a la perfección. "Normalmente" encontramos veganos débiles, delgados, consumidos; o todo lo contrario, gordos, fofos con un lamentable estado de tonificación muscular. Estos hombres y mujeres no podrían vivir en un ambiente natural que requiriera lo mejor de ellos para sobrevivir, así quedarán en sus ciudades, llendo de la casa al trabajo y de vuelta. Es lamentable ver alrededor del mundo el desastre que ha hecho unas creencias filosóficas sin rigurosidad del sentir individual. Realmente escribo este pequeño Post porque quiero ser cada día mejor y compartir lo que así entiendo y compruebo para mí,  con la gente que que me sigue y quiero. Sé que muchos se molestaran, hasta los cuchillos de sus ciegas creencias desearán hacerme sangrar, piensen pues como un vegano puede ser violento si no come carne...

Mis abuelos así me enseñaron y así se tomó el Natem (Ayahuasca) en paz. 

 

Arutam y la fuerza

Arutam es un cristal perfecto que contiene la existencia entera en un solo Gran Sentir. Es la inteligencia perfecta detrás del mundo que vemos, eternamente emanante de su propia gracia. Es la armonía que mantiene la sagrada perfección intacta, haciéndola inmortal y eternamente venerable, a un paso del tiempo que la dignifica y descubre nuevos milagros inagotablemente.

Ese sagrado cristal es una paz templada en la insipidez más calma y rica. Toda ansia se ridiculiza a sí misma ante el infinito sentir, cual contiene todo sentimiento en sus crepúsculos más ínfimos y apogeos más esplendorosos, en la chispa de un instante.

El hombre que en ese trance se entrega, descansa en la plenitud. Y en la inteligencia natural que siempre ha sido, comprende el pasado y lo abandona en compasión, respirando libre Arutam en ese único instante que canta, en el océano eterno del Gran Sentimiento.

Cielos que lloran y mojan la tierra dulce, despiertan un chasquido escondido en un rincón entre la tierra, piedra y árboles. Una parte del sentir de Arutam, impreso en alguna hoja verde, recordará al hombre algún matiz de la riqueza de su sentir verdadero. Recordando la Vida las personas sanan, recordando de dónde naciste, dejas de herir el mundo. Lentamente reflexiono, como la compasión es la consecuencia natural de la fuerza.

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La madre

 

Les dejo un fragmento de una consulta que me realizó una señora de San Petersburgo:

 

-Querría saber si usted me podría ayudar, pues tengo una hija pequeña enferma. Le diagnosticaron cáncer debido a un tumor en el cerebro. Ha recibido el tratamiento oficioso y en principio hubo mejora pero ha vuelto a salir con posible metástasis. Ahora mismo los médicos proponen volver a utilizar un procedimiento bien agresivo, pero mi hija se encuentra en en un estado de salud física y mental muy desmejorado. Siento que no tiene ganas de vivir y se me va. Realmente no creo que pueda ir a mejor su situación, no sé qué va a ocurrir ante una nueva exposición y medicación. ¿Sería posible utilizar un procedimiento natural con hierbas o, incluso, el chamanismo y la ayahuasca para tratar su enfermedad?

- Mi estimada, viene un poco tarde para solicitar mi ayuda y el conocimiento de mis ancestros. Los síntomas que me ha descrito tan detalladamente con anteroridad, muestran un deterioro severo de su energía vital. No es lo mismo abordar esta enfermedad desde el principio, cuando el paciente está fuerte y lleno del tacto sagrado, que ahora cuando apenas puede respirar. Quiero aclararle que el chamanismo es cultura, religión y medicina, pero en su contexto. Los nativos de la selva no experimentaban un desgaste tan severo de su energía vital, por otro lado el cáncer era un asunto desconocido como tantas otras enfermedades. Lo que el chamanismo puede aportar en estos casos no está bien estudiado ni demostrado, salvo experiencias de chamanes en un arriesgado intento de ayudar a sus semejantes en compasión. Asumiendo responsabilidades y por decisión de todas las partes de la familia, se podría intentar hacer algo bajo un seguimiento médico prudente, pero ahora no es el momento debido al estado de deterioro del paciente y la previa exposición a esos agresivos tratamientos. La persona debe de recuperar el tacto sagrado si es que puede todavía, después empezar poco a poco con la práctica del chamanismo. En este caso los médicos seguirán la línea que ya han empezado. Con el corazón en un puño tengo que lamentar que esta respuesta salga de mí para usted, no soy de dejar a nadie en el dolor, pero la edad es la experiencia que hace al hombre sabio en las ramas del conocimiento y la acción. Entiendo que quiera marcharse, pues este sería el principal motivo por el cual quería conocerme.

- No, ¿por qué dice eso? Quiero quedarme y hacer ceremonia con usted. Mi hija  me necesita llena de luz y claridad para acompañarle hacia lo que tenga que ser. Necesito estar bien para mis otros dos hijos y toda mi familia. Ellos me necesitan y quiero la bendición del Espíritu para ser el corazón y soporte de todos. Más que nunca necesito paz y voy a encontrarla.

 

Joder, pensé yo mismo: he sido un niño llorón últimamente, lamentándome por los tristes acontecimientos que me han envuelto. Hasta para sufrir nos creemos importantes, destruyéndonos el "yo" con una muy buena justificación. De la negrura del dolor sólo hay más pofunda oscuridad, y así continuará como toda tendencia. Le agradecí tanto por la lección y por la verdad de su fuerza. Hoy quiero compartirles algo que fue significativo para mí, con todo el sentimiento que respiramos en esa sala mi traductor, la madre y yo.

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El uso de hierbas estimulantes y la práctica del chamanismo

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Existen hierbas estimulantes como la guayusa, el té, el mate, etc. Su comsumo forma parte de la vida cotidiana en diferentes culturas. Hoy en día, debido a la globalización y su libre comercio, podemos disfrutar sus virtudes en diferentes partes del mundo, aunque también las consecuencias de sus usos inapropiados.

Algunos de estos productos son realmente saludables, favoreciendo la apertura de las puertas del riñón,  incluso a veces fortaleciéndolos (ginseng), y otras veces, no tan saludable, produciendo sólamente una estimulación que consume ese almacén de recursos a largo plazo (café, estimulantes y drogas sintéticas...). Primero debemos entender, que la energía que nos hace disfrutar estos productos, no procede del producto en sí, sino que abre las puertas de los riñones para liberar una energía conservada para ser utilizada en el ahora. El cuerpo es sabio y mantiene un equilibro de esa energía transmitida de nuestros progenitores para disfrutar de una vida larga y sana. La vida es transmitida a través de nuestros padres, pero nuestro dibujo es una fusión de sus condiciones también.  Cuanto más consumamos ese recurso almacenado que define nuestra longevidad, más acortaremos en principio la calidad de nuestros días, y posteriormente, nuestros años en la tierra. Subir la tensión con estimulantes se convierte en un peligro a largo plazo cuando el desgaste es considerable,  ya que cuando tensas una cuerda vieja, esta se rompe. El hígado siempre lo podemos tensar más, pero el riñón puede no aguantar más el equilibrio natural de las tensiones y su gravedad, separándose el cielo (corazón) de la tierra (riñon) y rompiéndose. El tacto sagrado, cual fluye desde el riñón, tiene almohadillado en placer nuestro cuerpo, nos da la fuerza, recuperación y bienestar. Nos despierta por las mañanas vivos y nos hace ver, oler y oír lejos. Es fácil entender que si consumimos en el presente con egoísmo su caricia, la llama se irá apagando con consecuencias desastrosas en el tiempo. A veces demasiado lejos de él para darse cuenta de lo que ocurre, necesitando de la estimulación para continuar todos los días ante la carencia de la energía vital.

En segundo lugar es fundamental observar, que una sobrestimulación sólo nos saca de la unión deliciosa con el tacto sagrado en nuestro sentir interior, hacia una desmesurada extroversión al servicio de un "yo" enfermo; de sus propósitos vulgares y posiblemente al servicio de otros, para quienes nosotros sólo seríamos instrumentos al servicio, más útiles o menos.

Tercero, vivir más tensos de lo que el Gran Canto de la Vida nos afinó,  lleva a una disrrupción eléctrica, a nervios, tensión, espasmos, intranquilidad, ansiedad, etc. A través de la cual viajamos sin ser nosotros mismos con profunda insatisfacción y ausencia de paz.

En el chamanismo, estas son justamente las condiciones más nefastas para acercarse a su práctica. Y me destroza ver a gente que ejecuta estas prácticas erróneas delante de mía antes de una ceremonia. Entrar en este estado a consumir un enteógeno puede ser un desastre considerable de que nadie es responsable salvo la persona misma, que por supuesto más tarde llorará y se lamentará pidiendo ayuda al maestro porque no entiende que le pasa: efectos muy intensos que no descienden por las horas que dura la estimulación, tensión y espasmos, ansiedad,  ausencia de relajación e imposibilidad de encontrar un minuto de descanso o paz. Si esto lo usara durante el trance la sombra del individuo, se quemaría por horas en un infierno aventado como la peor tormenta.

Mi consejo:

- Moderen la toma de estimulantes en su vida cotidiana y sientan de verdad lo que están haciendo. Para mí, tomar mate por ejemplo, dos o tres días seguidos, descansando uno al menos; sin mucho calor y siguiendo una dieta poco calórica, asegura ese correcto sentir y cuidado.

- Pensar que hacemos con esa energía que despertamos, ser conscientes de en qué estamos consumiendo ese tacto sagrado, para qué lo convocamos.

- Alejen de las ceremonias y tomas de enteógenos esas sustancias. Esto no se aplicaría a maestros o personas maduras bien experimentadas que dominan sus artes, ellos tienen su propio criterio refinado y de confianza.

- Lleven una conducta sexual adecuada.

- Vivan la vida con corazón y profundo sentido.

- Estén cerca de la Naturaleza.

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Despedida

Montaña que amas las raíces de los árboles desnudos,

ellas me curan con la vejez de sus ramas al viento,

mientras su salitre empapa mi rostro.

 

Veo llegar el cielo,

en su espejo oscuro que se ondula,

a las mismas costas donde yo nací.

 

Ahí  hoy miro

y despido a quien amo,

despido a quien nos ama.

 

Recuerdo tus palabras de respeto al horizonte marino,

hoy y mañana,

los compartiré con Luna.

 

Eres la fuerza de la tarde

que regresa en la marea y nos empapa.

Lejos en lo alto aún mojas mis ojos,

y eso es bueno.

 

Arrollos corren en invierno en mi Isla,

nunca más que hoy llevan mi corazón,

ese llanto es dulce y es historia.

 

La riqueza de la edad junto al Tabaco,

enseñan al hombre a no sufrir

y estropear el Gran Sentir en esta corta vida.

 

De la fuerza que nacimos,

regresaremos en paz.

Nada habrá cambiado.

 

Y entre el cielo y la tierra,

no dolerá una composición resistente

que sangra bajo hojas mojadas.

 

Gran Perfección que vives en nosotros,

dibujas el mundo a tu riqueza y semejanza

como una emanación del más hermoso cristal.

 

Templa nuestros corazones

en las frescas brisas del aliento de nuestros abuelos,

en el brillante sol de la presencia de los que hoy no están.

 

Como hombre me siento

y medito en la montaña para ver mejor,

cerca del águila blanca levanto poco a poco mi cabeza al azul.

 

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Recuerdos, verdades y propósitos a comienzo del nuevo año 2018

 Mayor Jimbikit y Ruymán 

Mayor Jimbikit y Ruymán 

En este comienzo de año, hasta hace poco bien lejano, pienso en los quince que han pasado viviendo este camino del chamanismo amazónico. Empecé alrededor de mis veinte y, bueno, ningún comienzo suele ser excelente. Mi sinceridad, fuerza y curiosidad como hombre espiritual, psicólogo, terapeuta y profesor de la medicina tradiconal china, me llevó lejos en la búsqueda del alma. Llegue a la Amazonía presumiendo de mis conocimientos como médico, pero pronto sus gentes más sencillas me enseñaron cuán desubicado estaba, cómo mi propia sombra me ridiculizaba. Quedé en la soledad yo y el Natem apretando en su sagrado encantamiento. Sabía que si me caía, era yo mismo quien tendría que levantarse, o aprendía o me rendía. Pero a dónde volver, qué repetir, en qué ensangrentada rueda quería seguir acomodando una carne mal alimentada que se pudre, convenciendo una oscura mente educada y justificada, al noble corazón que Arutam electrifica.

Y no di un paso atrás, sentí Arutam y me equilibré en él. Cuán grande es mi agradecimiento a mi maestro y amigo Jimbikit. Cómo me estremeció espeluznantemente hasta el último rincón de mi ser durante muchos años. Durante muchísimas trasmisiones de poder (tsentsak), levantó hasta el infinito el tacto sagrado en mí. Me esforzé en aprender a vivir sin perder una décima de ese gran regalo; me equilibré siendo cielo, tierra y toda su existencia cada vez que comía, respiraba, miraba, amaba, enseñaba, entrenaba, curaba... Hasta que un día tras largos años me dijo: ahora ya no soy tu maestro, soy tu amigo. Yo ya sabía que ese momento había llegado, sus transmisiones no se diferenciaban ya de lo que siempre sentía. Pero una última sorpresa y muestra de su maestría fue, recibir sus últimas y sabias palabras, en el momento exacto.

A él le debo muchísimo de lo que hoy soy. Su "tsentsak", su poder, su espíritu me transformó y me reformó. Los que me conocen en ceremonia, pueden dar fe del animal salvaje y bien extraño en que me convertí a ojos de la mundanalidad. Hoy enseño que la libertad intensamente realizada en la mente y el corazón, redibuja el sistema nervioso y el cuerpo. Con un buen maestro y a tiempo, podemos despertar de nuevo el animal que un día nació en esta tierra.

Recuerdo con mucho cariño mi anciano tío Nuninkia, me enseñó mucho sobre disciplina y los cuidados tradicionales. Vi amor y me dio amor; me cuidó y me acompañó mientras me compartía su conocimiento y me entrenaba dándome su vida.

Muchas más personas conocí, la mayoría familiares muy cercanos, otros no. Son tiempos oscuros aquí, tiempos de posguerra, el resentimiento de indios a blancos es muy grande, es odio. Los blancos siguen despreciando a los nativos y utilizándolos; engañando y destruyendo su hábitat para explotar los recursos naturales y literalmente devastar.  No hay concenso, los Shuar jóvenes se hacen débiles deseando lo que los "enemigos" tienen, es fácil comprarlos.

Esta confusa colonización ha llevado al caos a todo un pueblo. Los soldados españoles y las matanzas nunca antes conocidas; los curas y su conquista pacífica pero no menos cruel; las multinacionales y sus métodos de crear necesidad y envenenar todos los aspectos y partes de la vida de otras culturas.

Fruto de todo esto, en mi camino se cruzaron chamanes, algunos demasiado, pues fui muchos años familia real con el pueblo shuar, y en cierta forma, así seguirá. Hijos de ese pasado descrito, algunos fueron mejores influencias, otros su enseñanza fue perversa y experta en mentiras y manipulación. Nadie puede transmitir la unión en Arutam  y su tacto sagrado, si no lo es él mismo. De lo bueno y lo malo aprendí de mis mayores, aprendí mucho. De la mayoría, corruptos por el deseo de poder, dinero, sexo e influencia, tuve que deshacerme de sus presencias lo antes posible y con educación. Entiendo que cuando de niño te separan violentamente de tu familia; te enseñan otra lengua para que no hables con tus mayores nunca más; te dan de comer si obedeces;  te educan en la religión católica como la única verdad; destruyen constantemente la selva para ganado o lo que toque en nombre de Dios y el Estado; tus profesores, curas, te violan siendo niño y tu único destino es enseñar eso mismo a otros más adentro en las comunidades; odies a los blancos, quieras joderles hasta el final y de paso seguir afilando las tendencias enfermas que aprendistes.

Estos individuos, autollamados "chamanes", son normalmente los más conocidos fuera de la selva, pues en su pueblo ya los conocen y lamentan su existencia. Son los que más hacen por llamar la atención y buscar el poder (sexo, economía e influencia) de los que tienen un poco más que ellos en las ciudades, sobre todo. Han sido seducidos y viciados por el mundo del hombre blanco, seducidos bien enfermamente.

Es lamentable como las noticias vuelan y el mundo del chamanismo se ensucia por sus propios nativos corruptos, y no nativos. Todo tarde o temprano sale a la luz, y estos escándalos se van haciendo habituales en los medios públicos que los delatan cada vez más.

Son muchos años cuidando la unión en Arutam, sintiendo el Natem, les aseguro que su enseñanza es perfecta y única,  debe ser protegida en su arte milenario y cuidadosamente transmitida. En este nuevo año, un poco más viejo ya, quiero presentar la segunda parte de la película “El Gran Canto del Chamanismo. El Camino de la Ayahuasca y el Tabaco”. Quiero hacer las mejores ceremonias de mi vida. Quiero enseñarle a un mundo que olvida entre abandono y confusión, el verdadero significado del chamanismo que mis abuelos vivieron y transmitieron. Quiero que todo esto sobreviva, dejar un gran legado en este presente con lo mejor de la tradición de mi gente, mi familia del Amazonas.

Arutam Ruymán