Ayahuasca Santa cruz de tenerife

La madre

 

Les dejo un fragmento de una consulta que me realizó una señora de San Petersburgo:

 

-Querría saber si usted me podría ayudar, pues tengo una hija pequeña enferma. Le diagnosticaron cáncer debido a un tumor en el cerebro. Ha recibido el tratamiento oficioso y en principio hubo mejora pero ha vuelto a salir con posible metástasis. Ahora mismo los médicos proponen volver a utilizar un procedimiento bien agresivo, pero mi hija se encuentra en en un estado de salud física y mental muy desmejorado. Siento que no tiene ganas de vivir y se me va. Realmente no creo que pueda ir a mejor su situación, no sé qué va a ocurrir ante una nueva exposición y medicación. ¿Sería posible utilizar un procedimiento natural con hierbas o, incluso, el chamanismo y la ayahuasca para tratar su enfermedad?

- Mi estimada, viene un poco tarde para solicitar mi ayuda y el conocimiento de mis ancestros. Los síntomas que me ha descrito tan detalladamente con anteroridad, muestran un deterioro severo de su energía vital. No es lo mismo abordar esta enfermedad desde el principio, cuando el paciente está fuerte y lleno del tacto sagrado, que ahora cuando apenas puede respirar. Quiero aclararle que el chamanismo es cultura, religión y medicina, pero en su contexto. Los nativos de la selva no experimentaban un desgaste tan severo de su energía vital, por otro lado el cáncer era un asunto desconocido como tantas otras enfermedades. Lo que el chamanismo puede aportar en estos casos no está bien estudiado ni demostrado, salvo experiencias de chamanes en un arriesgado intento de ayudar a sus semejantes en compasión. Asumiendo responsabilidades y por decisión de todas las partes de la familia, se podría intentar hacer algo bajo un seguimiento médico prudente, pero ahora no es el momento debido al estado de deterioro del paciente y la previa exposición a esos agresivos tratamientos. La persona debe de recuperar el tacto sagrado si es que puede todavía, después empezar poco a poco con la práctica del chamanismo. En este caso los médicos seguirán la línea que ya han empezado. Con el corazón en un puño tengo que lamentar que esta respuesta salga de mí para usted, no soy de dejar a nadie en el dolor, pero la edad es la experiencia que hace al hombre sabio en las ramas del conocimiento y la acción. Entiendo que quiera marcharse, pues este sería el principal motivo por el cual quería conocerme.

- No, ¿por qué dice eso? Quiero quedarme y hacer ceremonia con usted. Mi hija  me necesita llena de luz y claridad para acompañarle hacia lo que tenga que ser. Necesito estar bien para mis otros dos hijos y toda mi familia. Ellos me necesitan y quiero la bendición del Espíritu para ser el corazón y soporte de todos. Más que nunca necesito paz y voy a encontrarla.

 

Joder, pensé yo mismo: he sido un niño llorón últimamente, lamentándome por los tristes acontecimientos que me han envuelto. Hasta para sufrir nos creemos importantes, destruyéndonos el "yo" con una muy buena justificación. De la negrura del dolor sólo hay más pofunda oscuridad, y así continuará como toda tendencia. Le agradecí tanto por la lección y por la verdad de su fuerza. Hoy quiero compartirles algo que fue significativo para mí, con todo el sentimiento que respiramos en esa sala mi traductor, la madre y yo.

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El uso de hierbas estimulantes y la práctica del chamanismo

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Existen hierbas estimulantes como la guayusa, el té, el mate, etc. Su comsumo forma parte de la vida cotidiana en diferentes culturas. Hoy en día, debido a la globalización y su libre comercio, podemos disfrutar sus virtudes en diferentes partes del mundo, aunque también las consecuencias de sus usos inapropiados.

Algunos de estos productos son realmente saludables, favoreciendo la apertura de las puertas del riñón,  incluso a veces fortaleciéndolos (ginseng), y otras veces, no tan saludable, produciendo sólamente una estimulación que consume ese almacén de recursos a largo plazo (café, estimulantes y drogas sintéticas...). Primero debemos entender, que la energía que nos hace disfrutar estos productos, no procede del producto en sí, sino que abre las puertas de los riñones para liberar una energía conservada para ser utilizada en el ahora. El cuerpo es sabio y mantiene un equilibro de esa energía transmitida de nuestros progenitores para disfrutar de una vida larga y sana. La vida es transmitida a través de nuestros padres, pero nuestro dibujo es una fusión de sus condiciones también.  Cuanto más consumamos ese recurso almacenado que define nuestra longevidad, más acortaremos en principio la calidad de nuestros días, y posteriormente, nuestros años en la tierra. Subir la tensión con estimulantes se convierte en un peligro a largo plazo cuando el desgaste es considerable,  ya que cuando tensas una cuerda vieja, esta se rompe. El hígado siempre lo podemos tensar más, pero el riñón puede no aguantar más el equilibrio natural de las tensiones y su gravedad, separándose el cielo (corazón) de la tierra (riñon) y rompiéndose. El tacto sagrado, cual fluye desde el riñón, tiene almohadillado en placer nuestro cuerpo, nos da la fuerza, recuperación y bienestar. Nos despierta por las mañanas vivos y nos hace ver, oler y oír lejos. Es fácil entender que si consumimos en el presente con egoísmo su caricia, la llama se irá apagando con consecuencias desastrosas en el tiempo. A veces demasiado lejos de él para darse cuenta de lo que ocurre, necesitando de la estimulación para continuar todos los días ante la carencia de la energía vital.

En segundo lugar es fundamental observar, que una sobrestimulación sólo nos saca de la unión deliciosa con el tacto sagrado en nuestro sentir interior, hacia una desmesurada extroversión al servicio de un "yo" enfermo; de sus propósitos vulgares y posiblemente al servicio de otros, para quienes nosotros sólo seríamos instrumentos al servicio, más útiles o menos.

Tercero, vivir más tensos de lo que el Gran Canto de la Vida nos afinó,  lleva a una disrrupción eléctrica, a nervios, tensión, espasmos, intranquilidad, ansiedad, etc. A través de la cual viajamos sin ser nosotros mismos con profunda insatisfacción y ausencia de paz.

En el chamanismo, estas son justamente las condiciones más nefastas para acercarse a su práctica. Y me destroza ver a gente que ejecuta estas prácticas erróneas delante de mía antes de una ceremonia. Entrar en este estado a consumir un enteógeno puede ser un desastre considerable de que nadie es responsable salvo la persona misma, que por supuesto más tarde llorará y se lamentará pidiendo ayuda al maestro porque no entiende que le pasa: efectos muy intensos que no descienden por las horas que dura la estimulación, tensión y espasmos, ansiedad,  ausencia de relajación e imposibilidad de encontrar un minuto de descanso o paz. Si esto lo usara durante el trance la sombra del individuo, se quemaría por horas en un infierno aventado como la peor tormenta.

Mi consejo:

- Moderen la toma de estimulantes en su vida cotidiana y sientan de verdad lo que están haciendo. Para mí, tomar mate por ejemplo, dos o tres días seguidos, descansando uno al menos; sin mucho calor y siguiendo una dieta poco calórica, asegura ese correcto sentir y cuidado.

- Pensar que hacemos con esa energía que despertamos, ser conscientes de en qué estamos consumiendo ese tacto sagrado, para qué lo convocamos.

- Alejen de las ceremonias y tomas de enteógenos esas sustancias. Esto no se aplicaría a maestros o personas maduras bien experimentadas que dominan sus artes, ellos tienen su propio criterio refinado y de confianza.

- Lleven una conducta sexual adecuada.

- Vivan la vida con corazón y profundo sentido.

- Estén cerca de la Naturaleza.

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