Buscando consejo en el chamanismo. Preguntas significativas sobre la ceremonia de Ayahuasca a Arutam Ruymán

 Pregunta: en mi primera semana con usted tuve visiones muy intensas, muy buenas y muy breves. Entendí bastantes cosas, pero ahora, en las últimas ceremonias sigo teniendo visiones, pero no tan intensas. Mi pregunta es si es muy importante tener visiones, y si el efecto de sanación ocurre igual, es decir, si uno puede sanarse sin tener visiones. Tal vez el Gran Espíritu se enojó, y es por eso que ahora no tengo más visiones. En la primera ceremonia mis visiones eran en color, mientras que en las últimas, las visiones son en blanco y negro o gris.    ¿Anoche vomitaste?    Sí, suelo vomitar.    Cuando tomaste, ¿cuánto tardaste en vomitar?    Mäs o menos dos horas.    ¿Tomaste ayer una vez? ¿Y cuánto tardaste en vomitar? ¿Dos horas?    Sí.    ¿Y volviste a tomar después?    Sí.    ¿Cuánto tardaste en vomitar?    Media hora.    Ruymán: el Natem que tomaste ayer era de una potencia tremenda. Ningún ser humano podría retener eso. Si tomabas 60 mililítros repartidos en dosis de cucharas soperas, no hay ser humano que no tenga visiones. Yo la primera vez me tomé un vaso entero, y tuve un poco de visiones, al principio, pero después se fue el efecto. Y no vomité. Si hubiera vomitado, no hubiera sentido nada. O sea que es bastante sensible, si tuvo visiones. Después volví a tomar, y me duró un poquito, pero no tuve muchas visiones, sino más bien una sensación de encantamiento con la naturaleza y la selva. Y no vomité. Y después tuve que volver a tomar, la tercera vez, y me tomé casi otro vaso entero, y me pasé. O sea, al principio no sentía mucho, y no podía trabajar bien. La segunda vez pude trabajar más, pero no me duró mucho. Y la tercera dije, bueno: ahora me tomo el vaso. Y me noqueó. Y entonces podía trabajar, pero ya acostado. Y eso sumado al cansancio del viaje, y al hecho de no haber comido. Se me fue al ratito, a eso de las dos, tres horas. Era intensísimo. Ahí pude visionar muy fuerte. Fue increíble. Realmente increíble. Pero claro: eso es bueno cuando tú no eres el Chamán, y puedes permanecer acostado toda la noche. Entonces, tristemente, pasaron más de dos horas y no podía cantar, debido a la intensidad, y sólo podía estar en trance acostado. Tomé un poquito de agua y luego vomité. Pero como en realidad eran tantas horas que tenía el Natem dentro, se había absorbido tanta cantidad, que aunque pude vomitar, eso no cambió mucho el panorama. Pero bueno, por lo menos ya pude tocar el "Tumank". A partir de eso, estuve presente toda la noche. Pero no, no me animé con el violín. Creo que si esa noche hubiera tocado el violín, hubiésemos tenido una orquesta de vómitos (risas). Pienso que no tienes ningún problema. Que tienes que seguir el ritmo, mantener la medicina y encontrar su ritmo. Más bien he visto en ti una evolución muy positiva. Hay que tener una energía fuerte, y eso se consigue cuidando la eyaculación –en los hombres-, y cuidando el equilibrio del trabajo en el descanso. Orientando la vida hacia las actividades que a uno lo hacen feliz, que tengan sentido para el corazón, que uno pueda poner su corazón en ellas. Y sobre todo es muy importante tener el paladar perfecto. Como si lleváramos adelante una alimentación en la naturaleza. Es decir: acostumbrarse al dulce con agua, es decir, a las frutas. No a las grasas mezcladas con dulce. Y reducir todo lo posible las harinas, comer muy poco o nada de cereales, sobre todo semillas: quinua, trigo sarraceno. Comer tubérculos, verduras, más pescado que carne, y acostumbrarse a los sabores amargos. Por ejemplo, la cerveza negra (risas). Me refiero a las hierbas amargas, a las infusiones, al sabor de las plantas. El cacao no es tan bueno, pero si tomas de vez en cuando no hay inconvenientes. En la selva, por ejemplo, nosotros nos comemos las frutas. Y la semilla se escupe. No hacemos polvo de la semilla ni la comemos. Dicen, entre los Shuar, en las costumbres nuestras en la selva, que el cacao es una semilla y, como tal, tiene ciertos principios –el sabor amargo- que tiene una función protectora de la semilla, para que, en sus generaciones, siga sobreviviendo. Puede tener un leve efecto parecido al del veneno dentro del organismo. El cacao además es estimulante, es antidepresivo, y la semilla suele estar quemada, tostada. Eso también hace daño. Y el cuerpo, además, reacciona con erupciones cutáneas, como expulsándolo. No sé muy bien cómo es el mecanismo, pero a mí el chocolate me deja el estómago sucio: a mí me da esa sensación. Pasa que yo mantengo una gran pureza en la dieta para poder estar en condiciones perfectas durante la ceremonia. Por eso me doy cuenta, más que aquellos que no tienen esa disciplina. Comprueben eso ustedes mismos.    Pregunta: ¿y qué pasa con el café?    Ruymán: Con el café pasa lo mismo. Es otra semilla, y su efecto estimulante está más relacionado con el efecto de un veneno. Un efecto puro de estimulación como podría ser el de la guayusa o la yerba mate. El té, inclusive. El mate no tiene un comportamiento como el de una semilla, y su estimulación, evidentemente, no es de naturaleza tóxica. Pero hace tanto tiempo que no tomo café, que no les puedo decir con precisión. La hoja de coca, en cambio, tiene un efecto bastante saludable. Es estimulante, pero de una forma más pura. Realmente este tipo de plantas, de hojas, ayudan a que se incremente el tacto sagrado en el ser. Eso está muy lejos de ser una estimulación por intoxicación. Por ejemplo vamos a ver un caso: El de relajación. El Natem me relaja. Es una planta que relajaba a los indios para meditar, y encontrar el Arutam. Sí, me relaja, pero despierta todos mis instintos, me hace más fuerte, incrementa el Arutam, la presencia del Gran Espíritu en mí hasta el infinito, hasta fundirme con el espejo de la vida, el cristal de la vida, el Arutam, y sentirme que estoy vivo en toda la existencia, en esa ceremonia, en los días que vienen, y, si puedo, en toda mi vida. Hay gente que dice “bueno, yo fumo marihuana porque me relaja también, y entro en trance”. Un trance que después se tiene que pagar muy caro. Porque pierdo energía vital, me debilito, pierdo mi voluntad, el mundo se va haciendo mas gris y un velo me va tapando más profundamente, no puedo trabajar duro y firmemente, porque estoy débil, empiezo a obsesionarme con el pensamiento, en plan neurótico, y cada día el espejo de la vida, en su cristal, está más lejos de mí, más oscuro. Y el miedo a esa caída y a esa oscuridad me hace fumar cada vez más, y más, y más. Para buscar un placer cada vez más caro, haciéndose un círculo vicioso. Porque la relajación no es la misma, no es lo mismo tomar mate o tomar guayusa que tomar café. La estimulación no es la misma.    PREGUNTA: Hace muchos años que participo de las ceremonias, y con cada ceremonia he aprendido mucho. Ahora me doy cuenta de muchas cosas que sólo se comprenden gracias a las visiones, pero ahora las entiendo sin necesidad de tener visiones. Pero de todos modos tengo ganas de ver visiones. No tengo visiones más tranquilas, pero en el plano de las sensaciones, tengo visiones que traen modos de aprender.    Ruymán: ella es una persona tranquila que busca eso: la comprensión. Y así es como se le da, así se le presenta la ceremonia.    Estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero tengo ganas de ver visiones. Estoy lista para ver visiones.    Ruymán: pero yo no te he visto tomando mucha cantidad como para ver visiones.    Bueno, voy a probar, gracias (risas).    Ruyman: bueno, para entrar en trance y tener visiones tienes que tomar una buena cantidad y aguantar un ratito las náuseas, y ahí se va a encender la luz apenas un segundo. Tendrás que pedir ayuda, que te lleven al baño, que te ayuden a caminar.    Bueno, algunas veces sí: siento que no puedo ni caminar. Pero tampoco tengo visiones.    Ruymán: Hoy te voy a hacer un encantamiento, te voy a soplar tu medicina y así también puedo establecer la dosis. Necesitas un empujón, el tacto sagrado circula muy débilmente en tu ser, no es suficiente para rebosarse en el alto fogonazo de la visión. Aunque tu pulso es débil, se muestra perturbado por las emociones también. Por lo que hemos hablado, entiendo que tu dieta vegana, cruda y fría, más la preocupación profunda por años en tu familia, han debilitado mucho tu Bazo y, por consiguiente, tu energía vital. A través del encantamiento voy a procurar hacer crecer el tacto sagrado para que rebose en salud y fuerza, pueda desbordarse llorando el Arutam en tu visión.    PREGUNTA: Últimamente, en mis visiones, me siento como si fuera diferentes animales. La sensación de tener una piel, y algunos instintos de diferentes animales. Siento que eso es importante, pero ¿cómo puedo integrar eso a mi vida?    Ruymán: Cuando haces una ceremonia con el Natem, éste te enseña el Arutam, y te lo va mostrando de esa forma, ese es el camino natural. Todos nosotros emanamos de una Gran Perfección, y somos un rayo de luz que proviene de ese infinito, del estado perfecto de la vida. Entonces cuando tú te acercas, hacia adentro, mediante el uso de un enteógeno, o del Natem, especialmente, puedes sentir las pieles, puedes sentirte como los animales, que también llevan esa misma luz. La misma luz que nosotros también llevamos dentro. Eso hará que cada vez vayas viendo más y más animales, hasta que seas capaz de sentir que eres muchos de ellos a la vez, hasta que llegue un momento en el que puedas sentir los árboles, los cielos, los mares, los ríos. Toda la existencia. Esa es la respuesta: tienes que seguir descubriendo y darte cuenta de que más allá de la individualidad y del ego, hay todo un mundo al que uno pertenece, que somos. Y cada vez que pasa el tiempo, y que pasa la vida, esa resistencia se hace más cruel si no la dejamos ir. Y más dramática: nos pasan cosas peore, que a la vez, nos tomamos cada vez peor.Y nos alejamos del mundo, nos alejamos de ese gran ser que somos todos. ¿Verdad que te gusta sentir las pieles de esos animales?    Me gusta más sentirme en la piel de otro animal que en mi propia piel (risas).    Ruymán: bueno, todos son animales. Tú también. Tengamos en cuenta que si perdemos ese yo, ese conglomerado que ha formado el yo, con todos sus espíritus oscuros, sentimos que nos morimos o que nos volvemos locos. Y no. En realidad eso que descubrimos es mucho mejor. Cuando inhales tabaco, vas a poder saber. Y revivir todas esas realizaciones en tu día a día.    Pregunta: El último mes, cuando inhalé tabaco en mi casa, casi no sentí el efecto, tal vez por tener muchos pensamientos.    Ruymán: es que antes de inhalar tabaco hay que prepararse. Hay que llegar de la mejor manera posible, relajarse. Si no lo consigues, esperas a la noche: lo inhalas bastante y te acuestas a dormir. Pero bueno, si eso pasa con el Tabaco, significa que tenemos que corregir. Tenemos que aflojar la resistencia. Eso es lo bueno: si no tuvieramos el Tabaco, tal vez seguimos sin darnos cuenta de cómo estamos realmente.    Pregunta: cuando consumo el Tabaco me siento un poco desmayado, con un poco de náuseas. ¿Es el efecto del Tabaco, o es que estoy haciendo algo de manera incorrecta?    Ruymán: bueno, habrá que investigarlo bien. Habría que ver cómo llegas a ese momento, cómo ha sido el día. Habría que probar hacerlo en varios momentos distintos del día. Pero si ya sabes que te va a dar ese efecto, entonces tendrías que hacerlo poco antes de acostarte, así te desmayas en la cama (risas)y sueñas profundamente escuchando los susurros del Espíritu. Pero no hacerlo por la mañana, cuando te has levantado para trabajar.    Pregunta: quiero decirte muchas gracias. Ayer no tomé. Voy a tomar hoy. Pero ayer noté que usted dijo que estaba cansado, pero tuve una experiencia muy buena. Y quiero agradecerle porque pudo hacer lo mejor para todos. Y lo hace con mucho cariño, como siempre dando lo mejor. Y ahora estoy con muchas ganas de que llegue la noche. Y quería pedirle consejo, despejar algunas dudas.    Pregunta: cuando tomo por primera vez, tengo visiones y trabajo bien con la medicina. Pero eso dura una hora, una hora y media, como máximo dos horas. Después el efecto baja, y como ya no siento tanto, pienso que puedo volver a tomar, pero cuando vuelvo a tomar, ya no es tan intensa la medicina, pero es más profunda. Con un efecto más profundo. Pero ese segundo vaso, por la mañana, me hace sufrir. Y por la mañana tengo que vomitar. Siento que tengo que vomitar. Entonces mi pregunta es. Tal vez tengo que tomar un vaso a medianoche, ¿está bien eso? ¿o tengo que tomar otro vaso y vomitar por las mañanas? Porque no puedo aguantar ese segundo vaso por la mañana.    Ruymán: ahora te propongo tomar más cantidad de entrada.    Pregunta: pero de entrada tomo casi un vaso lleno, del pequeño. Entonces tengo que tomar un vaso más grande?    Ruymán: hay que explorar, saber explorar. E ir encontrando la mejor forma. La otra solución es que cuando vuelva a tomar –la segunda vez- tome menos cantidad.    Pregunta: suelo tomar bastante poco en el segundo vaso. Pero no importa si tomo así o más; por la mañana cuesta, tengo náuseas, visiones, y como que nunca se para. Creo que la luz, la mañana, me hace sufrir.    Ruymán: entonces el segundo vaso, que tome bastante. Que tome bastante, y así vomita antes de que amanezca.    Pregunta: ¿y cómo uno mismo se puede mantener, en esa forma física que usted tiene? ¿qué ejercicios practica? Porque se nota que está en muy buena forma.    Ruymán: bueno, es una mezcla. Tengo una finca grande, en Tenerife, con frutales. Y tengo que podarlas yo mismo, cuidar la hierba, hacer leña para la chimenea, etc. Entonces eso me pone bastante fuerte. Este fin de semana, por ejemplo, estuve cortando árboles con hacha, durante cinco horas. Eso te entrena.    En mi casa de campo tengo un árbol de manzanas, ¿puede ir a cortar algo? Pero no, no (risas).    Todos los días practico un yoga muy físico, mantengo la concentración y disciplina en mis viejas prácticas de la tradición china. Finalmente nadar en el mar, que te cojan las olas y te revuelquen está cañero. Caminar en el bosque, mientras alcanzo lugares óptimos para la meditación es excelente actividad también. Lo más imortante es la dieta: buen nivel de grasas saturadas; obtener energía y saciedad de aceites vegetales de calidad alta; legumbres y pescado; bastante fruta y verdura cruda; beber bastante agua pura y tomar las infusiones de hierbas apropiadas.        PREGUNTA: Es mi segunda ceremonia, y también quiero preguntar sobre la segunda toma. Por ejemplo hoy, durante la ceremonia, después del primer vaso, tuve una experiencia muy fuerte, y bastante complicada, difícil, en lo físico, estaba llorando. Como aprendí muchas cosas, era muy intensa mi visión. Pero después de unas horas ya no pude aguantar más y vomité la medicina. Al vomitar la medicina sentí mucha tranquilidad, calma. La sensación de estar como tranquila, de estar aliviando algo. Estaba en armonía. Y en ese momento ofrecieron el segundo vaso. Y como sentí ganas de tomar más, porque ya no tenía visiones, pero estaba en esa paz y tampoco tenía energía, no tuve fuerzas para levantarme y tomar otro vaso. Mi pregunta es: ¿tenía que ir y tomar otro vaso y seguir trabajando? ¿O quizás esa paz, esa tranquilidad, es otra parte del trabajo, de la ceremonia?    Ruymán: bueno. Tomaste, pasaste por tu sombra, entendiste mucho, la medicina llegó a las raíces de esa oscuridad, y cuando tocaste y desprendiste las raíces que estaban aferradas en ti, haciéndote sufrir, liberaste hacia afuera de tu cuerpo a través del vómito. Y entonces sentiste la sanación, sentiste la paz, la calma, y te sentiste quizás como una niña: en paz. Posiblemente te sentiste como te sentías antes de haber vivido ese problema, antes de haber tenido esa sombra pegada dentro. Y bueno: esa fue la sanación. Posiblemente hacía mucho tiempo que no te sentías así. No veo entonces cuál es la razón para tomar más. Hiciste el trabajo. Hoy es un nuevo día y empezamos desde otro lugar. Ánimo!

Pregunta: en mi primera semana con usted tuve visiones muy intensas, muy buenas y muy breves. Entendí bastantes cosas, pero ahora, en las últimas ceremonias sigo teniendo visiones, pero no tan intensas. Mi pregunta es si es muy importante tener visiones, y si el efecto de sanación ocurre igual, es decir, si uno puede sanarse sin tener visiones. Tal vez el Gran Espíritu se enojó, y es por eso que ahora no tengo más visiones. En la primera ceremonia mis visiones eran en color, mientras que en las últimas, las visiones son en blanco y negro o gris.

¿Anoche vomitaste?

Sí, suelo vomitar.

Cuando tomaste, ¿cuánto tardaste en vomitar?

Mäs o menos dos horas.

¿Tomaste ayer una vez? ¿Y cuánto tardaste en vomitar? ¿Dos horas?

Sí.

¿Y volviste a tomar después?

Sí.

¿Cuánto tardaste en vomitar?

Media hora.

Ruymán: el Natem que tomaste ayer era de una potencia tremenda. Ningún ser humano podría retener eso. Si tomabas 60 mililítros repartidos en dosis de cucharas soperas, no hay ser humano que no tenga visiones. Yo la primera vez me tomé un vaso entero, y tuve un poco de visiones, al principio, pero después se fue el efecto. Y no vomité. Si hubiera vomitado, no hubiera sentido nada. O sea que es bastante sensible, si tuvo visiones. Después volví a tomar, y me duró un poquito, pero no tuve muchas visiones, sino más bien una sensación de encantamiento con la naturaleza y la selva. Y no vomité. Y después tuve que volver a tomar, la tercera vez, y me tomé casi otro vaso entero, y me pasé. O sea, al principio no sentía mucho, y no podía trabajar bien. La segunda vez pude trabajar más, pero no me duró mucho. Y la tercera dije, bueno: ahora me tomo el vaso. Y me noqueó. Y entonces podía trabajar, pero ya acostado. Y eso sumado al cansancio del viaje, y al hecho de no haber comido. Se me fue al ratito, a eso de las dos, tres horas. Era intensísimo. Ahí pude visionar muy fuerte. Fue increíble. Realmente increíble. Pero claro: eso es bueno cuando tú no eres el Chamán, y puedes permanecer acostado toda la noche. Entonces, tristemente, pasaron más de dos horas y no podía cantar, debido a la intensidad, y sólo podía estar en trance acostado. Tomé un poquito de agua y luego vomité. Pero como en realidad eran tantas horas que tenía el Natem dentro, se había absorbido tanta cantidad, que aunque pude vomitar, eso no cambió mucho el panorama. Pero bueno, por lo menos ya pude tocar el "Tumank". A partir de eso, estuve presente toda la noche. Pero no, no me animé con el violín. Creo que si esa noche hubiera tocado el violín, hubiésemos tenido una orquesta de vómitos (risas). Pienso que no tienes ningún problema. Que tienes que seguir el ritmo, mantener la medicina y encontrar su ritmo. Más bien he visto en ti una evolución muy positiva. Hay que tener una energía fuerte, y eso se consigue cuidando la eyaculación –en los hombres-, y cuidando el equilibrio del trabajo en el descanso. Orientando la vida hacia las actividades que a uno lo hacen feliz, que tengan sentido para el corazón, que uno pueda poner su corazón en ellas. Y sobre todo es muy importante tener el paladar perfecto. Como si lleváramos adelante una alimentación en la naturaleza. Es decir: acostumbrarse al dulce con agua, es decir, a las frutas. No a las grasas mezcladas con dulce. Y reducir todo lo posible las harinas, comer muy poco o nada de cereales, sobre todo semillas: quinua, trigo sarraceno. Comer tubérculos, verduras, más pescado que carne, y acostumbrarse a los sabores amargos. Por ejemplo, la cerveza negra (risas). Me refiero a las hierbas amargas, a las infusiones, al sabor de las plantas. El cacao no es tan bueno, pero si tomas de vez en cuando no hay inconvenientes. En la selva, por ejemplo, nosotros nos comemos las frutas. Y la semilla se escupe. No hacemos polvo de la semilla ni la comemos. Dicen, entre los Shuar, en las costumbres nuestras en la selva, que el cacao es una semilla y, como tal, tiene ciertos principios –el sabor amargo- que tiene una función protectora de la semilla, para que, en sus generaciones, siga sobreviviendo. Puede tener un leve efecto parecido al del veneno dentro del organismo. El cacao además es estimulante, es antidepresivo, y la semilla suele estar quemada, tostada. Eso también hace daño. Y el cuerpo, además, reacciona con erupciones cutáneas, como expulsándolo. No sé muy bien cómo es el mecanismo, pero a mí el chocolate me deja el estómago sucio: a mí me da esa sensación. Pasa que yo mantengo una gran pureza en la dieta para poder estar en condiciones perfectas durante la ceremonia. Por eso me doy cuenta, más que aquellos que no tienen esa disciplina. Comprueben eso ustedes mismos.

Pregunta: ¿y qué pasa con el café?

Ruymán: Con el café pasa lo mismo. Es otra semilla, y su efecto estimulante está más relacionado con el efecto de un veneno. Un efecto puro de estimulación como podría ser el de la guayusa o la yerba mate. El té, inclusive. El mate no tiene un comportamiento como el de una semilla, y su estimulación, evidentemente, no es de naturaleza tóxica. Pero hace tanto tiempo que no tomo café, que no les puedo decir con precisión. La hoja de coca, en cambio, tiene un efecto bastante saludable. Es estimulante, pero de una forma más pura. Realmente este tipo de plantas, de hojas, ayudan a que se incremente el tacto sagrado en el ser. Eso está muy lejos de ser una estimulación por intoxicación. Por ejemplo vamos a ver un caso: El de relajación. El Natem me relaja. Es una planta que relajaba a los indios para meditar, y encontrar el Arutam. Sí, me relaja, pero despierta todos mis instintos, me hace más fuerte, incrementa el Arutam, la presencia del Gran Espíritu en mí hasta el infinito, hasta fundirme con el espejo de la vida, el cristal de la vida, el Arutam, y sentirme que estoy vivo en toda la existencia, en esa ceremonia, en los días que vienen, y, si puedo, en toda mi vida. Hay gente que dice “bueno, yo fumo marihuana porque me relaja también, y entro en trance”. Un trance que después se tiene que pagar muy caro. Porque pierdo energía vital, me debilito, pierdo mi voluntad, el mundo se va haciendo mas gris y un velo me va tapando más profundamente, no puedo trabajar duro y firmemente, porque estoy débil, empiezo a obsesionarme con el pensamiento, en plan neurótico, y cada día el espejo de la vida, en su cristal, está más lejos de mí, más oscuro. Y el miedo a esa caída y a esa oscuridad me hace fumar cada vez más, y más, y más. Para buscar un placer cada vez más caro, haciéndose un círculo vicioso. Porque la relajación no es la misma, no es lo mismo tomar mate o tomar guayusa que tomar café. La estimulación no es la misma.

PREGUNTA: Hace muchos años que participo de las ceremonias, y con cada ceremonia he aprendido mucho. Ahora me doy cuenta de muchas cosas que sólo se comprenden gracias a las visiones, pero ahora las entiendo sin necesidad de tener visiones. Pero de todos modos tengo ganas de ver visiones. No tengo visiones más tranquilas, pero en el plano de las sensaciones, tengo visiones que traen modos de aprender.

Ruymán: ella es una persona tranquila que busca eso: la comprensión. Y así es como se le da, así se le presenta la ceremonia.

Estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero tengo ganas de ver visiones. Estoy lista para ver visiones.

Ruymán: pero yo no te he visto tomando mucha cantidad como para ver visiones.

Bueno, voy a probar, gracias (risas).

Ruyman: bueno, para entrar en trance y tener visiones tienes que tomar una buena cantidad y aguantar un ratito las náuseas, y ahí se va a encender la luz apenas un segundo. Tendrás que pedir ayuda, que te lleven al baño, que te ayuden a caminar.

Bueno, algunas veces sí: siento que no puedo ni caminar. Pero tampoco tengo visiones.

Ruymán: Hoy te voy a hacer un encantamiento, te voy a soplar tu medicina y así también puedo establecer la dosis. Necesitas un empujón, el tacto sagrado circula muy débilmente en tu ser, no es suficiente para rebosarse en el alto fogonazo de la visión. Aunque tu pulso es débil, se muestra perturbado por las emociones también. Por lo que hemos hablado, entiendo que tu dieta vegana, cruda y fría, más la preocupación profunda por años en tu familia, han debilitado mucho tu Bazo y, por consiguiente, tu energía vital. A través del encantamiento voy a procurar hacer crecer el tacto sagrado para que rebose en salud y fuerza, pueda desbordarse llorando el Arutam en tu visión.

PREGUNTA: Últimamente, en mis visiones, me siento como si fuera diferentes animales. La sensación de tener una piel, y algunos instintos de diferentes animales. Siento que eso es importante, pero ¿cómo puedo integrar eso a mi vida?

Ruymán: Cuando haces una ceremonia con el Natem, éste te enseña el Arutam, y te lo va mostrando de esa forma, ese es el camino natural. Todos nosotros emanamos de una Gran Perfección, y somos un rayo de luz que proviene de ese infinito, del estado perfecto de la vida. Entonces cuando tú te acercas, hacia adentro, mediante el uso de un enteógeno, o del Natem, especialmente, puedes sentir las pieles, puedes sentirte como los animales, que también llevan esa misma luz. La misma luz que nosotros también llevamos dentro. Eso hará que cada vez vayas viendo más y más animales, hasta que seas capaz de sentir que eres muchos de ellos a la vez, hasta que llegue un momento en el que puedas sentir los árboles, los cielos, los mares, los ríos. Toda la existencia. Esa es la respuesta: tienes que seguir descubriendo y darte cuenta de que más allá de la individualidad y del ego, hay todo un mundo al que uno pertenece, que somos. Y cada vez que pasa el tiempo, y que pasa la vida, esa resistencia se hace más cruel si no la dejamos ir. Y más dramática: nos pasan cosas peore, que a la vez, nos tomamos cada vez peor.Y nos alejamos del mundo, nos alejamos de ese gran ser que somos todos. ¿Verdad que te gusta sentir las pieles de esos animales?

Me gusta más sentirme en la piel de otro animal que en mi propia piel (risas).

Ruymán: bueno, todos son animales. Tú también. Tengamos en cuenta que si perdemos ese yo, ese conglomerado que ha formado el yo, con todos sus espíritus oscuros, sentimos que nos morimos o que nos volvemos locos. Y no. En realidad eso que descubrimos es mucho mejor. Cuando inhales tabaco, vas a poder saber. Y revivir todas esas realizaciones en tu día a día.

Pregunta: El último mes, cuando inhalé tabaco en mi casa, casi no sentí el efecto, tal vez por tener muchos pensamientos.

Ruymán: es que antes de inhalar tabaco hay que prepararse. Hay que llegar de la mejor manera posible, relajarse. Si no lo consigues, esperas a la noche: lo inhalas bastante y te acuestas a dormir. Pero bueno, si eso pasa con el Tabaco, significa que tenemos que corregir. Tenemos que aflojar la resistencia. Eso es lo bueno: si no tuvieramos el Tabaco, tal vez seguimos sin darnos cuenta de cómo estamos realmente.

Pregunta: cuando consumo el Tabaco me siento un poco desmayado, con un poco de náuseas. ¿Es el efecto del Tabaco, o es que estoy haciendo algo de manera incorrecta?

Ruymán: bueno, habrá que investigarlo bien. Habría que ver cómo llegas a ese momento, cómo ha sido el día. Habría que probar hacerlo en varios momentos distintos del día. Pero si ya sabes que te va a dar ese efecto, entonces tendrías que hacerlo poco antes de acostarte, así te desmayas en la cama (risas)y sueñas profundamente escuchando los susurros del Espíritu. Pero no hacerlo por la mañana, cuando te has levantado para trabajar.

Pregunta: quiero decirte muchas gracias. Ayer no tomé. Voy a tomar hoy. Pero ayer noté que usted dijo que estaba cansado, pero tuve una experiencia muy buena. Y quiero agradecerle porque pudo hacer lo mejor para todos. Y lo hace con mucho cariño, como siempre dando lo mejor. Y ahora estoy con muchas ganas de que llegue la noche. Y quería pedirle consejo, despejar algunas dudas.

Pregunta: cuando tomo por primera vez, tengo visiones y trabajo bien con la medicina. Pero eso dura una hora, una hora y media, como máximo dos horas. Después el efecto baja, y como ya no siento tanto, pienso que puedo volver a tomar, pero cuando vuelvo a tomar, ya no es tan intensa la medicina, pero es más profunda. Con un efecto más profundo. Pero ese segundo vaso, por la mañana, me hace sufrir. Y por la mañana tengo que vomitar. Siento que tengo que vomitar. Entonces mi pregunta es. Tal vez tengo que tomar un vaso a medianoche, ¿está bien eso? ¿o tengo que tomar otro vaso y vomitar por las mañanas? Porque no puedo aguantar ese segundo vaso por la mañana.

Ruymán: ahora te propongo tomar más cantidad de entrada.

Pregunta: pero de entrada tomo casi un vaso lleno, del pequeño. Entonces tengo que tomar un vaso más grande?

Ruymán: hay que explorar, saber explorar. E ir encontrando la mejor forma. La otra solución es que cuando vuelva a tomar –la segunda vez- tome menos cantidad.

Pregunta: suelo tomar bastante poco en el segundo vaso. Pero no importa si tomo así o más; por la mañana cuesta, tengo náuseas, visiones, y como que nunca se para. Creo que la luz, la mañana, me hace sufrir.

Ruymán: entonces el segundo vaso, que tome bastante. Que tome bastante, y así vomita antes de que amanezca.

Pregunta: ¿y cómo uno mismo se puede mantener, en esa forma física que usted tiene? ¿qué ejercicios practica? Porque se nota que está en muy buena forma.

Ruymán: bueno, es una mezcla. Tengo una finca grande, en Tenerife, con frutales. Y tengo que podarlas yo mismo, cuidar la hierba, hacer leña para la chimenea, etc. Entonces eso me pone bastante fuerte. Este fin de semana, por ejemplo, estuve cortando árboles con hacha, durante cinco horas. Eso te entrena.

En mi casa de campo tengo un árbol de manzanas, ¿puede ir a cortar algo? Pero no, no (risas).

Todos los días practico un yoga muy físico, mantengo la concentración y disciplina en mis viejas prácticas de la tradición china. Finalmente nadar en el mar, que te cojan las olas y te revuelquen está cañero. Caminar en el bosque, mientras alcanzo lugares óptimos para la meditación es excelente actividad también. Lo más imortante es la dieta: buen nivel de grasas saturadas; obtener energía y saciedad de aceites vegetales de calidad alta; legumbres y pescado; bastante fruta y verdura cruda; beber bastante agua pura y tomar las infusiones de hierbas apropiadas.

PREGUNTA: Es mi segunda ceremonia, y también quiero preguntar sobre la segunda toma. Por ejemplo hoy, durante la ceremonia, después del primer vaso, tuve una experiencia muy fuerte, y bastante complicada, difícil, en lo físico, estaba llorando. Como aprendí muchas cosas, era muy intensa mi visión. Pero después de unas horas ya no pude aguantar más y vomité la medicina. Al vomitar la medicina sentí mucha tranquilidad, calma. La sensación de estar como tranquila, de estar aliviando algo. Estaba en armonía. Y en ese momento ofrecieron el segundo vaso. Y como sentí ganas de tomar más, porque ya no tenía visiones, pero estaba en esa paz y tampoco tenía energía, no tuve fuerzas para levantarme y tomar otro vaso. Mi pregunta es: ¿tenía que ir y tomar otro vaso y seguir trabajando? ¿O quizás esa paz, esa tranquilidad, es otra parte del trabajo, de la ceremonia?

Ruymán: bueno. Tomaste, pasaste por tu sombra, entendiste mucho, la medicina llegó a las raíces de esa oscuridad, y cuando tocaste y desprendiste las raíces que estaban aferradas en ti, haciéndote sufrir, liberaste hacia afuera de tu cuerpo a través del vómito. Y entonces sentiste la sanación, sentiste la paz, la calma, y te sentiste quizás como una niña: en paz. Posiblemente te sentiste como te sentías antes de haber vivido ese problema, antes de haber tenido esa sombra pegada dentro. Y bueno: esa fue la sanación. Posiblemente hacía mucho tiempo que no te sentías así. No veo entonces cuál es la razón para tomar más. Hiciste el trabajo. Hoy es un nuevo día y empezamos desde otro lugar. Ánimo!

Algunas cuestiones relevantes a Arutam Ruymán post-ceremonia. Santa Cruz de Tenerife, España, a 30 de Junio del 2018.

 Algunas cuestiones relevantes a Arutam Ruymán post - ceremonia. Santa Cruz de Tenerife, España, a 30 de Junio del 2018.     PREGUNTA SOBRE INTERPRETACIÓN: Durante la noche tuve muchas visiones, y entendí lo que soñaba. Pero en la última no entendí bien. Soñé que estaba en una orilla.     RUYMÁN: ¿del río o del mar?     PREGUNTA: del mar. En la orilla del mar había dos hombres muy hermosos, que me llamaron. Luego ví un barco, en el que había cuatro hombres, también muy hermosos, que me llamaron. Estaba caminando, y me pidieron que fuera hacia la nave. Todo estaba bien, hasta que empecé a preguntarme qué significaba esa visión: de inmediato la visión se desvaneció.     RUYMÁN: Bueno, y entonces empezastes mal, intetaste razonar, usaste la perspectiva (bloqueo espacio-temporal) del monstruo que mira y responde a tu nombre. Fue por eso que perdiste la visión. Se difuminó el azar mágico en el que Arutam te susurra a través de los instintos. Tienes que aprender a no hacer eso nunca más. Así es como en la vida bloqueamos todo lo que nuestro espíritu nos esclarece, nos indica y nos guía. Hasta en nuestros sueños. Todo lo coaccionamos con la mente, con la resistencia de nuestro yo, con el control.nuestro     PREGUNTA: ¿cómo se puede hacer para que la mente no nos interrumpa las visiones? ¿Cómo mantener la mente a raya, no utilizarla, no pensar?     RUYMÁN: eso no se consigue en el momento de tener esas visiones. Hay que llegar a las ceremonias con ese trabajo ya hecho, en la vida cotidiana, en el día a día. Pero básicamente está bien. Estabas entregada a la visión, estabas formando parte del evento y fue de repente que volviste a la costumbre, a la tendencia de querer entender –y controlar- desde el punto de vista enfermo de la sombra de la resistencia, de la entidad del yo. Es decir: sabes hacerlo. Lo estabas haciendo, sólo que lo interrumpiste. Pero naturalmente lo sabes hacer. Y así es: nacemos del Gran Espíritu. Nacemos de esa inteligencia con la cual sólo tenemos que existir, para lo cual no es necesaria una mente que controle, que calcule o que se organice; que tenga preguntas y necesite respuestas que expliquen la percepción nublada de su mirada ajena al mundo y unión con nuestro sentir. Nosotros nacimos de esa inteligencia, y el cuerpo, sus órganos, todo fluye en la perfecta armonía de esa inteligencia. Estabas fluyendo, dejándote embriagar en sagrado encantamiento, hacia una visión, hacia un sentir; dejando que se dibujara la libertad, con los trazos de luz del Tabaco y las pinceladas únicas de Arutam. Lo que pasa es que después te acordaste de tu identidad, sentiste que se te estaba olvidando, y esta otra vez te dio con dureza, y volvió ese monstruo. Y lógicamente perdiste la visión. Pero ahora yo te pregunto: ¿qué te gustó más? ¿Cuando estabas fluyendo en el milagro en el que Arutam dibuja ese arte, y nos habla, o cuando te interrumpió la mente, que otra vez lo nubló y lo perdió todo? ¡Así se aprende en el chamanismo! A través del sentir. A través de los errores. Errores que hay que cometer una y otra vez hasta que algo en ti dice: ¡Basta! ¡Estoy harto! ¡Por favor! ¡Ya no quiero más! ¿Cuántas veces me va a pasar lo mismo? Y nos preguntamos: ¿Cuántas veces en la vida cometemos un error sobre otro error, y caemos enfermos y decimos “basta ya, no puedo seguir así”? Muchas veces, cuando cometemos un error, debemos seguir esa tendencia hasta que ésta se transforma en un fracaso total. Recién allí nos damos cuenta de que era un error. Lo único que puede hacer ese Espíritu que tenemos dentro es ser como un espejo. Y reflejar lo que estamos haciendo con ese “yo”, con ese monstruo. Y sí: es la forma más dolorosa de aprender. Pero fuimos nosotros quienes escogimos ese camino doloroso: cuando nos separamos de Arutam. Y hay que tener mucho valor para verlo. Pararse firme, sentir lo que estamos haciendo, y decidir hacerlo de otra forma. Hacia el Espíritu. Hacia Arutam. Así que alégrate. Alégrate de esa experiencia. Y de todas las que hagan falta para que le cojas asco y repelús al asunto. Y digas: ¡fuera! ¡Hay que hacerlo de otra forma!     PREGUNTA: ayer me dolía mucho la cabeza. Y cuando iba a la ceremonia pensaba que quizá no tenía que tomar la medicina. Uno o dos minutos después de tomarla, vomité. Tomé, otra vez, y la experiencia fue muy dura…     Ruymán: antes de continuar quiero decir que el dolor de cabeza, casi siempre, es por un exceso de tensión, que ocurre porque la resistencia del “yo”, simbolizada por el hígado, sube demasiado, tensa el cuello y luego aumenta el dolor en los laterales y en el vértex de la cabeza. Con mucho pensamiento, también afectaría la frente. No podemos atribuirle este dolor al Natem sino más bien a que habría que bajar un par de marchas. Por ejemplo, si ya está en ese estado, evitar el mate  durante un par de días, hasta que se calme. Y tomar infusiones que no sean estimulantes, sino más bien relajantes, hasta que pare el dolor. Remedios medicinales óptimos serían: la raíz de la peonia blanca, la uña de gato, la concha de ostra y Valeriana.  Recién entonces puede volver a tomar Ayahuasca (habría que tener extremo cuidado con el San Pedro). Si estás en un exceso, si estás ante una tensión desbordada, es decir que la resistencia del yo está apretando demasiado, el monstruo mordiendo, la cabeza hiriendo, porque todo ese fuego está arriba –el fuego tiende a ir hacia arriba, como el calor- y quema. Entonces cuando tomas el Natem todo va hacia arriba y en algún momento sale por la boca. Como una bomba que hace explotar esas tensiones por todos lados.  Pero te hago una pregunta: Cuándo vomitaste con fuerza y luego te calmaste ¿notaste cierto alivio? Porque esa hinchazón, ese exceso de tensión, salió hacia el aire y le permitió calmarse. Y pudo calmarse para volver a tomar. Lo que yo hubiera hecho es esperar al menos una hora, para calmarme algo más, y haber tomado tabaco –que es muy hipotensor, muy calmante- para equilibrarme algo más en el tacto sagrado, y volver a tomar recién una hora después, no tan de inmediato, con tanta ansiedad. Seguramente el Natem todavía fue un poco fuerte cuando lo tomó, porque no llevó a cabo esta recomendación. Y seguramente fue un poco violento. Pero, para ser más exactos, hay que decir que no fue violento el Natem. El Natem es Natem: no es algo ni violento ni relajado. Lo que hizo el Natem es mostrarle esa resistencia, que aún estaba un poco alta, y no le gustó ver lo que estaba llevando consigo mismo, a menudo, y alimentando. No le gustó Robert. ¿Qué fue lo que viste, para lo cual no estabas preparado?     PREGUNTA: importantes momentos de mi vida. Y mucho que todavía no puedo aceptar. Y vino a mi mente algún caso de gente que pasó momentos difíciles en ceremonia.     Ruymán: ayer hablé bastante sobre el dolor. Y cuán grande es el dolor que podemos vivir y llevar con nosotros. Ese dolor está detenido, en un bloqueo espacio-tiempo, en una persona que cree que es real, y lo guarda, y lo lleva. Y a veces ese dolor ha sido duro y verdadero, pero ya ha sido muy doloroso en su momento, no puede ser nuestra  condena de por vida. Eso se  tiene que ir. Y para que se vaya, el concepto Robert tiene que desaparecer. La persona que lleva ese dolor, que cree que existe y que cierra el espacio y el tiempo y, en esa tensión sigue adelante, en una especie de dirección, tiene que disolverse. Y eso es lo que el Natem intenta conseguir, al hacerlo explotar. Pero cuando no queremos, y el Natem nos lleva a esa liberación, ¡pero no queremos!, nos expande, nos sigue llevando a esa liberación con todos sus encantamientos –entre luminosos y tenebrosos-, porque eso tenebroso es nuestra sombra, ¡y no queremos! Hasta que en un momento decimos: ¡Dios mío, me va a volver loco! Entonces aparece la disyuntiva: o tomo de una buena vez este camino, o sigo como estoy hasta el día de mi muerte. Pero claro: es como lanzarse al vacío. Es lanzarse al infinito. Y hay que quererlo con todas las fuerzas, porque de otro modo ¿para qué presionar con el Natem? Si hay momentos de tu vida, específicos, cuya resistencia y dolor te cuesta soltar, me los puedes comentar en privado, y podemos hablar sobre eso. Pero hay que soltar. Hay que liberar esa resistencia en el espacio y el tiempo. Que no quede lugar donde se pueda volver a un recuerdo o a un dolor, que hasta querer recordar algún trauma nos haga decir: qué esfuerzo inútil. Paso. Llegar a algo así como a un cansancio de madurez. Como el de un viejo sabio. Eso es ser un hombre sano. No hay derecho: que hayas nacido a la vida, desde el Gran Espíritu, de Arutam, de ese cristal de paz y perfección, del que emana hasta el más mínimo susurro del más pequeño grillo, y que tú ignores todo eso para formar una construcción resistente y oscura para olvidarlo todo, y vivas sufriendo para consumir esa vida, de la que cada vez te llega menos, y finalmente te dejes morir así. No te lo mereces, ni se lo merece tampoco el Gran Ser que te dio la vida. El que te la está dando ahora. Y te la sigue dando. Así que piénsalo: si me quieres decir algo, dímelo y lo hablamos para que  pueda ayudarte a enfocarte bien. Y por otro lado, si en esa búsqueda vemos algo muy difícil, siempre se  pueden hacer encantamientos en la medicina. Para que el Espíritu, a través del arte del Natem, pueda hablarte, ayudarte a entender, darte la perspectiva mediante sus encantamientos –luminosos y tenebrosos-. Y Robert: eres nuestro amigo, como todos los hermanos aquí presentes. Si en algún momento te duele la cabeza nos avisas, que si no soy yo, será Sami o Nunkui, y desinflamos el globo con un par de agujas (risas). Ponemos una en la nariz, otra bajo la lengua y otra en… no, bueno, mejor no (risas). ¿Alguna otra pregunta?     PREGUNTA: Tuve la visión de un  barco, que el mar llevó hacia la orilla, a la arena. Y entonces sentí que ya no podía navegar más, y empecé a pensar en cómo salvarme, y de repente el barco se deshizo en mil  pedazos. Y cada  parte se partió en más pedacitos aún más pequeños. Y luego sintió que de los restos de ese barco empezaban a crecer hojas, hierba, como si la vida empezara a nacer otra vez. Y sentí que la vida había encontrado otra forma de crecer, de seguir su curso. Y sentí que esa era otra forma de salvar ese barco.       Ruymán: hay varias connotaciones que nos permiten explicar esta visión. Vamos a explicar un par de ellas. Aunque yo siento que lo entendiste bastante bien. Que la visión te hizo el impacto correcto. De hecho la visión es impresionante: muy buena. Me impresiona la relación entre el barco y la realidad, la realidad humana, el nivel afectivo, el pasado, lo que éramos –esa realidad humana, en definitiva-. Que llega hacia la costa, traído desde el mar, y eso es como una muerte y un descanso de toda esa realidad humana, de esa construcción humana. También me impresiona cómo desde ese pasado llegamos hacia un presente en el que esa realidad humana lo deshizo completamente, en todas sus células y átomos, y de lo viejo llegó al núcleo mismo de las células, desde lo más profundo, donde pudo reencontrar la vida. Y la vida pudo brotar de nuevo, desde lo viejo que había llegado a la orilla. Pudo brotar otra vez. Me impresiona cómo a ese barco viejo, que llegó a la orilla, el Natem lo pudo deshacer, para encontrar la fuente de la vida en la madera vieja, para que brotara de ahí una selva, un bosque. Es peculiar que haya brotado la vida de algo inerte. Es una visión realmente maravillosa. Y yo, mientras tanto, le preguntaba ¿sentiste la medicina? (risas). Muy bien. Gracias por compartirlo. ¿Alguna otra pregunta?     PREGUNTA: bueno, la verdad es que esta mañana y durante todo el día de hoy, después de la experiencia, me sentí muy bien, inmerso en un sentimiento de amor muy profundo y de felicidad y de bienestar. Y digamos que ese mismo sentimiento de bienestar hizo que se me planteara una duda: esto se lo comenté a Jordi y a Sami en el día de hoy. Ellos me dieron su consejo y yo lo recibí de muy buen grado. Y es que esto me hizo plantearme hasta qué punto debía volver a tomar la medicina ahora. Porque realmente sentí que la medicina me dio lo que necesitaba. Me sentí bastante lleno y muy feliz. Y sentí que volver a hacerlo podía desencadenar algo malo o, no sé. Ya no necesitaba más. Y se me presentó esa duda y , comentándolo con ellos me dijeron que muchas veces el ego herido te juega malas pasadas, te hace pequeñas trampas y te hace buscar la excusa para no continuar.     Ruymán: si quieres yo puedo darte mi opinión. Tuviste una experiencia muy buena. El descanso es también una opción excelente. Es decir, no hay prisa. Puedes venir la próxima vez, y quedarte con ese sentimiento que encontraste –que hacía mucho que no lo encontrabas-, y cuidarlo. A mí realmente me parece que esa es la mejor opción. Vale por mi experiencia y por lo que sentí en este momento que lo puedas hacer. Porque ese sentimiento, tal como tú nos lo relataste, hace mucho que no pasaba por ti. Quizá desde tu infancia, quién sabe. Entonces, como respeto a ese sentir, yo lo dejaría ahí, y lo cuidaría durante un par de meses. Y luego lo retomaría. Hasta lo veo como algo sagrado y respetuoso de tu parte. Y me gusta: habla de tu buen corazón y de tu sinceridad. Que me pareció siempre real. Desde que te conocí en nuestra primera charla. Tú justamente habías hecho las cosas un poco mal. Pero bueno: estamos en una isla, uno no sabe, uno no sabe, uno está empezando. Ahora me has podido conocer a mí, que conozco esto bastante bien. Pero oye: se empieza de a poco hasta que llegas a otro nivel. Tuviste la suerte de que esos errores no te hayan pasado factura. A mucha gente le ocurre. El Espíritu no tiene afectos particulares, pero de alguna manera quiere darte una lección, para que no regreses por ahí otra vez. Y esta vez no pasó. ¿Por qué? Porque fue inocente. Fue un deseo sincero. Y por eso llegaste aquí. Y te dio en lo profundo de tu corazón: te dio la dicha. Me parece muy respetable que además no estés con ansiedad (como dejándote ganar por la codicia de experiencias psicoactivas o visiones). Me parece realmente una muestra de tu buen sentir y de tu nobleza hacia el honorable Arutam. A mí me parece lo mejor, realmente, y por algo lo sentiste tú también. Así que confía en lo que sientes: no tienes que andar preguntándole a la gente. Confía, porque la verdad es que tu sentir es  noble. Entonces, tal como va tu camino, y cómo lo llevas, me parece acertada la decisión. Si te quedaras hoy el Natem va a fluir. Aquí ya no va a encontrar nada. O va a encontrar el espacio adecuado en tu corazón, en tu sentimiento, para que la anaconda siga levantando cabeza hacia los ojos, hacia la corona. Y vas a tener una experiencia muy visionaria, muy fuerte. Pero va a pegar aquí muy fuerte. Con una intensidad muy considerable. Que sí, probablemente vas a alucinar, pero a mí no me gustaría que se te nublara, o que toda esa fuerza te hiciera olvidar lo que hiciste ayer. Me gustaría que te llevaras lo de ayer como un tesoro, para alimentarlo y cuidarlo en tu corazón, y volvieras luego desde ahí, para dar ese salto.                  

Algunas cuestiones relevantes a Arutam Ruymán post - ceremonia. Santa Cruz de Tenerife, España, a 30 de Junio del 2018.

 

PREGUNTA SOBRE INTERPRETACIÓN: Durante la noche tuve muchas visiones, y entendí lo que soñaba. Pero en la última no entendí bien. Soñé que estaba en una orilla.

 

RUYMÁN: ¿del río o del mar?

 

PREGUNTA: del mar. En la orilla del mar había dos hombres muy hermosos, que me llamaron. Luego ví un barco, en el que había cuatro hombres, también muy hermosos, que me llamaron. Estaba caminando, y me pidieron que fuera hacia la nave. Todo estaba bien, hasta que empecé a preguntarme qué significaba esa visión: de inmediato la visión se desvaneció.

 

RUYMÁN: Bueno, y entonces empezastes mal, intetaste razonar, usaste la perspectiva (bloqueo espacio-temporal) del monstruo que mira y responde a tu nombre. Fue por eso que perdiste la visión. Se difuminó el azar mágico en el que Arutam te susurra a través de los instintos. Tienes que aprender a no hacer eso nunca más. Así es como en la vida bloqueamos todo lo que nuestro espíritu nos esclarece, nos indica y nos guía. Hasta en nuestros sueños. Todo lo coaccionamos con la mente, con la resistencia de nuestro yo, con el control.nuestro

 

PREGUNTA: ¿cómo se puede hacer para que la mente no nos interrumpa las visiones? ¿Cómo mantener la mente a raya, no utilizarla, no pensar?

 

RUYMÁN: eso no se consigue en el momento de tener esas visiones. Hay que llegar a las ceremonias con ese trabajo ya hecho, en la vida cotidiana, en el día a día. Pero básicamente está bien. Estabas entregada a la visión, estabas formando parte del evento y fue de repente que volviste a la costumbre, a la tendencia de querer entender –y controlar- desde el punto de vista enfermo de la sombra de la resistencia, de la entidad del yo. Es decir: sabes hacerlo. Lo estabas haciendo, sólo que lo interrumpiste. Pero naturalmente lo sabes hacer. Y así es: nacemos del Gran Espíritu. Nacemos de esa inteligencia con la cual sólo tenemos que existir, para lo cual no es necesaria una mente que controle, que calcule o que se organice; que tenga preguntas y necesite respuestas que expliquen la percepción nublada de su mirada ajena al mundo y unión con nuestro sentir. Nosotros nacimos de esa inteligencia, y el cuerpo, sus órganos, todo fluye en la perfecta armonía de esa inteligencia. Estabas fluyendo, dejándote embriagar en sagrado encantamiento, hacia una visión, hacia un sentir; dejando que se dibujara la libertad, con los trazos de luz del Tabaco y las pinceladas únicas de Arutam. Lo que pasa es que después te acordaste de tu identidad, sentiste que se te estaba olvidando, y esta otra vez te dio con dureza, y volvió ese monstruo. Y lógicamente perdiste la visión. Pero ahora yo te pregunto: ¿qué te gustó más? ¿Cuando estabas fluyendo en el milagro en el que Arutam dibuja ese arte, y nos habla, o cuando te interrumpió la mente, que otra vez lo nubló y lo perdió todo? ¡Así se aprende en el chamanismo! A través del sentir. A través de los errores. Errores que hay que cometer una y otra vez hasta que algo en ti dice: ¡Basta! ¡Estoy harto! ¡Por favor! ¡Ya no quiero más! ¿Cuántas veces me va a pasar lo mismo? Y nos preguntamos: ¿Cuántas veces en la vida cometemos un error sobre otro error, y caemos enfermos y decimos “basta ya, no puedo seguir así”? Muchas veces, cuando cometemos un error, debemos seguir esa tendencia hasta que ésta se transforma en un fracaso total. Recién allí nos damos cuenta de que era un error. Lo único que puede hacer ese Espíritu que tenemos dentro es ser como un espejo. Y reflejar lo que estamos haciendo con ese “yo”, con ese monstruo. Y sí: es la forma más dolorosa de aprender. Pero fuimos nosotros quienes escogimos ese camino doloroso: cuando nos separamos de Arutam. Y hay que tener mucho valor para verlo. Pararse firme, sentir lo que estamos haciendo, y decidir hacerlo de otra forma. Hacia el Espíritu. Hacia Arutam. Así que alégrate. Alégrate de esa experiencia. Y de todas las que hagan falta para que le cojas asco y repelús al asunto. Y digas: ¡fuera! ¡Hay que hacerlo de otra forma!

 

PREGUNTA: ayer me dolía mucho la cabeza. Y cuando iba a la ceremonia pensaba que quizá no tenía que tomar la medicina. Uno o dos minutos después de tomarla, vomité. Tomé, otra vez, y la experiencia fue muy dura…

 

Ruymán: antes de continuar quiero decir que el dolor de cabeza, casi siempre, es por un exceso de tensión, que ocurre porque la resistencia del “yo”, simbolizada por el hígado, sube demasiado, tensa el cuello y luego aumenta el dolor en los laterales y en el vértex de la cabeza. Con mucho pensamiento, también afectaría la frente. No podemos atribuirle este dolor al Natem sino más bien a que habría que bajar un par de marchas. Por ejemplo, si ya está en ese estado, evitar el mate  durante un par de días, hasta que se calme. Y tomar infusiones que no sean estimulantes, sino más bien relajantes, hasta que pare el dolor. Remedios medicinales óptimos serían: la raíz de la peonia blanca, la uña de gato, la concha de ostra y Valeriana.  Recién entonces puede volver a tomar Ayahuasca (habría que tener extremo cuidado con el San Pedro). Si estás en un exceso, si estás ante una tensión desbordada, es decir que la resistencia del yo está apretando demasiado, el monstruo mordiendo, la cabeza hiriendo, porque todo ese fuego está arriba –el fuego tiende a ir hacia arriba, como el calor- y quema. Entonces cuando tomas el Natem todo va hacia arriba y en algún momento sale por la boca. Como una bomba que hace explotar esas tensiones por todos lados.  Pero te hago una pregunta: Cuándo vomitaste con fuerza y luego te calmaste ¿notaste cierto alivio? Porque esa hinchazón, ese exceso de tensión, salió hacia el aire y le permitió calmarse. Y pudo calmarse para volver a tomar. Lo que yo hubiera hecho es esperar al menos una hora, para calmarme algo más, y haber tomado tabaco –que es muy hipotensor, muy calmante- para equilibrarme algo más en el tacto sagrado, y volver a tomar recién una hora después, no tan de inmediato, con tanta ansiedad. Seguramente el Natem todavía fue un poco fuerte cuando lo tomó, porque no llevó a cabo esta recomendación. Y seguramente fue un poco violento. Pero, para ser más exactos, hay que decir que no fue violento el Natem. El Natem es Natem: no es algo ni violento ni relajado. Lo que hizo el Natem es mostrarle esa resistencia, que aún estaba un poco alta, y no le gustó ver lo que estaba llevando consigo mismo, a menudo, y alimentando. No le gustó Robert. ¿Qué fue lo que viste, para lo cual no estabas preparado?

 

PREGUNTA: importantes momentos de mi vida. Y mucho que todavía no puedo aceptar. Y vino a mi mente algún caso de gente que pasó momentos difíciles en ceremonia.

 

Ruymán: ayer hablé bastante sobre el dolor. Y cuán grande es el dolor que podemos vivir y llevar con nosotros. Ese dolor está detenido, en un bloqueo espacio-tiempo, en una persona que cree que es real, y lo guarda, y lo lleva. Y a veces ese dolor ha sido duro y verdadero, pero ya ha sido muy doloroso en su momento, no puede ser nuestra  condena de por vida. Eso se  tiene que ir. Y para que se vaya, el concepto Robert tiene que desaparecer. La persona que lleva ese dolor, que cree que existe y que cierra el espacio y el tiempo y, en esa tensión sigue adelante, en una especie de dirección, tiene que disolverse. Y eso es lo que el Natem intenta conseguir, al hacerlo explotar. Pero cuando no queremos, y el Natem nos lleva a esa liberación, ¡pero no queremos!, nos expande, nos sigue llevando a esa liberación con todos sus encantamientos –entre luminosos y tenebrosos-, porque eso tenebroso es nuestra sombra, ¡y no queremos! Hasta que en un momento decimos: ¡Dios mío, me va a volver loco! Entonces aparece la disyuntiva: o tomo de una buena vez este camino, o sigo como estoy hasta el día de mi muerte. Pero claro: es como lanzarse al vacío. Es lanzarse al infinito. Y hay que quererlo con todas las fuerzas, porque de otro modo ¿para qué presionar con el Natem? Si hay momentos de tu vida, específicos, cuya resistencia y dolor te cuesta soltar, me los puedes comentar en privado, y podemos hablar sobre eso. Pero hay que soltar. Hay que liberar esa resistencia en el espacio y el tiempo. Que no quede lugar donde se pueda volver a un recuerdo o a un dolor, que hasta querer recordar algún trauma nos haga decir: qué esfuerzo inútil. Paso. Llegar a algo así como a un cansancio de madurez. Como el de un viejo sabio. Eso es ser un hombre sano. No hay derecho: que hayas nacido a la vida, desde el Gran Espíritu, de Arutam, de ese cristal de paz y perfección, del que emana hasta el más mínimo susurro del más pequeño grillo, y que tú ignores todo eso para formar una construcción resistente y oscura para olvidarlo todo, y vivas sufriendo para consumir esa vida, de la que cada vez te llega menos, y finalmente te dejes morir así. No te lo mereces, ni se lo merece tampoco el Gran Ser que te dio la vida. El que te la está dando ahora. Y te la sigue dando. Así que piénsalo: si me quieres decir algo, dímelo y lo hablamos para que  pueda ayudarte a enfocarte bien. Y por otro lado, si en esa búsqueda vemos algo muy difícil, siempre se  pueden hacer encantamientos en la medicina. Para que el Espíritu, a través del arte del Natem, pueda hablarte, ayudarte a entender, darte la perspectiva mediante sus encantamientos –luminosos y tenebrosos-. Y Robert: eres nuestro amigo, como todos los hermanos aquí presentes. Si en algún momento te duele la cabeza nos avisas, que si no soy yo, será Sami o Nunkui, y desinflamos el globo con un par de agujas (risas). Ponemos una en la nariz, otra bajo la lengua y otra en… no, bueno, mejor no (risas). ¿Alguna otra pregunta?

 

PREGUNTA: Tuve la visión de un  barco, que el mar llevó hacia la orilla, a la arena. Y entonces sentí que ya no podía navegar más, y empecé a pensar en cómo salvarme, y de repente el barco se deshizo en mil  pedazos. Y cada  parte se partió en más pedacitos aún más pequeños. Y luego sintió que de los restos de ese barco empezaban a crecer hojas, hierba, como si la vida empezara a nacer otra vez. Y sentí que la vida había encontrado otra forma de crecer, de seguir su curso. Y sentí que esa era otra forma de salvar ese barco.  

 

Ruymán: hay varias connotaciones que nos permiten explicar esta visión. Vamos a explicar un par de ellas. Aunque yo siento que lo entendiste bastante bien. Que la visión te hizo el impacto correcto. De hecho la visión es impresionante: muy buena. Me impresiona la relación entre el barco y la realidad, la realidad humana, el nivel afectivo, el pasado, lo que éramos –esa realidad humana, en definitiva-. Que llega hacia la costa, traído desde el mar, y eso es como una muerte y un descanso de toda esa realidad humana, de esa construcción humana. También me impresiona cómo desde ese pasado llegamos hacia un presente en el que esa realidad humana lo deshizo completamente, en todas sus células y átomos, y de lo viejo llegó al núcleo mismo de las células, desde lo más profundo, donde pudo reencontrar la vida. Y la vida pudo brotar de nuevo, desde lo viejo que había llegado a la orilla. Pudo brotar otra vez. Me impresiona cómo a ese barco viejo, que llegó a la orilla, el Natem lo pudo deshacer, para encontrar la fuente de la vida en la madera vieja, para que brotara de ahí una selva, un bosque. Es peculiar que haya brotado la vida de algo inerte. Es una visión realmente maravillosa. Y yo, mientras tanto, le preguntaba ¿sentiste la medicina? (risas). Muy bien. Gracias por compartirlo. ¿Alguna otra pregunta?

 

PREGUNTA: bueno, la verdad es que esta mañana y durante todo el día de hoy, después de la experiencia, me sentí muy bien, inmerso en un sentimiento de amor muy profundo y de felicidad y de bienestar. Y digamos que ese mismo sentimiento de bienestar hizo que se me planteara una duda: esto se lo comenté a Jordi y a Sami en el día de hoy. Ellos me dieron su consejo y yo lo recibí de muy buen grado. Y es que esto me hizo plantearme hasta qué punto debía volver a tomar la medicina ahora. Porque realmente sentí que la medicina me dio lo que necesitaba. Me sentí bastante lleno y muy feliz. Y sentí que volver a hacerlo podía desencadenar algo malo o, no sé. Ya no necesitaba más. Y se me presentó esa duda y , comentándolo con ellos me dijeron que muchas veces el ego herido te juega malas pasadas, te hace pequeñas trampas y te hace buscar la excusa para no continuar.

 

Ruymán: si quieres yo puedo darte mi opinión. Tuviste una experiencia muy buena. El descanso es también una opción excelente. Es decir, no hay prisa. Puedes venir la próxima vez, y quedarte con ese sentimiento que encontraste –que hacía mucho que no lo encontrabas-, y cuidarlo. A mí realmente me parece que esa es la mejor opción. Vale por mi experiencia y por lo que sentí en este momento que lo puedas hacer. Porque ese sentimiento, tal como tú nos lo relataste, hace mucho que no pasaba por ti. Quizá desde tu infancia, quién sabe. Entonces, como respeto a ese sentir, yo lo dejaría ahí, y lo cuidaría durante un par de meses. Y luego lo retomaría. Hasta lo veo como algo sagrado y respetuoso de tu parte. Y me gusta: habla de tu buen corazón y de tu sinceridad. Que me pareció siempre real. Desde que te conocí en nuestra primera charla. Tú justamente habías hecho las cosas un poco mal. Pero bueno: estamos en una isla, uno no sabe, uno no sabe, uno está empezando. Ahora me has podido conocer a mí, que conozco esto bastante bien. Pero oye: se empieza de a poco hasta que llegas a otro nivel. Tuviste la suerte de que esos errores no te hayan pasado factura. A mucha gente le ocurre. El Espíritu no tiene afectos particulares, pero de alguna manera quiere darte una lección, para que no regreses por ahí otra vez. Y esta vez no pasó. ¿Por qué? Porque fue inocente. Fue un deseo sincero. Y por eso llegaste aquí. Y te dio en lo profundo de tu corazón: te dio la dicha. Me parece muy respetable que además no estés con ansiedad (como dejándote ganar por la codicia de experiencias psicoactivas o visiones). Me parece realmente una muestra de tu buen sentir y de tu nobleza hacia el honorable Arutam. A mí me parece lo mejor, realmente, y por algo lo sentiste tú también. Así que confía en lo que sientes: no tienes que andar preguntándole a la gente. Confía, porque la verdad es que tu sentir es  noble. Entonces, tal como va tu camino, y cómo lo llevas, me parece acertada la decisión. Si te quedaras hoy el Natem va a fluir. Aquí ya no va a encontrar nada. O va a encontrar el espacio adecuado en tu corazón, en tu sentimiento, para que la anaconda siga levantando cabeza hacia los ojos, hacia la corona. Y vas a tener una experiencia muy visionaria, muy fuerte. Pero va a pegar aquí muy fuerte. Con una intensidad muy considerable. Que sí, probablemente vas a alucinar, pero a mí no me gustaría que se te nublara, o que toda esa fuerza te hiciera olvidar lo que hiciste ayer. Me gustaría que te llevaras lo de ayer como un tesoro, para alimentarlo y cuidarlo en tu corazón, y volvieras luego desde ahí, para dar ese salto.

         

     

Charla con Arutam Ruymán en El Tanque, Santa Cruz de Tenerife, a 30 de Junio del 2018.

 PREGUNTA SOBRE LAS LECCIONES DEL CAMINO:  ¿El Natem nos lleva hacia nuestras oscuridades?  Ruymán: no es que el Natem nos lleve a nuestra oscuridad: digamos que el Natem nos sumerge en las profundidades del Espíritu, y  mientras llegamos al Espíritu, vemos esas tendencias oscuras que alimentamos diariamente, sentimos su miseria y velo sombrío. Vemos qué es y como está creciendo en nosotros. Pero si no hiciéramos eso, el trance  del Natem sería sólo el resplandor del Espíritu: pura luz y belleza, como la Vida.  PREGUNTA: bueno, cuando el Natem nos muestra esas partes oscuras de nuestro ser, empiezo a sentir náuseas. El sentimiento es que tiene que irse de esa oscuridad, no quieres ir a ese lugar.  Ruymán: no, por el contrario: tienes que mirar con toda la curiosiadad. Sin miedo. Cuando se enciende la luz, cuando todo es más claro y puedes ver toda esa miseria que estás alimentando, y dejando que crezca por dentro y te carcoma, tienes que mirar con curiosidad, e indagar: ¿qué es eso? ¿Pero dónde tengo yo eso en mí? ¿Qué parte de mi mente está tan enferma como para alimentar esa porquería? Te pones a investigar y a entender, y claro que sientes náuseas. Y en realidad ocurre que no quieres. No quieres que eso se descubra. No quieres que se vea. Es tan horripilante esa sombra que pudre nuestra carne , que sientes un rechazo total. Y muchas veces eso pasa porque te quieres liberar, pero también puede ser porque quieres que pare la intensidad de esa visión, para no seguir ahondando en eso. Pero ¡hay que mirar! Hay que mirar, y llegar, e intentarlo hasta que realmente lo puedas ver de frente, y encontrar esa explicación: “ah, es por esto… esto es lo que yo hago”. Y allí es donde te dices: “por Dios, ¿cómo no me dí cuenta?”. Y por eso tanta gente tiene miedo de mirar. El chamanismo no es un camino de placer. Es una verdadera sanación. Es un verdadero despertar de la conciencia. Cuando prendes la luz, en un cuarto, muchas veces dices: “mejor la apago”. Estás ante la verdad. Y por eso se trata de uno de los trabajos más arduos que un ser humano debe afrontar. Puede ser que lo consigas. Puede que no. Puede que debas asumir que eres cobarde, y quieras huir.  Cuando yo estudiaba en la universidad, sabía que si en el examen ponía lo que estaba en los libros, iba a aprobar. Si tú estudias el libro que te da el profesor, lo lees completo y respondes el examen, tú sabes que luego apruebas. Aunque muchas veces ni entiendas bien lo que estás leyendo. Pero esto… cuando yo era joven, y aprendía el camino del Chamanismo, me preguntaba: ¿aprenderé, algún día, lo que los ancianos me están enseñando? ¿Llegaré a esa paz, a esa profundidad, a esa unión con la existencia? Porque lo veo hoy y no lo concibo. ¡Quiero, pero no sé si voy a poder! ¡Pero quiero y no puedo! ¿Y si estoy perdiendo mi tiempo? ¿Moriré como  mis antepasados? Miedo, incertidumbre y la pregunta: ¿qué hago? Es la tortura del yo. Al  hacerlo y al mirar, aparecen las náuseas: porque veo esas sombras, eso que tengo adentro, esos errores. Pero también está el orgullo y me da rabia cambiarlos, me pongo a la defensiva y reacciono mal. Es la misma vorágine de autodestrucción.  Pero ¿saben una cosa? Ya he vivido suficientes años una vida normal. Suficientes veces he visto cómo acababan mis mayores, la gente que me rodeaba. Sabía que no quería terminar así, que allí no estaba la verdadera felicidad. Sabía que si cerraba los ojos, no había paz. Una paz que sí veía en mis maestros. Porque ellos tenían salud, ellos tenían fuerza, ellos sabían lo que decían. Y sabían curar. Y entonces dije: yo quiero esto. De manera que con un poco de voluntad, con un poco de fe –mucho no me gusta esa palabra, aunque a veces también tiene una connotación bella-, pude ver que era verdad lo que se transmitió tantas veces en el Chamanismo shuar, de viejos a jóvenes, y que por algo había sobrevivido cientos o miles de años. Y lo pude comprobar. Lo pude realizar en mí mismo.  PREGUNTA SOBRE INTERPRETACIÓN:  En las visiones hay manecillas de relojes. ¿Qué significado puede tener? Navegando por el cosmos, ví un barco cósmico, una nave cósmica. Me estaba acercando a la puerta de ese barco, y entré en el cristal de una ventanilla –muy limpio-, y allí empecé a ver las manecillas,  que se veían primero grandes y luego más chicas, de manera progresiva. De más grandes a más chicas.  Ruymán: veamos. Estaba en el cosmos, con su identidad, sólida, entrando en una máquina hecha para navegar por el cosmos. Y entonces comenzó a ver la mecánica de esa rígida máquina. A través del cristal de la Vida vió el reloj que se empezó a disolver, en piezas cada vez más pequeñas, mostrando su naturaleza mecánica creada, hasta llegar al motor, al alma de esa máquina. Como si estuviera yendo hacia la esencia. Desde ese inicio un poco rígido, del yo que viaja en máquina por el universo -sin la libertad total, de la luz que da brillo a las estrellas, a la negrura del espacio que da consciencia a las galaxias-, comenzó a disolver esa máquina en sus partecitas. Era un proceso de descomposición. Típico de las hojas de Yaji, en la intensidad del Natem profundo. Entonces, era un proceso de ir descomponiendo, hasta que desaparezca todo, hasta llegar a las piezas de la máquina.  PREGUNTA SOBRE EL DESARROLLO DE LAS VISIONES:  He asistido a varias ceremonias, y siento que en mi primera ceremonia comenzó una historia, y que esa historia sigue apareciendo, cada vez con más detalle, en cada ceremonia. Por ejemplo, en la primera ceremonia había un puma, muy hermoso. En otras ceremonias volví a ver ese puma, cada vez con más detalle. ¿Es una historia que está desarrollándose?  Ruymán: no, no. La ceremonia es un camino para soltarse en un matrimonio eterno con Arutam. Permanecer fundido con toda la existencia sin ningún esfuerzo, en el sabor tenebroso de los encantamientos esclarecedores de la Ayahuasca. Poder entender cuándo nos estamos equivocando en la vida, cuándo nos estamos haciendo daño. Tu mente todavía es mecánica, ordinaria, lineal. Esclaviza el tiempo en su resistencia para doblegar en dolor la realidad de su eternidad. Puede ser que te estés dando cuenta de algunas cosas, poco a poco. Como sea, veo una evolución positiva. Y creo que vas a continuar. Cada vez mejor y mejor. Tienes que empezar a esforzarte, a soltarte más, y a olvidar las referencias. Mirar con una identidad, para encontrar más espacios de soltura y de luz en la vida. Estoy seguro que lo vas a conseguir.  PREGUNTA: también tuve otras experiencias, en las que estuve entregado por completo. ¿Qué puede significar eso?  Ruymán: llegará un momento en el que la experiencia siempre sea una relación total con la existencia. En la medida en que la mente ordinaria se abandone y se pierdan las ganas y la fe en esas ganas de que siga viva. Uno se aburre, también, y se queda en la luz de la Vida, brillando constantemente, como los animales en la selva.        Bueno, descansemos un poco. Vamos a revisar el Tabaco.                        

PREGUNTA SOBRE LAS LECCIONES DEL CAMINO:

¿El Natem nos lleva hacia nuestras oscuridades?

Ruymán: no es que el Natem nos lleve a nuestra oscuridad: digamos que el Natem nos sumerge en las profundidades del Espíritu, y  mientras llegamos al Espíritu, vemos esas tendencias oscuras que alimentamos diariamente, sentimos su miseria y velo sombrío. Vemos qué es y como está creciendo en nosotros. Pero si no hiciéramos eso, el trance  del Natem sería sólo el resplandor del Espíritu: pura luz y belleza, como la Vida.

PREGUNTA: bueno, cuando el Natem nos muestra esas partes oscuras de nuestro ser, empiezo a sentir náuseas. El sentimiento es que tiene que irse de esa oscuridad, no quieres ir a ese lugar.

Ruymán: no, por el contrario: tienes que mirar con toda la curiosiadad. Sin miedo. Cuando se enciende la luz, cuando todo es más claro y puedes ver toda esa miseria que estás alimentando, y dejando que crezca por dentro y te carcoma, tienes que mirar con curiosidad, e indagar: ¿qué es eso? ¿Pero dónde tengo yo eso en mí? ¿Qué parte de mi mente está tan enferma como para alimentar esa porquería? Te pones a investigar y a entender, y claro que sientes náuseas. Y en realidad ocurre que no quieres. No quieres que eso se descubra. No quieres que se vea. Es tan horripilante esa sombra que pudre nuestra carne , que sientes un rechazo total. Y muchas veces eso pasa porque te quieres liberar, pero también puede ser porque quieres que pare la intensidad de esa visión, para no seguir ahondando en eso. Pero ¡hay que mirar! Hay que mirar, y llegar, e intentarlo hasta que realmente lo puedas ver de frente, y encontrar esa explicación: “ah, es por esto… esto es lo que yo hago”. Y allí es donde te dices: “por Dios, ¿cómo no me dí cuenta?”. Y por eso tanta gente tiene miedo de mirar. El chamanismo no es un camino de placer. Es una verdadera sanación. Es un verdadero despertar de la conciencia. Cuando prendes la luz, en un cuarto, muchas veces dices: “mejor la apago”. Estás ante la verdad. Y por eso se trata de uno de los trabajos más arduos que un ser humano debe afrontar. Puede ser que lo consigas. Puede que no. Puede que debas asumir que eres cobarde, y quieras huir.

Cuando yo estudiaba en la universidad, sabía que si en el examen ponía lo que estaba en los libros, iba a aprobar. Si tú estudias el libro que te da el profesor, lo lees completo y respondes el examen, tú sabes que luego apruebas. Aunque muchas veces ni entiendas bien lo que estás leyendo. Pero esto… cuando yo era joven, y aprendía el camino del Chamanismo, me preguntaba: ¿aprenderé, algún día, lo que los ancianos me están enseñando? ¿Llegaré a esa paz, a esa profundidad, a esa unión con la existencia? Porque lo veo hoy y no lo concibo. ¡Quiero, pero no sé si voy a poder! ¡Pero quiero y no puedo! ¿Y si estoy perdiendo mi tiempo? ¿Moriré como  mis antepasados? Miedo, incertidumbre y la pregunta: ¿qué hago? Es la tortura del yo. Al  hacerlo y al mirar, aparecen las náuseas: porque veo esas sombras, eso que tengo adentro, esos errores. Pero también está el orgullo y me da rabia cambiarlos, me pongo a la defensiva y reacciono mal. Es la misma vorágine de autodestrucción.

Pero ¿saben una cosa? Ya he vivido suficientes años una vida normal. Suficientes veces he visto cómo acababan mis mayores, la gente que me rodeaba. Sabía que no quería terminar así, que allí no estaba la verdadera felicidad. Sabía que si cerraba los ojos, no había paz. Una paz que sí veía en mis maestros. Porque ellos tenían salud, ellos tenían fuerza, ellos sabían lo que decían. Y sabían curar. Y entonces dije: yo quiero esto. De manera que con un poco de voluntad, con un poco de fe –mucho no me gusta esa palabra, aunque a veces también tiene una connotación bella-, pude ver que era verdad lo que se transmitió tantas veces en el Chamanismo shuar, de viejos a jóvenes, y que por algo había sobrevivido cientos o miles de años. Y lo pude comprobar. Lo pude realizar en mí mismo.

PREGUNTA SOBRE INTERPRETACIÓN:

En las visiones hay manecillas de relojes. ¿Qué significado puede tener? Navegando por el cosmos, ví un barco cósmico, una nave cósmica. Me estaba acercando a la puerta de ese barco, y entré en el cristal de una ventanilla –muy limpio-, y allí empecé a ver las manecillas,  que se veían primero grandes y luego más chicas, de manera progresiva. De más grandes a más chicas.

Ruymán: veamos. Estaba en el cosmos, con su identidad, sólida, entrando en una máquina hecha para navegar por el cosmos. Y entonces comenzó a ver la mecánica de esa rígida máquina. A través del cristal de la Vida vió el reloj que se empezó a disolver, en piezas cada vez más pequeñas, mostrando su naturaleza mecánica creada, hasta llegar al motor, al alma de esa máquina. Como si estuviera yendo hacia la esencia. Desde ese inicio un poco rígido, del yo que viaja en máquina por el universo -sin la libertad total, de la luz que da brillo a las estrellas, a la negrura del espacio que da consciencia a las galaxias-, comenzó a disolver esa máquina en sus partecitas. Era un proceso de descomposición. Típico de las hojas de Yaji, en la intensidad del Natem profundo. Entonces, era un proceso de ir descomponiendo, hasta que desaparezca todo, hasta llegar a las piezas de la máquina.

PREGUNTA SOBRE EL DESARROLLO DE LAS VISIONES:

He asistido a varias ceremonias, y siento que en mi primera ceremonia comenzó una historia, y que esa historia sigue apareciendo, cada vez con más detalle, en cada ceremonia. Por ejemplo, en la primera ceremonia había un puma, muy hermoso. En otras ceremonias volví a ver ese puma, cada vez con más detalle. ¿Es una historia que está desarrollándose?

Ruymán: no, no. La ceremonia es un camino para soltarse en un matrimonio eterno con Arutam. Permanecer fundido con toda la existencia sin ningún esfuerzo, en el sabor tenebroso de los encantamientos esclarecedores de la Ayahuasca. Poder entender cuándo nos estamos equivocando en la vida, cuándo nos estamos haciendo daño. Tu mente todavía es mecánica, ordinaria, lineal. Esclaviza el tiempo en su resistencia para doblegar en dolor la realidad de su eternidad. Puede ser que te estés dando cuenta de algunas cosas, poco a poco. Como sea, veo una evolución positiva. Y creo que vas a continuar. Cada vez mejor y mejor. Tienes que empezar a esforzarte, a soltarte más, y a olvidar las referencias. Mirar con una identidad, para encontrar más espacios de soltura y de luz en la vida. Estoy seguro que lo vas a conseguir.

PREGUNTA: también tuve otras experiencias, en las que estuve entregado por completo. ¿Qué puede significar eso?

Ruymán: llegará un momento en el que la experiencia siempre sea una relación total con la existencia. En la medida en que la mente ordinaria se abandone y se pierdan las ganas y la fe en esas ganas de que siga viva. Uno se aburre, también, y se queda en la luz de la Vida, brillando constantemente, como los animales en la selva.

 

 

Bueno, descansemos un poco. Vamos a revisar el Tabaco.   

                   

Aclaración dieta de mis abuelos

 En la selva es difícil encontrar grasa y proteína de origen vegetal. Todo está demasiado mojado y el terreno es agua con muy poca tierra encima muchas veces. Estos elementos son los centrales en una dieta que optimice el alto rendimiento y correcto desarrollo o mantenimiento muscular. En la selva, la perfección de todas las funciones fisiológicas como animal, es absolutamente necesaria. Hay que sobrevivir: construir casa para no mojarse; tener mucha leña seca, cazar, pescar y cultivar para alimentar a la familia; ser fuertes y tener la excelencia para superar los riesgos. La fuerza no puede decaer ni un instante, cuando toque morir será la primera y última caída.  Mis ancestros comían un poco de lo que cultivaban: calabazas variadas, hojas de la selva, raíces diversas, frutas si había, chontas, etc. No se consumía demasiado, porque son demasiado ricos en hidratos, sólo lo necesario para tener una buena energía hasta el descanso. Más allá de esta función, no se le dirigía más importancia o atención. La base central era la grasa y proteína que obtenían sólo del pescado (nada de mariscos, babosas, pulpos etc.) y aves: normalmente silvestres cazadas con bodoquera, incluye especies parecidas a pavos y demás. La grasa saturada les saciaba por mucho tiempo, su proteína nutría sus músculos y construía o reparaba diariamente los tejidos. Obtenían así, unos cuerpos atléticos y perfectos para vivir en una situación de extrema rigurosidad.  Personalmente, aunque que no como aves, sí como pescado recién cogido. He sido simpatizante del veganismo por mucho tiempo, es una bonita idea y muy filosófica, pero la realidad en el sentir final del individuo, muestra su fracaso. Si quitamos la grasa y proteína animal, rellenaremos con manufacturados e hidratos a loco nuestra dieta, eso no le va a funcionar a una persona que necesite rendir a la perfección. "Normalmente" encontramos veganos débiles, delgados, consumidos; o todo lo contrario, gordos, fofos con un lamentable estado de tonificación muscular. Estos hombres y mujeres no podrían vivir en un ambiente natural que requiriera lo mejor de ellos para sobrevivir, así quedarán en sus ciudades, llendo de la casa al trabajo y de vuelta. Es lamentable ver alrededor del mundo el desastre que ha hecho unas creencias filosóficas sin rigurosidad del sentir individual. Realmente escribo este pequeño Post porque quiero ser cada día mejor y compartir lo que así entiendo y compruebo para mí,  con la gente que que me sigue y quiero. Sé que muchos se molestaran, hasta los cuchillos de sus ciegas creencias desearán hacerme sangrar, piensen pues como un vegano puede ser violento si no come carne...  Mis abuelos así me enseñaron y así se tomó el Natem (Ayahuasca) en paz.    

En la selva es difícil encontrar grasa y proteína de origen vegetal. Todo está demasiado mojado y el terreno es agua con muy poca tierra encima muchas veces. Estos elementos son los centrales en una dieta que optimice el alto rendimiento y correcto desarrollo o mantenimiento muscular. En la selva, la perfección de todas las funciones fisiológicas como animal, es absolutamente necesaria. Hay que sobrevivir: construir casa para no mojarse; tener mucha leña seca, cazar, pescar y cultivar para alimentar a la familia; ser fuertes y tener la excelencia para superar los riesgos. La fuerza no puede decaer ni un instante, cuando toque morir será la primera y última caída.

Mis ancestros comían un poco de lo que cultivaban: calabazas variadas, hojas de la selva, raíces diversas, frutas si había, chontas, etc. No se consumía demasiado, porque son demasiado ricos en hidratos, sólo lo necesario para tener una buena energía hasta el descanso. Más allá de esta función, no se le dirigía más importancia o atención. La base central era la grasa y proteína que obtenían sólo del pescado (nada de mariscos, babosas, pulpos etc.) y aves: normalmente silvestres cazadas con bodoquera, incluye especies parecidas a pavos y demás. La grasa saturada les saciaba por mucho tiempo, su proteína nutría sus músculos y construía o reparaba diariamente los tejidos. Obtenían así, unos cuerpos atléticos y perfectos para vivir en una situación de extrema rigurosidad.

Personalmente, aunque que no como aves, sí como pescado recién cogido. He sido simpatizante del veganismo por mucho tiempo, es una bonita idea y muy filosófica, pero la realidad en el sentir final del individuo, muestra su fracaso. Si quitamos la grasa y proteína animal, rellenaremos con manufacturados e hidratos a loco nuestra dieta, eso no le va a funcionar a una persona que necesite rendir a la perfección. "Normalmente" encontramos veganos débiles, delgados, consumidos; o todo lo contrario, gordos, fofos con un lamentable estado de tonificación muscular. Estos hombres y mujeres no podrían vivir en un ambiente natural que requiriera lo mejor de ellos para sobrevivir, así quedarán en sus ciudades, llendo de la casa al trabajo y de vuelta. Es lamentable ver alrededor del mundo el desastre que ha hecho unas creencias filosóficas sin rigurosidad del sentir individual. Realmente escribo este pequeño Post porque quiero ser cada día mejor y compartir lo que así entiendo y compruebo para mí,  con la gente que que me sigue y quiero. Sé que muchos se molestaran, hasta los cuchillos de sus ciegas creencias desearán hacerme sangrar, piensen pues como un vegano puede ser violento si no come carne...

Mis abuelos así me enseñaron y así se tomó el Natem (Ayahuasca) en paz. 

 

Arutam y la fuerza

Arutam es un cristal perfecto que contiene la existencia entera en un solo Gran Sentir. Es la inteligencia perfecta detrás del mundo que vemos, eternamente emanante de su propia gracia. Es la armonía que mantiene la sagrada perfección intacta, haciéndola inmortal y eternamente venerable, a un paso del tiempo que la dignifica y descubre nuevos milagros inagotablemente.

Ese sagrado cristal es una paz templada en la insipidez más calma y rica. Toda ansia se ridiculiza a sí misma ante el infinito sentir, cual contiene todo sentimiento en sus crepúsculos más ínfimos y apogeos más esplendorosos, en la chispa de un instante.

El hombre que en ese trance se entrega, descansa en la plenitud. Y en la inteligencia natural que siempre ha sido, comprende el pasado y lo abandona en compasión, respirando libre Arutam en ese único instante que canta, en el océano eterno del Gran Sentimiento.

Cielos que lloran y mojan la tierra dulce, despiertan un chasquido escondido en un rincón entre la tierra, piedra y árboles. Una parte del sentir de Arutam, impreso en alguna hoja verde, recordará al hombre algún matiz de la riqueza de su sentir verdadero. Recordando la Vida las personas sanan, recordando de dónde naciste, dejas de herir el mundo. Lentamente reflexiono, como la compasión es la consecuencia natural de la fuerza.

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La madre

 

Les dejo un fragmento de una consulta que me realizó una señora de San Petersburgo:

 

-Querría saber si usted me podría ayudar, pues tengo una hija pequeña enferma. Le diagnosticaron cáncer debido a un tumor en el cerebro. Ha recibido el tratamiento oficioso y en principio hubo mejora pero ha vuelto a salir con posible metástasis. Ahora mismo los médicos proponen volver a utilizar un procedimiento bien agresivo, pero mi hija se encuentra en en un estado de salud física y mental muy desmejorado. Siento que no tiene ganas de vivir y se me va. Realmente no creo que pueda ir a mejor su situación, no sé qué va a ocurrir ante una nueva exposición y medicación. ¿Sería posible utilizar un procedimiento natural con hierbas o, incluso, el chamanismo y la ayahuasca para tratar su enfermedad?

- Mi estimada, viene un poco tarde para solicitar mi ayuda y el conocimiento de mis ancestros. Los síntomas que me ha descrito tan detalladamente con anteroridad, muestran un deterioro severo de su energía vital. No es lo mismo abordar esta enfermedad desde el principio, cuando el paciente está fuerte y lleno del tacto sagrado, que ahora cuando apenas puede respirar. Quiero aclararle que el chamanismo es cultura, religión y medicina, pero en su contexto. Los nativos de la selva no experimentaban un desgaste tan severo de su energía vital, por otro lado el cáncer era un asunto desconocido como tantas otras enfermedades. Lo que el chamanismo puede aportar en estos casos no está bien estudiado ni demostrado, salvo experiencias de chamanes en un arriesgado intento de ayudar a sus semejantes en compasión. Asumiendo responsabilidades y por decisión de todas las partes de la familia, se podría intentar hacer algo bajo un seguimiento médico prudente, pero ahora no es el momento debido al estado de deterioro del paciente y la previa exposición a esos agresivos tratamientos. La persona debe de recuperar el tacto sagrado si es que puede todavía, después empezar poco a poco con la práctica del chamanismo. En este caso los médicos seguirán la línea que ya han empezado. Con el corazón en un puño tengo que lamentar que esta respuesta salga de mí para usted, no soy de dejar a nadie en el dolor, pero la edad es la experiencia que hace al hombre sabio en las ramas del conocimiento y la acción. Entiendo que quiera marcharse, pues este sería el principal motivo por el cual quería conocerme.

- No, ¿por qué dice eso? Quiero quedarme y hacer ceremonia con usted. Mi hija  me necesita llena de luz y claridad para acompañarle hacia lo que tenga que ser. Necesito estar bien para mis otros dos hijos y toda mi familia. Ellos me necesitan y quiero la bendición del Espíritu para ser el corazón y soporte de todos. Más que nunca necesito paz y voy a encontrarla.

 

Joder, pensé yo mismo: he sido un niño llorón últimamente, lamentándome por los tristes acontecimientos que me han envuelto. Hasta para sufrir nos creemos importantes, destruyéndonos el "yo" con una muy buena justificación. De la negrura del dolor sólo hay más pofunda oscuridad, y así continuará como toda tendencia. Le agradecí tanto por la lección y por la verdad de su fuerza. Hoy quiero compartirles algo que fue significativo para mí, con todo el sentimiento que respiramos en esa sala mi traductor, la madre y yo.

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El uso de hierbas estimulantes y la práctica del chamanismo

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Existen hierbas estimulantes como la guayusa, el té, el mate, etc. Su comsumo forma parte de la vida cotidiana en diferentes culturas. Hoy en día, debido a la globalización y su libre comercio, podemos disfrutar sus virtudes en diferentes partes del mundo, aunque también las consecuencias de sus usos inapropiados.

Algunos de estos productos son realmente saludables, favoreciendo la apertura de las puertas del riñón,  incluso a veces fortaleciéndolos (ginseng), y otras veces, no tan saludable, produciendo sólamente una estimulación que consume ese almacén de recursos a largo plazo (café, estimulantes y drogas sintéticas...). Primero debemos entender, que la energía que nos hace disfrutar estos productos, no procede del producto en sí, sino que abre las puertas de los riñones para liberar una energía conservada para ser utilizada en el ahora. El cuerpo es sabio y mantiene un equilibro de esa energía transmitida de nuestros progenitores para disfrutar de una vida larga y sana. La vida es transmitida a través de nuestros padres, pero nuestro dibujo es una fusión de sus condiciones también.  Cuanto más consumamos ese recurso almacenado que define nuestra longevidad, más acortaremos en principio la calidad de nuestros días, y posteriormente, nuestros años en la tierra. Subir la tensión con estimulantes se convierte en un peligro a largo plazo cuando el desgaste es considerable,  ya que cuando tensas una cuerda vieja, esta se rompe. El hígado siempre lo podemos tensar más, pero el riñón puede no aguantar más el equilibrio natural de las tensiones y su gravedad, separándose el cielo (corazón) de la tierra (riñon) y rompiéndose. El tacto sagrado, cual fluye desde el riñón, tiene almohadillado en placer nuestro cuerpo, nos da la fuerza, recuperación y bienestar. Nos despierta por las mañanas vivos y nos hace ver, oler y oír lejos. Es fácil entender que si consumimos en el presente con egoísmo su caricia, la llama se irá apagando con consecuencias desastrosas en el tiempo. A veces demasiado lejos de él para darse cuenta de lo que ocurre, necesitando de la estimulación para continuar todos los días ante la carencia de la energía vital.

En segundo lugar es fundamental observar, que una sobrestimulación sólo nos saca de la unión deliciosa con el tacto sagrado en nuestro sentir interior, hacia una desmesurada extroversión al servicio de un "yo" enfermo; de sus propósitos vulgares y posiblemente al servicio de otros, para quienes nosotros sólo seríamos instrumentos al servicio, más útiles o menos.

Tercero, vivir más tensos de lo que el Gran Canto de la Vida nos afinó,  lleva a una disrrupción eléctrica, a nervios, tensión, espasmos, intranquilidad, ansiedad, etc. A través de la cual viajamos sin ser nosotros mismos con profunda insatisfacción y ausencia de paz.

En el chamanismo, estas son justamente las condiciones más nefastas para acercarse a su práctica. Y me destroza ver a gente que ejecuta estas prácticas erróneas delante de mía antes de una ceremonia. Entrar en este estado a consumir un enteógeno puede ser un desastre considerable de que nadie es responsable salvo la persona misma, que por supuesto más tarde llorará y se lamentará pidiendo ayuda al maestro porque no entiende que le pasa: efectos muy intensos que no descienden por las horas que dura la estimulación, tensión y espasmos, ansiedad,  ausencia de relajación e imposibilidad de encontrar un minuto de descanso o paz. Si esto lo usara durante el trance la sombra del individuo, se quemaría por horas en un infierno aventado como la peor tormenta.

Mi consejo:

- Moderen la toma de estimulantes en su vida cotidiana y sientan de verdad lo que están haciendo. Para mí, tomar mate por ejemplo, dos o tres días seguidos, descansando uno al menos; sin mucho calor y siguiendo una dieta poco calórica, asegura ese correcto sentir y cuidado.

- Pensar que hacemos con esa energía que despertamos, ser conscientes de en qué estamos consumiendo ese tacto sagrado, para qué lo convocamos.

- Alejen de las ceremonias y tomas de enteógenos esas sustancias. Esto no se aplicaría a maestros o personas maduras bien experimentadas que dominan sus artes, ellos tienen su propio criterio refinado y de confianza.

- Lleven una conducta sexual adecuada.

- Vivan la vida con corazón y profundo sentido.

- Estén cerca de la Naturaleza.

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Despedida

Montaña que amas las raíces de los árboles desnudos,

ellas me curan con la vejez de sus ramas al viento,

mientras su salitre empapa mi rostro.

 

Veo llegar el cielo,

en su espejo oscuro que se ondula,

a las mismas costas donde yo nací.

 

Ahí  hoy miro

y despido a quien amo,

despido a quien nos ama.

 

Recuerdo tus palabras de respeto al horizonte marino,

hoy y mañana,

los compartiré con Luna.

 

Eres la fuerza de la tarde

que regresa en la marea y nos empapa.

Lejos en lo alto aún mojas mis ojos,

y eso es bueno.

 

Arrollos corren en invierno en mi Isla,

nunca más que hoy llevan mi corazón,

ese llanto es dulce y es historia.

 

La riqueza de la edad junto al Tabaco,

enseñan al hombre a no sufrir

y estropear el Gran Sentir en esta corta vida.

 

De la fuerza que nacimos,

regresaremos en paz.

Nada habrá cambiado.

 

Y entre el cielo y la tierra,

no dolerá una composición resistente

que sangra bajo hojas mojadas.

 

Gran Perfección que vives en nosotros,

dibujas el mundo a tu riqueza y semejanza

como una emanación del más hermoso cristal.

 

Templa nuestros corazones

en las frescas brisas del aliento de nuestros abuelos,

en el brillante sol de la presencia de los que hoy no están.

 

Como hombre me siento

y medito en la montaña para ver mejor,

cerca del águila blanca levanto poco a poco mi cabeza al azul.

 

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