Ayahuasca Argentina

Aclaración dieta de mis abuelos

En la selva es difícil encontrar grasa y proteína de origen vegetal. Todo está demasiado mojado y el terreno es agua con muy poca tierra encima muchas veces. Estos elementos son los centrales en una dieta que optimice el alto rendimiento y correcto desarrollo o mantenimiento muscular. En la selva, la perfección de todas las funciones fisiológicas como animal, es absolutamente necesaria. Hay que sobrevivir: construir casa para no mojarse; tener mucha leña seca, cazar, pescar y cultivar para alimentar a la familia; ser fuertes y tener la excelencia para superar los riesgos. La fuerza no puede decaer ni un instante, cuando toque morir será la primera y última caída.  Mis ancestros comían un poco de lo que cultivaban: calabazas variadas, hojas de la selva, raíces diversas, frutas si había, chontas, etc. No se consumía demasiado, porque son demasiado ricos en hidratos, sólo lo necesario para tener una buena energía hasta el descanso. Más allá de esta función, no se le dirigía más importancia o atención. La base central era la grasa y proteína que obtenían sólo del pescado (nada de mariscos, babosas, pulpos etc.) y aves: normalmente silvestres cazadas con bodoquera, incluye especies parecidas a pavos y demás. La grasa saturada les saciaba por mucho tiempo, su proteína nutría sus músculos y construía o reparaba diariamente los tejidos. Obtenían así, unos cuerpos atléticos y perfectos para vivir en una situación de extrema rigurosidad.  Personalmente, aunque que no como aves, sí como pescado recién cogido. He sido simpatizante del veganismo por mucho tiempo, es una bonita idea y muy filosófica, pero la realidad en el sentir final del individuo, muestra su fracaso. Si quitamos la grasa y proteína animal, rellenaremos con manufacturados e hidratos a loco nuestra dieta, eso no le va a funcionar a una persona que necesite rendir a la perfección. "Normalmente" encontramos veganos débiles, delgados, consumidos; o todo lo contrario, gordos, fofos con un lamentable estado de tonificación muscular. Estos hombres y mujeres no podrían vivir en un ambiente natural que requiriera lo mejor de ellos para sobrevivir, así quedarán en sus ciudades, llendo de la casa al trabajo y de vuelta. Es lamentable ver alrededor del mundo el desastre que ha hecho unas creencias filosóficas sin rigurosidad del sentir individual. Realmente escribo este pequeño Post porque quiero ser cada día mejor y compartir lo que así entiendo y compruebo para mí,  con la gente que que me sigue y quiero. Sé que muchos se molestaran, hasta los cuchillos de sus ciegas creencias desearán hacerme sangrar, piensen pues como un vegano puede ser violento si no come carne...  Mis abuelos así me enseñaron y así se tomó el Natem (Ayahuasca) en paz.    

En la selva es difícil encontrar grasa y proteína de origen vegetal. Todo está demasiado mojado y el terreno es agua con muy poca tierra encima muchas veces. Estos elementos son los centrales en una dieta que optimice el alto rendimiento y correcto desarrollo o mantenimiento muscular. En la selva, la perfección de todas las funciones fisiológicas como animal, es absolutamente necesaria. Hay que sobrevivir: construir casa para no mojarse; tener mucha leña seca, cazar, pescar y cultivar para alimentar a la familia; ser fuertes y tener la excelencia para superar los riesgos. La fuerza no puede decaer ni un instante, cuando toque morir será la primera y última caída.

Mis ancestros comían un poco de lo que cultivaban: calabazas variadas, hojas de la selva, raíces diversas, frutas si había, chontas, etc. No se consumía demasiado, porque son demasiado ricos en hidratos, sólo lo necesario para tener una buena energía hasta el descanso. Más allá de esta función, no se le dirigía más importancia o atención. La base central era la grasa y proteína que obtenían sólo del pescado (nada de mariscos, babosas, pulpos etc.) y aves: normalmente silvestres cazadas con bodoquera, incluye especies parecidas a pavos y demás. La grasa saturada les saciaba por mucho tiempo, su proteína nutría sus músculos y construía o reparaba diariamente los tejidos. Obtenían así, unos cuerpos atléticos y perfectos para vivir en una situación de extrema rigurosidad.

Personalmente, aunque que no como aves, sí como pescado recién cogido. He sido simpatizante del veganismo por mucho tiempo, es una bonita idea y muy filosófica, pero la realidad en el sentir final del individuo, muestra su fracaso. Si quitamos la grasa y proteína animal, rellenaremos con manufacturados e hidratos a loco nuestra dieta, eso no le va a funcionar a una persona que necesite rendir a la perfección. "Normalmente" encontramos veganos débiles, delgados, consumidos; o todo lo contrario, gordos, fofos con un lamentable estado de tonificación muscular. Estos hombres y mujeres no podrían vivir en un ambiente natural que requiriera lo mejor de ellos para sobrevivir, así quedarán en sus ciudades, llendo de la casa al trabajo y de vuelta. Es lamentable ver alrededor del mundo el desastre que ha hecho unas creencias filosóficas sin rigurosidad del sentir individual. Realmente escribo este pequeño Post porque quiero ser cada día mejor y compartir lo que así entiendo y compruebo para mí,  con la gente que que me sigue y quiero. Sé que muchos se molestaran, hasta los cuchillos de sus ciegas creencias desearán hacerme sangrar, piensen pues como un vegano puede ser violento si no come carne...

Mis abuelos así me enseñaron y así se tomó el Natem (Ayahuasca) en paz. 

 

Arutam y la fuerza

Arutam es un cristal perfecto que contiene la existencia entera en un solo Gran Sentir. Es la inteligencia perfecta detrás del mundo que vemos, eternamente emanante de su propia gracia. Es la armonía que mantiene la sagrada perfección intacta, haciéndola inmortal y eternamente venerable, a un paso del tiempo que la dignifica y descubre nuevos milagros inagotablemente.

Ese sagrado cristal es una paz templada en la insipidez más calma y rica. Toda ansia se ridiculiza a sí misma ante el infinito sentir, cual contiene todo sentimiento en sus crepúsculos más ínfimos y apogeos más esplendorosos, en la chispa de un instante.

El hombre que en ese trance se entrega, descansa en la plenitud. Y en la inteligencia natural que siempre ha sido, comprende el pasado y lo abandona en compasión, respirando libre Arutam en ese único instante que canta, en el océano eterno del Gran Sentimiento.

Cielos que lloran y mojan la tierra dulce, despiertan un chasquido escondido en un rincón entre la tierra, piedra y árboles. Una parte del sentir de Arutam, impreso en alguna hoja verde, recordará al hombre algún matiz de la riqueza de su sentir verdadero. Recordando la Vida las personas sanan, recordando de dónde naciste, dejas de herir el mundo. Lentamente reflexiono, como la compasión es la consecuencia natural de la fuerza.

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El uso de hierbas estimulantes y la práctica del chamanismo

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Existen hierbas estimulantes como la guayusa, el té, el mate, etc. Su comsumo forma parte de la vida cotidiana en diferentes culturas. Hoy en día, debido a la globalización y su libre comercio, podemos disfrutar sus virtudes en diferentes partes del mundo, aunque también las consecuencias de sus usos inapropiados.

Algunos de estos productos son realmente saludables, favoreciendo la apertura de las puertas del riñón,  incluso a veces fortaleciéndolos (ginseng), y otras veces, no tan saludable, produciendo sólamente una estimulación que consume ese almacén de recursos a largo plazo (café, estimulantes y drogas sintéticas...). Primero debemos entender, que la energía que nos hace disfrutar estos productos, no procede del producto en sí, sino que abre las puertas de los riñones para liberar una energía conservada para ser utilizada en el ahora. El cuerpo es sabio y mantiene un equilibro de esa energía transmitida de nuestros progenitores para disfrutar de una vida larga y sana. La vida es transmitida a través de nuestros padres, pero nuestro dibujo es una fusión de sus condiciones también.  Cuanto más consumamos ese recurso almacenado que define nuestra longevidad, más acortaremos en principio la calidad de nuestros días, y posteriormente, nuestros años en la tierra. Subir la tensión con estimulantes se convierte en un peligro a largo plazo cuando el desgaste es considerable,  ya que cuando tensas una cuerda vieja, esta se rompe. El hígado siempre lo podemos tensar más, pero el riñón puede no aguantar más el equilibrio natural de las tensiones y su gravedad, separándose el cielo (corazón) de la tierra (riñon) y rompiéndose. El tacto sagrado, cual fluye desde el riñón, tiene almohadillado en placer nuestro cuerpo, nos da la fuerza, recuperación y bienestar. Nos despierta por las mañanas vivos y nos hace ver, oler y oír lejos. Es fácil entender que si consumimos en el presente con egoísmo su caricia, la llama se irá apagando con consecuencias desastrosas en el tiempo. A veces demasiado lejos de él para darse cuenta de lo que ocurre, necesitando de la estimulación para continuar todos los días ante la carencia de la energía vital.

En segundo lugar es fundamental observar, que una sobrestimulación sólo nos saca de la unión deliciosa con el tacto sagrado en nuestro sentir interior, hacia una desmesurada extroversión al servicio de un "yo" enfermo; de sus propósitos vulgares y posiblemente al servicio de otros, para quienes nosotros sólo seríamos instrumentos al servicio, más útiles o menos.

Tercero, vivir más tensos de lo que el Gran Canto de la Vida nos afinó,  lleva a una disrrupción eléctrica, a nervios, tensión, espasmos, intranquilidad, ansiedad, etc. A través de la cual viajamos sin ser nosotros mismos con profunda insatisfacción y ausencia de paz.

En el chamanismo, estas son justamente las condiciones más nefastas para acercarse a su práctica. Y me destroza ver a gente que ejecuta estas prácticas erróneas delante de mía antes de una ceremonia. Entrar en este estado a consumir un enteógeno puede ser un desastre considerable de que nadie es responsable salvo la persona misma, que por supuesto más tarde llorará y se lamentará pidiendo ayuda al maestro porque no entiende que le pasa: efectos muy intensos que no descienden por las horas que dura la estimulación, tensión y espasmos, ansiedad,  ausencia de relajación e imposibilidad de encontrar un minuto de descanso o paz. Si esto lo usara durante el trance la sombra del individuo, se quemaría por horas en un infierno aventado como la peor tormenta.

Mi consejo:

- Moderen la toma de estimulantes en su vida cotidiana y sientan de verdad lo que están haciendo. Para mí, tomar mate por ejemplo, dos o tres días seguidos, descansando uno al menos; sin mucho calor y siguiendo una dieta poco calórica, asegura ese correcto sentir y cuidado.

- Pensar que hacemos con esa energía que despertamos, ser conscientes de en qué estamos consumiendo ese tacto sagrado, para qué lo convocamos.

- Alejen de las ceremonias y tomas de enteógenos esas sustancias. Esto no se aplicaría a maestros o personas maduras bien experimentadas que dominan sus artes, ellos tienen su propio criterio refinado y de confianza.

- Lleven una conducta sexual adecuada.

- Vivan la vida con corazón y profundo sentido.

- Estén cerca de la Naturaleza.

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Inquietudes de la familia del este a Arutam Ruymán

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Pregunta: Quienes viven,  por ejemplo, en Siberia, donde hay poco cultivo. ¿Cómo deben alimentarse?

Tienen que comer carne. De todos modos, si yo viviera en Siberia, intentaría comer más pescado. Como ya hemos dicho, en la alimentación es importante reducir todo el daño que se pueda ocasionar a un mínimo indispensable. Ante el dilema entre comer pescado o ave, es interesante hacerse la siguiente pregunta: ¿qué nos resulta más sencillo? ¿matar un pájaro o un pez? Cuando tomamos Natem ¿nos transformamos en pez o en pájaro? Tal vez aún no hemos tenido visiones, pero los peces suelen estar bastante más lejos de nuestra consciencia. Yo prefiero no matar peces: me acostumbré a alimentarme con plantas y semillas. Aprendí a guardar el Arutam con todo su tacto sagrado y aprendí, también, a no desperdiciarlo.  

Cabe recordar que para no comer carne se necesita muchísima experiencia, fuerza y energía. Mucho tacto sagrado. De no ser así, es mejor seguir comiendo carne. A mi juicio un vegano no puede vivir como tal si no aprende a ser muy cuidadoso con su vida sexual. Necesita esa energía, pues con ella debe conservar el tacto sagrado, y no puede estar perdiéndolo constantemente, lo cual lo obliga a matar animales para proveerse de su carne.  

La mayor parte de quienes se consideran vegetarianos sólo están siguiendo una moda. Muchos de ellos tienen, por esa razón, problemas de salud. O bien son más débiles que quienes comen carne.

Pregunta: ¿pueden ser útiles las prácticas y los ejercicios de los taoístas para el manejo de la energía sexual?

Más o menos. Para un buen manejo de la energía sexual, la clave siempre es el amor pleno. Cuando hay amor, no necesitamos que ninguna doctrina –taoísta, etc.- nos explique cómo cuidarnos. El amor mismo nos cuida. El sentimiento, en ese caso, va mucho más allá del acto fisiológico relacionado con la eyaculación.

Nunca se debe de juzgar, nunca se debe preferir, nunca se debe elegir. En el chamanismo uno tiene que prestar atención a todo lo que puede surgir. Porque en esta experiencia nada es gratuito; nada de lo que vemos puede ser fruto del error. Cada visión nos permite ver las tendencias que hay en nosotros, y el camino para curarlas. Quien no encuentra ese camino no debería practicar chamanismo. Porque hay un riesgo, que es el de transformar el chamanismo en un entrenamiento para ser más resistentes a esas visiones, y fortificar nuestras justificaciones, y nuestro yo, y nuestra identidad, y todos esos espíritus oscuros. Existen aquellos que practican el chamanismo y la vida espiritual para auto justificarse todavía más,  para envenenarse más profundamente. Como decían mis mayores, eso es una forma de brujería, una forma de encantamiento –una forma de sumergirse en un encantamiento oscuro- en la que sólo se consigue boicotear la propia vida y la propia mente. Y algo aún peor: contaminar a otros. Porque eso ensancha el propio ego: oscuro y resistente, pero con la etiqueta de “espiritual”. Por eso me parece más saludable enseñar a aquellos que recién empiezan: aquellos que no son “espirituales”. Es más fácil.

Pregunta: durante mis sesiones, durante la noche, tuve visiones y las negaba. La lógica no me permitía aceparlas.

Muy mal. No debemos juzgar, no debemos elegir, debemos mantenernos firmes y aprender de lo que brota, de lo que se esclarece, de aquello de lo cual tomamos conciencia en el momento de la visión, durante la sagrada ceremonia.

Uno de nuestros principales problemas, al iniciar nuestro camino espiritual, es que no sabemos ni siquiera lo que estamos buscando, o lo que nos está sucediendo. No sabemos hacia dónde mirar: ¿dónde están nuestras tendencias, nuestros problemas? La ceremonia nos ofrece una oportunidad de mirar, y por lo tanto somos muy afortunados. Y si había algo que no queríamos ver, algo a lo que nos resistíamos, y queríamos taparlo, esconderlo o justificarlo, es con toda seguridad algo que necesitábamos, algo en lo que debíamos trabajar. Siempre vale la pena darse cuenta. Eso que vemos e ignoramos luego se olvida, y con ese olvido se pierde la oportunidad. Por eso hay que aprovechar ese momento en el que se enciende esa pequeña luz, ese instante de claridad: es un regalo de Arutam.

Pregunta: en la segunda noche, al tomar medicina, tuve la sensación de que había mucho líquido en el estómago. Bebí demasiado, luego vomité y no tuve la posibilidad de mantener la medicina en el organismo.

Si estamos muy sensibles desde el día anterior a la ceremonia, es probable que se produzca más segregación de líquido de la que es necesaria. El cuerpo reacciona como si se tratara de un exceso. No pasa nada: hay que esperar una media hora después de vomitar, y luego tomar una copa pequeña, que el cuerpo incorporará naturalmente. Eso nos permitirá llegar a un trance profundo.

Es preferible –aunque no es lo más recomendable- expeler desde un principio todo el exceso de líquido que se encuentra en nuestro organismo. De ese modo, la medicina que se ingiere ya no se pierde, y sus propiedades pueden incorporarse plenamente.

En una de mis experiencias personales, durante un último día de ceremonia, devolví mi  primer vaso. Eso ocurrió mucho tiempo después de beberlo, porque me había pasado de la dosis. Esperé media hora. Al notar que me faltaba vibración en el canto, durante la ceremonia, bebí otro vaso. Como ya no tenía ningún líquido en el cuerpo y nada que hiciera peso en mi estómago, pude retener la bebida. Dos o tres horas después comprendí que las veces anteriores había expulsado el Natem porque su efecto era muy fuerte. Al no poder devolverlo, esta vez, se me complicó  cualquier posibilidad de continuar  cln mi trabajo en el grupo, permanecía en reposo, en un estado de completa inmovilidad. Todos comenzaron a preguntarse ¿dónde está el maestro? Tuve que reaccionar para poder terminar la ceremonia y acompañar a los míos. Salí a tomar aire y luego tuve que tomar más de un litro de agua para incorporar alguna sustancia a mi estómago. Recién unos 20 minutos después pude vomitar.

Pregunta: ¿Qué hacer cuando hemos bebido más de lo deseable, y tenemos sucesivamente frío, calor, nervios y miedo?

Lo importante en ese caso es, en primer lugar, buscar la soledad. Estar cerca del Gran Espíritu, cerca de la naturaleza. Generalmente quien ha bebido demasiada cantidad de Natem puede expulsarlo del organismo sin mayor inconveniente. Pero si no consigue hacerlo es porque hay alguna resistencia, alguna oscuridad muy fuerte, que sobre la cual se debe actuar de inmediato. En esos casos recomiendo una purga con agua y tabaco. Una vez realizada esta operación –y de ser necesario o en una situación realmente grave-, el Chamán puede soplar, chupar o abanicar. Esto último sólo ocurre en casos extremos, porque cada uno de nosotros debe superar ese estado por sí mismo.

Un caso especial es cuando alguien se entrega con gusto a un juego caprichoso con la propia sombra. En ese caso el chamán no acude en su ayuda: simplemente lo deja jugar, para ver si aprende, si le gusta, y por cuánto tiempo quiere seguir jugando. Quien pueda tener visiones, decidir sabiamente y aprender se sí mismo, sin ayuda de nadie, está recorriendo el bien el camino de la Vida.

Pregunta: es recomendable, entonces, que quien está en ese estado permanezca a solas, en la naturaleza.

Lo primero, entonces, es quedarse a solas, para lamentarse ante el Gran Espíritu, y esperar que llegue el momento de que el cuerpo reaccione solo y se purgue solo. Que se supere a sí mismo con su propia fuerza y su propio arrepentimiento. Quien consigue eso, tendrá mi respeto y conseguirá siempre mi apoyo. Si necesita un poco de ayuda, por mayor debilidad o incapacidad, se debe intensificar el tacto sagrado con el Tabaco, en el cristal de la vida, en el agua, en los cielos. Después de vomitar así, la persona debería estar bien tras quince o veinte minutos. Si aún así necesita ayuda, el chamán le sopla, le abanica o le chupa, según lo crítico del caso o el requerimiento de curación del paciente. Si la persona quiere continuar jugando caprichosamente con su sombra, a solas, se la deja para que aprenda con el tiempo, con el dolor, aunque supervisándola en la distancia, para evitar que haga alguna tontería. Si en tal experiencia no quiere aprender, posiblemente no vuelva más. Pero sabrá con qué se queda y con qué está viviendo. Por lo menos, aunque no regrese, lo sabrá.

Pregunta: ¿Qué muere cuando una persona siente que está muriendo? ¿Qué es lo que muere?

Bueno. Cada caso es diferente. Podemos comentar varios ejemplos de muertes en las visiones. Está esa muerte que se manifiesta a través del cansancio y de la debilidad. Es cuando estamos tan cansados y hemos sufrido tanto y es tan fuerte el proceso que estamos viviendo, que nos dan ganas de morir, de renunciar, para alcanzar una paz que ya no podemos encontrar en nuestra propia vida.

Otro caso es el de la sombra y su chantaje. Cuando hemos logrado acorralar a esa sombra, pero está muy bien anclada en nosotros, con sus patas de araña, a través de la manipulación de la identidad, del yo, nos hará creer que ella es la Vida, que ella es Arutam. ¡Estoy muriendo! ¡Muerte! Quien lo siente en su interior suele creer que es él quien muere, que lo que muere es su Espíritu. Ese es el chantaje, la manipulación: todos los días nos hacemos eso.

Los ejemplos de muerte son numerosos. A veces sentimos que una parte de nosotros está muriendo. Pero una parte de nosotros comienza a decir “basta: he sentido tanto esta sensación, la he vivido tanto en las ceremonias, que estoy seguro de que no es verdad”. Y la dejamos morir, con todo el miedo ante la caída, en la relajación más profunda. Y una vez en esa profunda negrura, caemos en las profundidades más frías, heladas y abisales, regresando brillando en la luz. Porque finalmente todo, en este mundo, es una Gran Perfección. Todo, absolutamente todo, finalmente regresa, da la vuelta y se transforma. Y hasta el más profundo miedo, una vez helado, da lugar a la luz. ¿Cómo no vamos a sentir que morimos? ¿Cómo no ha de sentirlo quien ha tenido la voluntad de descubrir la intensidad del sentimiento?

Por eso tenemos que hacerlo: hay que morir. Ese es el camino para experimentar la riqueza de ser todo. He dado apenas tres ejemplos de muerte.

Pregunta: pude “ver” que el dolor intenso que sentía, durante las ceremonias -y que no sabía de dónde provenía-, era el duelo por quienes, en mi familia, no habían llegado a nacer debido a numerosos abortos. ¿Qué hacer frente a esto? Siento que necesito compartir esta experiencia: ¿es recomendable hacerlo?

Lo importante, en estos casos, es aprovechar el dolor, o más precisamente la experiencia de ese dolor, para guiar la propia vida. En principio, para no cometer esos errores, y para poder aconsejar con sabiduría a quienes están atravesando por este tipo de situaciones. Quien han “visto” son los más indicados para compartir esas experiencias.     

Pregunta: antes de la ceremonia tenía miedo de tomar Natem. Ahora tengo miedo de enfrentar la vida cotidiana. Tengo miedo de que haga daño.

Ha hecho un buen trabajo. Una mezcla perfecta de fuerza, carácter, concentración y corazón. Sensibilidad, una buena sensibilidad a la medicina. La verdad es que ante un Natem tan puro, te has crecido, en lugar de acobardarte. Hasta el punto de decir: no quiero volver atrás. No quiero volver a los errores y a las confusiones en las que uno vive seducido.

La riqueza que vive en el interior, el sentimiento de la dicha perfecta en la que nacimos, permanece y no puede ser cambiado por el daño que los espíritus oscuros nos han podido ocasionar. Pero ahora tienes un punto de referencia, un estado que no habías percibido antes tan íntimamente. Te has acercado más a Arutam. Ahora puedes tomar –basándote en tu sentir, como todo ser humano debería sentir- mejores decisiones. Todo lo que te ayude a liberarte, en la profundidad que has alcanzado esta noche, es beneficioso. Todo lo que no te ayude, debe ser enfocado de otra manera o reemplazado. Antes no teníamos ni idea sobre la profundidad de nuestra alma. Por un poco de estupidez, o por hacerle caso a otros enfermos, hacíamos lo que nos daba la gana, ignorando la larga factura que nos costaría. Ahora sí, sería un pecado volver atrás. Por lo tanto, se puede decir que ahora estamos empezando a vivir. Tenemos la referencia de los sentimientos alcanzados durante ceremonia. La referencia del sentir, un camino con sentir, con corazón. La presencia del corazón es como un gran lago asentado sobre las piedras. Un trozo de cielo en la tierra, en la soledad. Donde nace la vida, donde nacen los peces y los animales vienen a beber. Los instintos de la vida aparecen en ese corazón que habita nuestro camino. Eso, alimentado con Tabaco, permitirá que la luz del sentir sea más fuerte y más clara, y ya no podamos traicionarla. Si cometemos errores, los sentiremos también. Y así, mediante un ejercicio de equilibrio, iremos encontrando la luz. La paz.

Pregunta: ¿Se puede, bajo los efectos del Natem, ver el futuro?

Para conseguir ese tipo de efectos hay que recurrir al Tabaco. Beber el Tabaco en la Cascada. Y también el ritual del Floripondio. Tenemos que entender que somos una presión perfecta del sentimiento de Arutam, que palpita como las estrellas, en nuestro corazón, en nuestras arterias. Somos una gran tendencia. Un gran canto.

Hay tendencias que conocemos aproximadamente la trayectoria que siguen –como cuando hemos lanzado una pelota o una flecha-. Podemos, más o menos, saber en qué momento caerá. El futuro puede verse en las flechas que ya han sido lanzadas. Pero si las flechas todavía no han sido lanzadas, no podemos ver ese futuro. Podemos tener esa inquietud, pero esa forma no se presentará ante nosotros. Sólo las flechas que ya están en movimiento se presentarán, en nuestra visión, y mediante sus silbidos, entenderemos-veremos consecuencias lejanas.

El Natem, tiene menor poder en ese sentido, por producir un menor efecto anestésico, una menor relajación. El Natem es más instintivo, más ágil, más rápido, más animal. Más ligado al presente, más dirigido a la unión con Arutam. Pero también nos permite ver  esas flechas. Ahora bien, tanto el Tabaco como el Floripondio -al ser más relajantes, al permitir el adormecimiento- nos permiten tener la distancia suficiente, la lentitud adecuada para que se presenten las tendencias y podamos ver hacia dónde van. Con el Natem nos sobreviene una comprensión, un darse cuenta, algo que sentimos tanto en el cuerpo como en la mente. Es algo que nos puede torturar un poco, y obligarnos a pensar en ese futuro para luego tomar decisiones al respecto. Con el Tabaco, en cambio, estamos tan adormecidos que los mensajes nos llegan de manera cristalina, como si fueran un mundo encantado, como un consejo de Arutam. Las visiones se presentan con bastante fidelidad a los hechos posteriores. Pero el Floripondio nos presenta silbidos o tendencias casi exactamente iguales a los hechos posteriores –las mismas personas, la misma situación-.

La del Floripondio puede ser una experiencia verdaderamente traumatizante, no recomendable en general, excepto para aquellos que tienen un intenso entrenamiento. Las personas no están preparadas, en general, para ver las consecuencias de sus tendencias. No, al menos, de manera tan inmediata.

Tras estas prácticas, muy pronto el individuo aprende a ver a través de sus sueños. Así como escuchar el silbido de las tendencias en su vida diaria, entregado a sus instintos. La sabiduría es un equilibrio perfecto de la experiencia e instinto, asunto largo.

Este es, aproximadamente, el camino de adivinación en el chamanismo, a través de sus recursos tradicionales.